Humberto Ortega, a la izquierda, cuando fue visitado por su hermano, el dictador Daniel Ortega, en diciembre de 2022.

Cómo será recordado Humberto Ortega, el poderoso jefe del Ejército de los años 80

Igual de radical que su hermano en los años ochenta, durante los últimos años el general en retiro Humberto Ortega promovió una visión política "de centro." Hablar de ello públicamente en medio de la represión que vive el país lo convirtió en un preso político de su hermano.

Inevitablemente la historia política de Humberto Ortega Saavedra (HOS) será contada de principio a fin junto con la de su hermano, el dictador Daniel Ortega. Los hermanos Ortega tuvieron un comienzo político que partió del mismo punto, la lucha contra la dictadura somocista y posteriormente la instauración del primer régimen sandinista en los años ochenta, que llevó al país a una guerra que duró una década. Sin embargo, los cambios que siguieron en los años noventa llevaron a ambos a tomar diferentes direcciones, cuya máxima expresión se dio en los últimos meses de la vida de Humberto, que los pasó bajo arresto domicilario.

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El sociólogo y ex preso político, Oscar René Vargas, quien conoció a los hermanos Ortega antes de que ambos se convirtieran en comandantes de la Revolución sandinista, fue testigo de cómo se distanciaron después de haber tenido las mismas posiciones radicales, que además compartían con los otros comandantes sandinistas como Tomás Borge, Víctor Tirado, Henry Ruiz, Jaime Wheelock, Bayardo Arce, Luis Carrión y Carlos Núñez.

Los nueve comandantes de la revolución sandinista: de pie, Carlos Núñez, Luis Carrión, Bayardo Arce, Jaime Wheelock, Henry Ruiz y Humberto Ortega. En cuclillas: Tomás Borge, Daniel Ortega y Víctor Tirado. Plutarco Hernández salió de la Dirección Nacional del FSLN en marzo de 1979. LA PRENSA/ CORTESÍA/IHNCA
Los nueve comandantes de la Revolución sandinista: de pie de izq. a der.: Carlos Núñez, Luis Carrión, Bayardo Arce, Jaime Wheelock, Henry Ruiz y Humberto Ortega. En cuclillas: Tomás Borge, Daniel Ortega y Víctor Tirado. Plutarco Hernández salió de la Dirección Nacional del FSLN en marzo de 1979. LA PRENSA/CORTESÍA/IHNCA

Durante los años ochenta, HOS se mantuvo como el poderoso jefe militar de la Revolución sandinista, y desde esa posición impulsó el Servicio Militar Patriótico (SMP) que obligatoriamente reclutaba a jóvenes entre 16 y 25 años para enlistarse en las diezmadas filas del Ejército Sandinista y luchar contra los rebeldes de la «contrarrevolución».  

Humberto Ortega y Daniel Ortega
Los hermanos Humberto y Daniel Ortega. LA PRENSA/Archivo

A Humberto Ortega se le responsabiliza de la muerte de miles de jóvenes por el reclutamiento forzoso a una guerra que les era ajena y también de masacres como la llamada «Navidad Roja», cuando el régimen sandinista ejecutó un plan de desalojo forzoso de los indígenas miskitos que vivían en las orillas del río Coco, en la Costa Caribe, entre noviembre de 1981 y febrero de 1982, en que unas 70 comunidades indígenas fueron arrasadas y cientos de miskitos ejecutados.

Caída de la Unión Soviética

Para el sociólogo Vargas, la caída de la Unión Soviética —que era el mayor apoyo del régimen militar sandinista— hizo cambiar a algunos de los antiguos comandantes. Daniel Ortega mantuvo su visión radical; Humberto, al menos de palabra, promovió una visión política de centro.

«Yo creo que la caída de la Unión Soviética y los países llamados socialistas tuvo diferentes lecturas en diferentes personas. Por ejemplo, Luis Carrión se fue a estudiar a Estados Unidos, Jaime Wheelock también. Humberto se dio cuenta de que las cosas no eran iguales y que por lo tanto había que cambiar el análisis y la situación, se volvió más pragmático. Eso a él lo lleva a una posición diferente a la de Daniel, quien no quiso reconocer que había perdido y que las cosas cambiaron a nivel nacional e internacional. Ese es un elemento importante que, creo yo, que Humberto asimiló que las cosas habían cambiado y él cambia, así entró a la lógica de profesionalizar al Ejército», relató Vargas.

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HOS incluso fue miembro de la Academia de Historia de Nicaragua, integrada por destacados intelectuales del país.

El régimen sandinista de los años ochenta, que también estuvo encabezado por Daniel Ortega, perdió el poder en las elecciones de 1990, sin embargo, su hermano siguió siendo jefe del Ejército hasta 1994 que fue enviado a retiro por la presidenta Violeta Barrios de Chamorro. El retiro de HOS y su fuerte reclamo a la presidenta generó una crisis institucional, pero al final la decisión de doña Violeta se mantuvo.

Tras pasar a la vida civil, HOS se dedicó a leer y a escribir, lo que para Vargas es otro aspecto que lo diferenció de su hermano.

La mujer que le exigía escuchar a los demás

El sociólogo reconoció la capacidad de HOS de intercambiar opiniones, de escuchar y de debatir ideas, mientras que a su hermano lo describe como rígido, sectario, poco sociable e incapaz de reconocer errores.

El sociólogo Vargas cree que Ligia Trejos, quien fue esposa de HOS por más de 30 años, tuvo gran incidencia en su cambio y en la capacidad de escuchar a los demás.

«Yo creo que una persona que le ayudó a ser diferente fue su esposa de ese entonces, Ligia Trejos. Yo fui testigo de cuando hablábamos con él y ella estaba presente. Ella le decía: ‘Callate, dejá que Oscar hable o dejá que el otro hable’. Le hacía ver que había que escuchar a las otras personas», relató el sociólogo.

Oscar Rene Vargas, sociólogo y analista político. LA PRENSA/Archivo
Oscar René Vargas, sociólogo y analista político. LA PRENSA/Archivo

Vargas no duda que con Daniel Ortega sucede lo mismo, escucha a su esposa Rosario Murillo, pero ella tiene una actitud distinta, ya que ella siempre le ha hecho creer que es un ungido.

«A comienzos de 2007 había aquella propaganda que decía: Daniel de América, porque promovían que fuera el sucesor de Fidel Castro y esa era la Chayo que impulsaba esa propaganda», manifestó el sociólogo.

Daniel Ortega regresó al poder en 2007, mientras que su hermano siguió apartado de la función pública, pero abierto a brindar entrevistas para analizar la situación del país.

2018 fue el parteaguas

En 2018, tras la represión policial contra las protestas civiles que dejaron más de 300 muertes, Humberto Ortega rechazó las acciones de su hermano, negó que los opositores presos fueran golpistas y delincuentes y fue cuando comenzó a hablar de una solución negociada para la convivencia de todos en Nicaragua.

Antes de ser recluido e incomunicado por su hermano, HOS se comunicó con Vargas para conseguir el número del periodista Fabián Medina, quien le haría su última entrevista para el medio argentino Infobae, publicada el 19 de mayo de 2024. En ella, el exjefe del Ejército reafirmó la necesidad de buscar una solución negociada para resolver la crisis del país. También dijo que ni Rosario Murillo, la esposa de su hermano, ni ninguno de sus hijos, podrán llenar el vacío político que deje el dictador cuando ya no esté.

El mismo día de la publicación, su casa fue rodeada por la Policía y le quitaron todos los aparatos de comunicación. Cuatro meses después, Humberto Ortega murió en el Hospital Militar de Managua bajo permanente vigilancia del régimen y en total incomunicación.

Sus delitos quedaron sin justicia

Muchos valoran sus últimos esfuerzos para presentar a una solución negociada a la crisis sociopolítica de Nicaragua, pero sus detractores no dejarán de recordar que él también contribuyó a la instauración de la dictadura que encabeza su hermano.

Felix Maradiaga, politólogo, LA PRENSA/Archivo
Félix Maradiaga, politólogo. LA PRENSA/Archivo

El politólogo y ex preso político, Félix Maradiaga, dijo que tras la muerte del general Ortega se quedaron sin justicia muchos delitos que él dirigió, pero consideró que la diferencia que marcó con su hermano en los últimos años de su vida, debe ser al menos objeto de reflexión.

«Es indudable que los aspectos más oscuros de la vida del general Humberto Ortega, algunos de ellos extremadamente graves y que quedaron sin justicia, han sido ampliamente discutidos y son bien conocidos. Sin embargo, me parece importante destacar que, al final de su vida, el general tomó la decisión de distanciarse de su hermano Daniel Ortega y Rosario Murillo, y de manifestar públicamente su desacuerdo con el rumbo político del país, algo que le trajo serias consecuencias personales. Pudo, como muchos otros militares, ciertos empresarios y algunas figuras públicas nicaragüenses, haber optado por el silencio y la complicidad para conservar sus privilegios. No obstante, decidió tomar otro camino. Si bien esto no borra los errores y crímenes del pasado, invita a una reflexión distinta sobre el curso de acción que eligió en sus últimos años», expresó Maradiaga.

Su pasado guerrerista

Por su parte, el politólogo y ex preso político, José Antonio Peraza, manifestó que HOS reconocía que cuando empezaron a construir el Ejército buscaron «a los mejores elementos» para fundarlo, lo que significó la construcción de un estado militarista, que finalmente fundó las bases para un país abrumado por la violencia política y la práctica de la exclusión del adversario, que al día de hoy es la regla en Nicaragua.

«Su concepción de lo que debía ser la Nicaragua posrevolucionaria era totalmente errónea. El sandinismo y los nueve comandantes se equivocaron totalmente de la línea que debían implementar en Nicaragua y eso nos llevó a repetir la historia de la manera más cruel y terrible, que es enfrentándonos entre nosotros, matándonos entre nosotros», manifestó el politólogo.

«Ahí desde el inicio está marcando cuál fue la tendencia totalmente militarizada que le imprimieron a la Revolución. Todo lo contrario debió haber sido. La mayoría de los esfuerzos de Nicaragua debieron haber estado centrados (…) en transformar el sistema político y destinar una cantidad importantísima a la educación y a la transformación cultural del país», dijo el politólogo.

José Antonio Peraza Collado es nicaragüense, profesor universitario, experto en Sistemas Políticos y Electorales, y experto en Proyectos de Desarrollo. LA PRENSA / Roberto Fonseca. LA PRENSA
José Antonio Peraza, especialista en temas electorales y ex preso político. LA PRENSA/Archivo

Peraza, quien estuvo preso por su oposición a la dictadura de Ortega y fue desterrado y desnacionalizado en febrero de 2023 junto a Vargas, Maradiaga y otros 219 presos políticos, también reveló que habló con HOS meses antes de que fuera aislado por su hermano y rescata que era una persona con la que se podía tener un debate respetuoso.

Peraza también manifestó que en los últimos años de su vida HOS reconoció que la política no funciona eliminando al adversario.

«Él tenía claro que en Nicaragua teníamos que convivir todos, si de eso derivaba que el sandinismo tenía que ser hegemónico o no eso es otra discusión, pero él llegó a estar claro de que era necesaria la alternancia en el poder y que debíamos buscar un sistema político donde pudiéramos convivir», valoró Peraza.

Peraza refirió que la historia de los hermanos Ortega es un reflejo del «síndrome de Caín» que caracteriza a la política nicaragüense, siempre buscando matar a los hermanos para ser el único protagonista, pero en el caso de los hermanos Ortega se vuelve literal.

Política Daniel Ortega Humberto Ortega Nicaragua archivo

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