El dictador Daniel Ortega otorgó «plenos poderes» al embajador de Nicaragua en Burkina Faso, Luis Manuel Andino Páiz, para firmar un acuerdo de cooperación entre los museos nacionales de estos dos países, algo que, según los críticos, es lo máximo que pueden hacer estos dos países para justificar su relación diplomática, porque no tienen nada en común.
Lea también: Luis Andino es embajador en cinco países de África
Andino firmará el Acuerdo de Cooperación entre el Museo Nacional de Nicaragua «Diocleciano Chaves» y el Museo Nacional de Burkina Faso, con las autoridades de Burkina Faso, para lo cual el dictador otorgó «plenos poderes» a través del Acuerdo Presidencial 180-2024, publicado este viernes 11 de octubre en el diario oficial La Gaceta.
El Museo Dioclesiano Chaves es el Museo Nacional de Nicaragua, ubicado en el centro de Managua. Lleva ese nombre en memoria del descubridor de las primeras huellas humanas en Managua.
Un experto en relaciones internacionales manifestó que el régimen de Ortega hace este acuerdo cultural, porque no tienen otra cosa más que hacer con este país africano, con el que Nicaragua tiene poco en común para intercambiar.
«Como no hay intercambio comercial o inversiones, pues algo hay que hacer y en lo cultural hay materia para disimular y justificar la relación diplomática con un país tan alejado de nuestras coordenadas territoriales, tradiciones y cultura», opinó.
Lea también: Los cinco «superembajadores» de Ortega: funcionarios leales a la dictadura
También dijo que «se trata de aparentar actividad diplomática, a fin de disimular el aislamiento de Nicaragua en el hemisferio occidental, principalmente América Latina y Europa».
«Las principales exportaciones de Burkina Faso son el algodón y más recientemente el oro. Una economía muy parecida a la de Nicaragua y que no da margen para el intercambio comercial», dijo el experto.
Andino es embajador de Nicaragua en Burkina Faso desde noviembre de 2023. También es embajador en otros cuatro países africanos.
Es además un leal a la dictadura de Ortega y su esposa Rosario Murillo, y antes de ser diplomático solo era conocido por presidir la Unión de Estudiantes de Nicaragua (UNEN), brazo represivo en las universidades públicas del país.