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Desde febrero de 2016 cuando fue firmado por los Yanquis, Jonathan Loáisiga solo ha estado desconectado del equipo de Nueva York por 40 días. El “Pistolero de Las Sierritas” se declaró agente libre el 31 de octubre pasado, justo después de la Serie Mundial ganada por los Dodgers, pero este 11 de diciembre los Mulos volvieron a contratarlo.
De acuerdo con diferentes fuentes, los Yanquis llevan de regreso a Loáisiga en un contrato de un año y cinco millones de dólares, más una opción del equipo similar para 2026 que podría hacerse efectiva en dependencia de su desempeño en 2025. Nada mal para un pitcher que solo ha lanzado 21.2 innings en las pasadas dos temporadas.
Sin embargo, el gran soporte de Loáisiga, de 30 años, ha sido su eficiencia cuando ha tenido salud. Su repertorio electrizante que incluye un sinker que coquetea con las 100 millas y una firmeza temperamental que le permite crecer bajo la presión que agobia a los demás, han hecho del nica una pieza de singular importancia en el bullpen de los Yanquis.
“En los Yanquis siempre gustó que Loáisiga desde sus inicios demostró que tiene carácter, que no le teme a nada. Pero no solo es que tiene coraje, sino que tiene un material excepcional para sacar outs en momentos cruciales de los partidos, eso que se llama high leverage y eso tiene un valor adicional”, señaló un scout de Nueva York.
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Así que al volver a los Yanquis, Loáisiga va a trabajar para un equipo que lo conoce a plenitud, que maneja de primera mano su historial clínico y que ha monitoreado de cerca su proceso de rehabilitación, tanto que envió gente a observarlo en Texas, donde radica. Jonathan también conoce a los neoyorquinos y sabe de su compromiso con la excelencia.
Y mientras los Yanquis se mueven tratando de darle forma al mejor equipo posible para situar en el terreno en 2025, Loáisiga sabe que su mayor desafío ahora es mantenerse saludable, un aspecto al que le ha puesto especial énfasis, al trabajar bajo supervisión profesional en EE.UU. y Nicaragua. Y es justo lo que podría llevarlo a registrar su mejor labor.
“Desde hace buen tiempo me he preguntado cómo podría rendir si me mantengo saludable todo el año. Lamentablemente las lesiones es algo que uno no puede controlar, pero si tengo salud, me visualizo con muy buenos números, ayudando bastante al equipo y yendo a un Juego de Estrellas, que es una meta que tengo”, dijo Loáisiga a LA PRENSA.
El meteórico lanzador pinolero podría trabajar a partir de la sexta o séptima entrada del nuevo bullpen de los Yanquis, quienes han conseguido a Devin Williams desde Milwaukee, quien debe ser el cerrador. Luke Weaver podría trabajar como preparador y tanto Ian Hamilton como el nica se convierten en el puente que une a abridores y relevistas.
“Loáisiga, por su variedad de pitcheos y su habilidad para trabajar en situaciones decisivas, me gusta como un relevista de múltiples innings luego del abridor, un trabajo similar al de Michael King con nosotros”, dijo Aaron Boone, mánager de los Yanquis a inicios de la pasada campaña. Y una vez recuperado, Jonathan debe volver a ser muy útil.
En parte de siete temporadas con los Yanquis, Loáisiga tiene marca de 19-11 y 3.44 en 219.2 episodios con 198 hits permitidos, 20 jonrones, 207 ponches, 72 bases por bolas, con .239 de bateo en contra y 1.23 de whip. Ha salvado siete juegos y acumula 36 holds. Ha participado en 163 juegos, 11 de ellos como abridor y 152 como relevista.
Así que su mayor desafío es mantenerse saludable para lograr un buen desempeño que active su otro año con los Yanquis y así pueda escribir los mejores capítulos de su historia.