El Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más ha documentado 14 casos de personas arrestadas arbitrariamente entre 2023 y 2024 ―principalmente durante el año pasado―, por su participación en actividades religiosas. En estos casos la violencia fue una constante por parte de autoridades policiales.
Según un boletín presentado este jueves, siete personas son laicas ―incluyendo a trabajadores de organizaciones religiosas canceladas― y siete son religiosas.
Según el boletín, las 14 personas arrestadas fueron víctimas de torturas. En el caso de los laicos, fueron agredidos verbalmente durante los interrogatorios, cuestionándolos de cuánto les pagó la Iglesia, principalmente católica, incluso llegando a decirles que “¿no sabés que las procesiones están prohibidas?”, según el informe del Colectivo.
Según el boletín, la violencia física fue una constante y en al menos siete casos, tanto religiosos como laicos fueron golpeados, con puños, tonfas o patadas. En tres casos se amenazó de muerte a ellos o a sus familiares y en al menos un caso se identificaron golpes directamente a su progenitor durante la detención.

El adoctrinamiento a los agentes policiales, quienes son los que realizan las detenciones e interrogatorios contra las personas religiosas, ha llegado al grado de no solo cuestionar la fe, sino estigmatizar a todos los feligreses y personas de fe, golpearles y amenazarles al relacionar que su ejercicio de fe riñe contra la presunta autoridad del dictador Daniel Ortega.
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“Hemos recogido estos casos, pero lamentablemente por un tema de lo lejos que estamos ahora, no hemos podido documentar más. Poco a poco tenemos contacto con algunas personas que están en desplazamiento forzado”, dijo Wendy Quintero, integrante del Colectivo.
El boletín recogió 14 testimonios de religiosos y laicos relacionados con cuatro crímenes de lesa humanidad: destierro, encarcelamiento, tortura y persecución de grupo o colectividad.
“Tenemos decenas de testimonios de otros tipos de hostigamientos contra la Iglesia católica”, dijo el abogado Salvador Marenco.
Torturas
Uno de los sacerdotes secuestrados brindó un testimonio para el informe: “Nos desnudaban y nos ponían a hacer sentadillas totalmente desnudos ante muchos oficiales, nos llevaban así al tribunal… nos daban una sopa de calabaza, pero le ponían un laxante. Así, cuando te estaban interrogando, te daba dolor de estómago y diarrea y te decían que podías ir al baño si hablabas”.
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Por su parte, un laico dijo: “Me golpeaban en la cabeza y que dijera que contestara, cuando me entrevistaban cargaban el arma y la ponían en la mesa… A medida que me llevaban a los interrogatorios crecían los golpes, me golpeaban en la cara y me quebraron un diente, me golpearon con un AK, (un policía) me puso el arma cargada en la frente y me decía que hablara y lloré en ese momento y (después) me puso el arma en la espalda y me golpeó en el estómago y dijo que me sacaran y me dijo payaso”.
La mayoría de las organizaciones canceladas en agosto eran católicas
El 19 de agosto, la dictadura Ortega Murillo canceló la personería jurídica a 1,500 organizaciones sin fines de lucro en una sola jornada. De esta forma, entre enero y agosto de este año se contabilizan al menos 1,818 organizaciones afectadas.
“Esta cancelación de organizaciones siguió desarrollándose en paralelo con un estricto control sobre las actividades religiosas, incluyendo la prohibición de procesiones y celebraciones tradicionales. Esta represión busca acallar a la Iglesia, que históricamente ha sido una voz crítica del autoritarismo en el país”, señala el boletín.
Entre 2023 y el 7 de agosto de 2024, el régimen Ortega Murillo desterró a dos obispos, 39 sacerdotes, un diácono y cuatro seminaristas, para un total de 46 religiosos, de estos, ocho llegaron a Estados Unidos el 9 de febrero de 2023 y los otros al Vaticano; además de impedirle la entrada a decenas, y obligar al exilio a otro tanto, según una investigación de la abogada defensora de derechos humanos, Martha Patricia Molina.