Nicaragua, un Estado forajido 

Los Ortega Murillo han desacatado todas las recomendaciones y resoluciones en materia de derechos humanos emitidas por los organismos internacionales competentes

En los últimos noventa días Nicaragua fue noticia porque organismos internacionales y Organizaciones No Gubernamentales (ONG) de derechos humanos publicaron informes y realizaron eventos que reflejaron las violaciones sistemáticas, masivas y generalizadas que comete el régimen Ortega Murillo. 

El Grupo de Expertos en Derechos Humanos para Nicaragua (GHREN), publicó un informe sobre las violaciones graves y abusos contra la comunidad universitaria; y otro sobre las violaciones y abusos de los derechos de los pueblos indígenas y afrodescendientes de la Costa Caribe. El Grupo de Trabajo sobre las Detenciones Arbitrarias se pronunció sobre el caso de cuatro guardabosques indígenas. 

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó las graves violaciones a los derechos de los privados de libertad y el destierro de 135 presos políticos; además, otorgó medidas cautelares a 9 de los casi 50 presos políticos que hay actualmente.  

Análisis alternativo desenmascaró a la dictadura ante el EPU 

Previo al Examen Periódico Universal (EPU), la Fundación Puentes para el Desarrollo de Centroamérica presentó un análisis alternativo que desenmascaró el informe oficial que la dictadura presentó con datos alejados de la realidad y que no respondieron los graves señalamientos de violaciones en su contra.  

Durante el EPU, 51 países expresaron su preocupación por las violaciones a los derechos, el cierre del espacio cívico y la persecución de defensores de derechos humanos, periodistas y opositores. 

Además, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte-IDH), emitió sentencia condenatoria por violaciones a los derechos de pueblos rama y kriol, cometidos antes y durante la aprobación de la concesión canalera que la dictadura le entregó a Wang Jing en 2013. 

En una audiencia la CIDH abordó el apoyo financiero internacional y su impacto en los derechos humanos en Nicaragua; y el Hudson Institute celebró un evento sobre persecución religiosa que incluyó la de Nicaragua. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) resolvió enviar una comisión de alto nivel para verificar las violaciones a los derechos de los trabajadores y empleadores. 

Los Ortega Murillo han desacatado todas las recomendaciones 

Pero mientras la comunidad internacional está pendiente de lo que ocurre, la situación en Nicaragua sigue empeorando. En los últimos días secuestraron y desterraron al obispo Carlos Enrique Herrera, presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) y a tres artistas, y encarcelaron a un periodista, incrementando así el número de presos políticos y de apátridas de facto a quienes niegan el ingreso al país. Además, la Asamblea Nacional aprobó otra ley represiva contra la libertad de información. El Ministerio del Interior continúa clausurando ONG y confiscando sus bienes, y persisten las desapariciones forzadas, las detenciones arbitrarias y las torturas. 

La violación generalizada comprende los treinta derechos contenidos en la Declaración Universal y la mayoría de los que se han reconocido, incluidos los de última generación. El régimen Ortega Murillo viola al menos 29 derechos y libertades incluidos en la Constitución Política, que de hecho la han vaciado de contenido.  

Los Ortega Murillo han desacatado todas las recomendaciones y resoluciones en materia de derechos humanos emitidas por los organismos internacionales competentes, actuando como un Estado forajido, que no esconde su voluntad deliberada de incumplir sus obligaciones internas y externas. 

Orden internacional no está preparado para frenar el avance del totalitarismo 

Evidentemente los Estados forajidos como Nicaragua provocan grandes sufrimientos a sus pueblos al: arrebatarles sus libertades y derechos, deteriorar la economía,  forzar la migración masiva de su población, y cometer delitos de lesa humanidad, como los constatados por los expertos del GHREN. 

Tal como expresó el representante de Países Bajos durante el EPU, los Estados no pueden invocar el principio de soberanía, independencia y libre determinación, para violar los derechos humanos y constitucionales de sus ciudadanos. 

Pero los Ortega Murillo pretenden justificar sus violaciones bajo esos principios, pretendiendo retroceder hacia un concepto propio de las monarquías absolutas, donde el dictador se apropia de la soberanía y la usa para violar los derechos del auténtico soberano. 

Para la Concertación Democrática Nicaragüense (CDN), el edificio que sostiene el sistema internacional de protección de los derechos humanos está desequilibrado. Tiene dos columnas, una funcional bien cimentada que recibe las denuncias y elabora los informes. La otra endeble e infuncional, es la de la presión, retorsión y suspensión del financiamiento externo, indispensable para garantizar la no repetición y evitar la impunidad. 

Esto evidencia que el actual orden internacional no está preparado para frenar el avance del totalitarismo y sancionar a los Estados forajidos. Mientras los financiadores externos no tomen conciencia de que el respaldo que otorgan provoca un impacto adverso a los derechos humanos, los crímenes de lesa humanidad continuarán cometiéndose. 

*Este artículo se publicó originalmente en: www.cdnicaraguense.com 
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