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Mientras el mercado estadounidense sigue comprando alrededor de la mitad de las exportaciones totales y cerca del 80 por ciento de las remesas que Nicaragua recibe provienen de ese país, el régimen Ortega Murillo mantiene el sueño de desdolarizar la economía. Para avanzar en ese plan, se sumó a la pequeña lista de países que utilizan las tarjetas Mir (sistema de pagos), promovidas por Rusia para defenderse de las sanciones internacionales, y que desde el 8 de octubre cuenta con un cajero ATM en Managua. Sin embargo, las tarjetas solo sirven para retirar efectivo, ya que todavía ningún negocio las acepta.
Según publicaciones de medios de comunicación rusos, estas tarjetas surgieron en 2014 cuando occidente le impuso las primeras sanciones a Rusia y los sistemas de pago occidentales dejaron de ofrecer sus servicios en el país. Pero resurgieron en la reciente cumbre del Foro Económico Internacional de San Petersburgo realizada en junio pasado.
El representante comercial de la Federación Rusa en Managua, Pyotr Pankrátov, le confirmó al periódico ruso Izvestia que instalaron en las oficinas de Credicoop, ubicadas en el edificio Delta, sobre la Carretera a Masaya, un cajero automático que acepta las tarjetas Mir.
«Por ahora solo hablamos de la posibilidad de retirar dinero. La Embajada los alienta a seguir las actualizaciones en su sitio web, así como en la página de la misión comercial de la Federación Rusa en Managua», dijo Pankrátov, quien además confirmó que Nicaragua es el tercer país de América, después de Cuba y Venezuela, que acepta estas tarjetas.
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Tarjetas Mir necesitan un banco
El funcionario no aclaró si el cajero proporciona rublos, córdobas o dólares, pero en Cuba funcionan desde 2023 y lo hacen con rublos. Pero solo las aceptan los comercios que reciben pagos en la moneda oficial de Rusia, y aunque las autoridades amenazaron con obligar a todos los comercios a aceptarlas, también admitieron que eso tomará tiempo, ya que deben reprogramar todos los dispositivos que se utilizan para realizar el cobro con tarjetas.
Un dirigente del sector empresarial, que por temor a represalias evita identificarse, considera que la introducción de las tarjetas Mir a Nicaragua es una payasada política. «En este momento no es nada más que retórica política, ya que está disponible en un ATM (cajero automático) de una empresa que no es banco. Además, no te permite pagar en ningún negocio, solo se pueden hacer retiros con ellas».
Además, recuerda que un sistema de pago a través de tarjetas requiere de la participación de un banco, por lo que «habría que ver cuál de las entidades del sistema bancario se está prestando al uso de estas tarjetas», ya que Credicoop debe tener cuenta en un banco porque necesita divisas para garantizar el funcionamiento del cajero, explica el empresario y añade que este mecanismo de pago solo puede ser de utilidad para los militares y funcionarios rusos que viven en Nicaragua, ya que turismo ruso no hay ni habrá en el país.
Credicoop es una cooperativa de ahorro y crédito que surgió para evadir el efecto de las sanciones a Caruna, la cooperativa fundada por reconocidas figuras del sandinismo ligadas al círculo de poder de los Ortega Murillo.
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Tarjetas Mir en lugar de Mastercard y Visa
Y es que estas tarjetas surgieron precisamente pensadas para resolver el problema de los turistas rusos, que ante las sanciones impuestas por occidente perdieron el acceso a los sistemas de pago occidentales y durante sus viajes enfrentaban problemas para realizar sus pagos. «Producto de las sanciones contra bancos rusos les negaron los servicios de Visa, Mastercard y PayPal, entonces el Banco Central Ruso desarrolló este sistema de pagos para reducir su dependencia del sistema occidental», explica el dirigente empresarial.
Desde 2017 que comenzaron a promocionarse, estas tarjetas han logrado la aceptación de muy pocos países. Uno de los primeros en aceptarlas fue Turquía que recibe unos 6 millones de turistas rusos cada año. Pero según la cadena rusa Sputnik, en 2022 Turquía y Uzbekistán dejaron de aceptarlas, y en abril de 2024, Kirguistán y Armenia también anunciaron que ya no trabajarían con ellas.
El argumento de los países que dejaron de usarlas es que los bancos rusos no tienen sucursales o filiales en sus países, entonces se vuelve muy complicado el intercambio monetario. Pero tampoco se descarta que la amenaza de sanciones por parte de Estados Unidos influyera en esa decisión.
¿Avanzará la desdolarización?
Mientras tanto, según la cadena Sputnik, unos pocos aliados políticos de Rusia, entre ellos Abjasia, Bielorrusia y Osetia del Sur, las usan plenamente, mientras que en Cuba, Kazajistán, Tayikistán, Venezuela y Vietnam el uso es limitado, tal como ocurrirá en Nicaragua que se sumó a esta estrategia a raíz del XXVII Foro Económico Internacional de San Petersburgo (SPIEF por sus siglas en inglés), realizado en junio y donde uno de los principales temas que se abordó fue la desdolarización del comercio como mecanismo para defenderse de las sanciones.
Durante el foro el director para América Latina del Ministerio de Exteriores ruso, Alexandr Schetinin, confirmó que el Kremlin negociaba directamente con Nicaragua, Cuba y Venezuela y con los miembros del Grupo Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), la idea de introducir plataformas de pago alternativas, como un mecanismo financiero autónomo que forma parte del plan ruso de desdolarizar el comercio.
Sin embargo, en reiteradas ocasiones los especialistas han asegurado que la alta dependencia de Nicaragua con el dólar estadounidense, a través de las exportaciones y las remesas, impediría desplazar a la divisa estadounidense. A eso se suma la ausencia de bancos rusos en Nicaragua que faciliten el intercambio de rublos para empujar el uso de las tarjetas Mir. Además, tiene que existir un banco local dispuesto a recibir sanciones de Estados Unidos por participar en este esquema. Todo esto entorpecerá el anhelo del régimen Ortega Murillo de desdolarizar la economía nicaragüense.
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