El pasado 28 de julio, LA PRENSA publicó un amplio reportaje de la tragedia que vive la familia Moreno Gámez desde hace 25 años. En dicho reportaje magníficamente escrito, nos describió cómo un error de juventud le ha costado al joven Paul Antonio Moreno Gámez 24 años de su vida en una penitenciaría en la ciudad de Monterrey, en el Estado de California, Estados Unidos, en donde se encuentra pagando una condena de por vida. Todo comenzó cuando una patrulla de la policía les dio una señal de alto la que no obedecieron a petición de los acompañantes de Paul Antonio, por lo que se inició una persecución que terminó cuando una patrulla los interceptó chocando contra el auto que conducía Paul, dando como resultado un intercambio de disparos entre los acompañantes y la policía. En el encontronazo entre ambos vehículos, dos policías resultaron levemente heridos, uno con el brazo fracturado producto del choque y dos de los amigos de Moreno heridos; el tercero, Roberto Valdez, resultó muerto también producto del choque.
Producto de ese incidente Paul Antonio fue condenado a 125 años de cárcel más cadena perpetua. En la entrevista de LA PRENSA a que hago mención Paul Antonio le dijo al periodista que lo entrevistó vía telefónica: “Aclaro que estoy consciente de mis actos de ese día, pero hoy 24 años después y con 45 años cumplidos, soy un hombre nuevo, maduro y lamento profundamente todo el dolor que esa acción de juventud le ha ocasionado a mi familia”.
Nuevas leyes que no existían en 1999 le permiten a Moreno desde el 2003 solicitar una apelación y ser resentenciado a una pena menor. Pues él (Paul Antonio) jamás puso en peligro la vida de los policías que los perseguían, pues era el que iba manejando.
En 2014, defendiéndose él solo, logró que la Corte Suprema del Estado de California le quitara el cargo de asesinato. Luego, en 2016, en una posterior apelación le quitaron el cargo de pandillería, por lo que los cargos que lo tienen pagando una condena de por vida fueron reducidos a intento de asesinato contra los policías que les dieron persecución. Más tarde, una ley juvenil conocida como Ley Obama le permite a quienes cumplen condenas por delitos cometidos antes de cumplir 26 años, puedan solicitar reducción de sus condenas basados en que se debería dar una segunda oportunidad para que se reincorporen a la sociedad. De esa fecha, 2020, en que le fue negado el beneficio de reducción de pena por petición de dos de los 15 policías que les dieron persecución, hasta la fecha sigue detenido.
El próximo 16 de octubre está programada una audiencia para volver a revisar su caso, en esta ocasión toda su familia espera un milagro y desde hace unos meses se han dado a la tarea de mover las conciencias de la opinión pública norteamericana, comunicándose con autoridades del poder judicial de California, inclusive con los candidatos Kamala, Trump, periodistas y activistas sociales. Empeño en el que me he involucrado, pues Paul Antonio Moreno es hijo de un buen amigo, Tirso Moreno, conocido en las filas de la Resistencia Nicaragüense como comandante Rigoberto, quien es considerado por muchos nicaragüenses como un héroe nacional por su aporte durante sus años de lucha que sentaron las bases para las elecciones del 1990.
Periódicos como Los Ángeles Time y emisoras de California han prometido acompañar a la familia en reproducir en sus respectivos medios el caso de Paul con el propósito de lograr sensibilizar al sistema de justicia para que Paul Antonio Moreno Gámez pueda reunirse con su familia, su esposa y reincorporarse a la sociedad. No omito informarles que estos 24 años en que ha pasado encarcelado, los ha aprovechado y hoy tiene un título de asistente legal, además de ocuparse de la biblioteca del penal.
He querido con este artículo unirme al esfuerzo que una buena cantidad de personas de buena voluntad está haciendo para lograr la libertad y la reunificación de Paul Antonio con su familia. Él lo merece, su familia ya ha sufrido demasiado su ausencia y la justicia norteamericana le debe esa oportunidad. En medio de todo están los rezos y peticiones a Dios nuestro Señor por lo que el próximo 16 de octubre todos esperamos el milagro de su libertad.
El autor es analista político y directivo nacional de las Fuerzas de Veteranos de Guerra de la Resistencia Nicaragüense.