Sacerdote José Arturo López Cornejo. Tomado de su canal oficial.

Sacerdote mexicano se refiere al caso de monseñor Álvarez y llama a laicos a defender su fe

"En Nicaragua para sacar un Cristo tienen que pedir permiso. Es un derecho del pueblo, alguien lo tiene que decir y yo lo digo", expresó el religioso

En medio del profundo silencio entre jerarcas católicos de la región por la persecución religiosa en Nicaragua, el sacerdote mexicano, José Arturo López Cornejo, de la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, México, se refirió en su homilía de este jueves 31 de octubre al caso del obispo de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez y llamó a los laicos nicaragüenses a alzar la voz para defender su fe.

«Yo me fijo en Nicaragua, al obispo que expulsó este señor que gobierna Nicaragua, que son tiranos. Esas son actitudes de tiranos. Lo tuvieron en la cárcel, luego le quitó la nacionalidad y lo expulsó. Está viviendo en el Vaticano, pobre obispo», dijo López Cornejo en su homilía transmitida a través de su canal en YouTube.

El religioso señaló que «cuando un obispo en el mundo levanta la voz contra un político o contra un abuso, le hace la vida imposible el gobierno al obispo, lo persiguen, lo calumnian, lo buscan».

«Matagalpa (…) donde fue obispo, él fue el único que se fajó los pantalones y levantó la voz. Y como a él, a varios sacerdotes que han levantado la voz, que han tenido las agallas (…)», señaló.

Según un informe presentado por el Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más, alrededor de 50 religiosos, entre ellos 43 sacerdotes, fueron desterrados de Nicaragua por el régimen Ortega Murillo desde el estallido de la crisis sociopolítica de abril de 2018 y a 200 se les impidió ingresar al país. Además, señala que la dictadura detuvo de forma “arbitraria” al menos a 74 religiosos y despojó de su nacionalidad a 35 de ellos.

Lea también: El “silencio de los púlpitos” no ha frenado la represión contra la Iglesia católica

La dictadura acusa a la Iglesia de haber apoyado las protestas de 2018 que dejaron 355 muertos, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y que ellos consideran un intento de golpe de Estado.

Monseñor Rolando Álvarez en Matagalpa, pocas horas antes de ser capturado en agosto de 2022. LA PRENSA/Archivo.

Llama a los nicaragüenses a defender su fe

En su homilía, el sacerdote llamó a los laicos nicaragüenses a defender su fe y expuso la prohibición de la dictadura a las procesiones católicas, una medida que impuso desde 2022.

«En Nicaragua, para sacar un Cristo tienen que pedir permiso. A ver si les dan permiso para hacer una procesión. ¿Estará bien eso? No, es un derecho del pueblo. Alguien lo tiene que decir, yo lo digo, me llamo Arturo, ¿cuál es el problema? porque Jesús me alienta», expresó López Cornejo al considerar que «falta gente valiente que se atreva a levantar la voz y a decirle (al régimen): tenemos derecho a nuestra fe, a nuestra religión y a nuestras costumbres».

Profundo silencio sobre la persecución a la Iglesia en Nicaragua

Desde inicios de 2024, en el marco del destierro el 13 de enero de un grupo de 19 religiosos a Roma ―incluyendo a monseñor Álvarez y al obispo de Siuna, Isidoro Mora―, fue notoria la implementación de una etapa de silencio en la Iglesia católica de Nicaragua, tanto de sacerdotes que están en el exterior como de la jerarquía dentro del país.

A partir de ese momento, voces críticas de la Iglesia católica en el exterior, como el obispo auxiliar de la aArquidiócesis de Managua, monseñor Silvio Báez o el sacerdote Uriel Vallejos, fueron menos visibles. Sin embargo, la represión continúa.

Lea también: Más de 50 religiosos desterrados de Nicaragua desde protestas de 2018, según ONG

El Grupo de Expertos de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (GHREN por sus siglas en inglés) aseguró que el régimen Ortega Murillo prohibió al menos 7,976 procesiones religiosas entres 2023 y 2024, en el marco de las celebraciones de Semana Santa, en un informe presentado el 22 de julio de este año.

Por otro lado, la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN por sus siglas en inglés) ubicó a Nicaragua entre los 18 países del mundo que sufren una grave persecución religiosa, incluyendo a Turquía, Siria, Irak, Corea del Norte, Myanmar, Burkina Faso, entre otros países con los que el régimen Ortega Murillo ha estrechado relaciones diplomáticas.

Lea también: Nicaragua, el primer país de Latinoamérica en la zona “roja” por la persecución a la Iglesia católica

Pero también, la dictadura de Ortega encarceló a 11 pastores evangélicos de la congregación estadounidense Puerta de la Montaña. Actualmente todos están en el exilio, tras ser desterrados y desnacionalizados. Además, el régimen también persigue a laicos por el simple hecho de profesar su fe o participar en actividades religiosas, tal es el caso del periodista Víctor Ticay, a quien el régimen encarceló en abril de 2023 y desterró en septiembre de este año por cubrir una procesión de Semana Santa; y Carmen Sáenz, especialista en derecho canónico en la Diócesis de Matagalpa y quien forma parte de las nueve personas de las que se desconoce su paradero.

«Cuando un obispo levanta la voz, algunos lo critican muy duro y otros le tienen envidia. Cuando un sacerdote levanta la voz, lo quieren callar o le tienen envidia. Si hay un buen sacerdote que levante la voz, acompáñenlo, ayúdenlo y anímenlo», añadió Cornejo.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí