Definitivamente que el debate presidencial del pasado 10 de septiembre entre Kamala Harris y Donald Trump, cumplió con los pronósticos que anunciaban que sería de ataques mutuos y así fue. Las agencias de noticias y los que se ocupan de esos asuntos, en su gran mayoría vieron ganar el debate a Kamala, pero por un estrecho margen y a juicio de estos ambos le quedaron debiendo a los votantes, pues no respondieron las preguntas torales sobre economía, política exterior y por supuesto sobre el problema de la inmigración ilegal. Uno de los periódicos que se ocupó del debate registró 33 mentiras dichas por Trump durante los 90 minutos, es decir una mentira cada 3 minutos, de Harris dijeron que solo dijo una.
Permítanme darles mi opinión sobre el debate. Comenzando por la vestimenta, creo que Trump se presentó mejor, el traje azul se veía muy bien en la televisión, en cambio Harris optó por un traje demasiado oscuro, creo que fue el mismo que usó en la gran convención demócrata. En el lenguaje corporal creo que Harris le ganó por mucho a Trump, pues continuamente lo volvía a ver y a pesar de tener micrófono silenciado, con sus gestos decía mucho sobre lo que Trump estaba diciendo. Tanto Trump como una buena parte de sus seguidores le achacan a Harris no haber hecho nada de lo que está prometiendo, pretendiendo ignorar que es la vicepresidenta y no la presidenta, al respecto alguien dijo que el vicepresidente se parece mucho a una llanta de repuesto que solo la sacás del baúl cuando se poncha una de las otras. Creo que a medida que avance la campaña, Kamala ira distanciándose de Trump en las encuestas, aunque la última palabra parece que la tendrán los votantes indecisos junto con los nuevos inscritos.
Permítanme compartirles un resumen de un comentario que me pareció muy interesante, escrito y publicado en las redes sociales por Justiniano Pérez, por el que tengo mucho respeto por su persona y opiniones. El expresó lo siguiente: “Después del esperado debate entre el contendiente republicano y la oponente demócrata, las opiniones están aún polarizadas en los potenciales votantes de cada partido. Los medios radiales, escritos y televisivos seguirán orientando a los que pueden votar para inclinar la balanza de acuerdo con sus conveniencias ideológicas o partidarias, no auténticamente imparciales. Es de suponerse que los republicanos registrados nos vestiremos de rojo y los demócratas de azul el próximo 5 de noviembre. No obstante, en contiendas tan reñidas como la actual, es el voto de los independientes el que inclina la balanza hacia uno u otro candidato. La intención de los votantes se impone en la escogencia preferida después de haber analizado hechos, intenciones, comportamientos, capacidades y carismas de ambos contendientes. Por lo general, media docena de estados claves son suficientes para alcanzar la mayoría requerida por el Colegio Electoral sin contemplar el voto popular a nivel nacional.
“En el proceso actual tenemos a un expresidente frente a una vicepresidenta en funciones. Ambos tienen récord comprobado de desempeño en las áreas principales que interesan a los votantes: economía, seguridad nacional, control fronterizo y orden social.
“Trump seguirá siendo Trump, expresándose sin tapujos, tratando de imprimir confianza y respeto por lo tradicional en términos conservadores y pragmáticos. En cambio, Kamala por su parte, quiere ser garante de las corrientes diferentes que se apartan de lo tradicional. Esos giros salpicados de izquierdismo, antagonismos raciales, derechos sexuales, comportamientos irregulares o antinaturales y corrientes exploratorias que se apartan de lo tradicional.
“Entonces, ahí se enfrentan lo viejo conocido y lo nuevo por conocer. Incertidumbre para unos y angustia para otros. Es el proceso político estadounidense que se repite cada 4 años y nos asegura que la democracia, con todas sus imperfecciones, sigue siendo el sistema político que mejor antagoniza al totalitarismo; un sistema que aún mantiene viva la esperanza por una vida mejor en racional competencia y ajustado sentido común. En el análisis final, los contendientes modelan su estrategia para convencer a los votantes Quizás, deberían orientarse bajo aquellas sabias palabras que se originaron en la sabiduría oriental: ´Aprende a no originar causas; pero no estorbes el curso de las ondas de los efectos, pues como el flujo de la alta marea, no las podrás detener’”.
Fin del comentario de Justiniano que ya reveló su voto. Por mi parte le sigo yendo a Kamala, no porque me guste, sino porque creo que tratará de encontrar una medida salomónica con el problema de los inmigrantes y porque soy abiertamente anti-Trump, pues no creo en los empresarios millonarios que se meten en política, aquí tuvimos uno y embarcó un pueblo.
El autor es analista político y directivo nacional de las Fuerzas de Veteranos de Guerra de la Resistencia Nicaragüense.