Fanor Alejandro Ramos, desterrado político. LA PRENSA

Exfrancotirador de la Policía, Fanor Ramos, tras su destierro en Guatemala: «La tortura ahí es el pan de cada día”

Fue francotirador de la Policía y junto a monseñor Rolando Álvarez se negó a subir al avión que desterró a 222 presos políticos en 2023. Su decisión provocó que lo golpearan y torturaran, e incluso le pusieran un perro que terminó mordiéndolo.

Fanor Alejandro Ramos, de 52 años, fue francotirador de la Policía por varios años, hasta que le dieron de baja en 2010 porque desde entonces hacía críticas al régimen de Daniel Ortega. En 2019 fue encarcelado después de negarse a ser paramilitar y desde entonces estuvo en celdas de máxima seguridad en el Sistema Penitenciario La Modelo.

“La tortura ahí es el pan de cada día”, relata desde Guatemala a donde fue desterrado el pasado 5 de septiembre junto a otros 134 presos políticos. Se le ve renqueando debido a un dolor fuerte que siente en el coxis producto de las golpizas que recibió.

Los guardias del Sistema Penitenciario incluso le llevaron a un perro para que lo mordiera. “Anduve en la pierna la seña del colmillo del perro que me echaron”, cuenta.

El pasado 9 de febrero de 2023, Ramos se negó a subir al avión que desterró a 222 presos políticos hacia Estados Unidos. “Hubo una serie de cosas que se juntaron en un mismo momento y que me llevaron a tomar la decisión de no irme. Una de ellas fue ver que estaban sacando al obispo Álvarez y que lo estaban sacando fuera del perímetro (de la Fuerza Aérea). También querían que firmara una hoja en blanco que decía que autorizaba ser trasladado vía aérea y un gran espacio en blanco. Ellos querían que firmara al pie de la página, pero ¿qué iba a decir después el resto de la página?”

Fanor Alejandro Ramos, exfrancotirador de la Policía desterrado por Daniel Ortega. LA PRENSA

Daniel Ortega incluso habló sobre él en discurso el mismo 9 de febrero de 2023. “Hubo dos que se negaron a subir las gradas del avión: uno de ellos, Fanor Alejandro Ramos, que por lo que sabemos, entendemos por qué. Este Fanor Alejandro Ramos, de 50 años, está en el Penal de Tipitapa condenado a 8 años por almacenamiento de droga, 369 kilos de cocaína. Al momento de la captura se le ocupó una pistola marca Glock. Había andado en el 2018 acompañando a los golpistas; estaba a la orden del juez Tercero del Distrito Penal y tiene 3 años y 1 mes en prisión”, dijo el dictador.

Y continuó: “Entonces, ¿por qué no aceptó? Seguramente tuvo temor que ya estando en los Estados Unidos y con ese récord allí le abrieran proceso, lo investigaran, le encontraran conexiones ahí con la narcoactividad de los Estados Unidos y terminara con cadena perpetua, o en la silla eléctrica, o con la pena de muerte. Entonces, él prefirió no montarse en el avión”.

Como se negó a ser desterrado en esa ocasión, a Ramos lo separaron del resto de presos políticos y lo llevaron a una patrulla en donde también tenían a monseñor Rolando Álvarez. Cuando el avión despegó, cerca de las 6:00 de la mañana, los llevaron para La Modelo. “Ahí me dieron otro coctel de golpes y me metieron desmayado a la celda. Cuando me desperté estaba desnudo, muy golpeado y con un dolor en el coxis que hasta el momento no he recibido ningún tipo de diagnóstico”, relata.

Por todo lo vivido tras negarse a subir al avión aquella vez, en esta ocasión no dudó cuando el personal de la Embajada de Estados Unidos les hizo la consulta verbal de si aceptaban salir de prisión con la condición de irse del país. “Yo no quería seguir torturando a mi familia. Mi decisión en el pasado hizo sufrir mucho a mi familia, a mi esposa, a mis hijos”, confiesa.

Francotirador y fundador de Tapir

En los años ochenta, durante el primer régimen sandinista, Fanor Ramos trabajó en el Ministerio del Interior, y tras la salida del poder de Daniel Ortega en 1990, fue traspasado para la Policía en donde fue asignado a las tropas especiales y llegó a ser fundador y jefe de la tercera sección del Departamento de Tácticas y Armas Policiales de Intervención y Rescate (Tapir).

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En la Policía, Ramos fue oficial de brigada especial, profesor de tiro y seguridad, escolta de personalidades y tuvo una carrera destacada como francotirador. En 2009, Daniel Ortega incluso lo condecoró con la Medalla al Valor Juan Ramón Tórrez, la cual fue otorgada a policías que “en determinada actividad policial pusieron tácitamente en riesgo su vida”, indica un archivo policial.

Fue para el 2010 que empezó a tener encontronazos con el comisionado Justo Pastor Urbina, quien ese año asumió la jefatura de la Dirección de Operaciones Especiales (DOEP) y por los conflictos con él, fue dado de baja.

“No me gustaban muchas cosas que estaban sucediendo y en algún momento expresé mi desagrado, mi descontento y consideraron que había perdido la idoneidad para ser funcionario de la Policía”, cuenta.

El comisionado Urbina incluso lo acusó de ser “traidor e infiltrado de la inteligencia americana” y de tener figuras de Daniel Ortega que ocupaba para practicar sus tiros de francotirador, apuntando a la cabeza del dictador.

Tras su salida de la Policía, Ramos se dedicó a un negocio que tenía con su esposa y en 2012 entró a trabajar a una empresa privada. “Esta empresa después comenzó a recibir presiones (de la dictadura) para que me sacaran de ahí y en septiembre de 2018 me corrieron”, relata el ahora excarcelado político.

Fanor Ramos tiene 52 años y sufre algunos padecimientos debido a las torturas que recibió. LA PRENSA

Lo buscaron para ser paramilitar

Con el estallido de las protestas de abril de 2018, él participó en marchas e incluso uno de sus hijos recibió un disparo de bala en una de sus piernas. “Cuando se dieron cuenta que mi hijo estaba herido mandaron a un oficial de rango medio y me dijo literalmente: ‘Dice la jefa que llevés a tu hijo al hospital, que le van a hacer todo y no te preocupés. Lo que ellos quieren es que no te metás en nada y que nos apoyés a nosotros”.

Ramos asegura que rechazó esa propuesta y más bien envió a su hijo al exilio. Días después, otra persona allegada a la Secretaría del Frente Sandinista se le acercó para decirle que aceptara la propuesta, pero nuevamente los rechazó.

Permaneció con perfil bajo durante mucho tiempo y el 18 de diciembre de 2019 fue detenido mientras salía de un residencial donde visitaba a un amigo al que le estaba haciendo un trabajo de mantenimiento a una computadora. “Me bloquearon el paso de mi vehículo, me sacaron del vehículo y me llevaron para Auxilio Judicial”, relata.

El 23 de diciembre de 2019 lo llevaron a las celdas de máxima seguridad en el Sistema Penitenciario La Modelo en donde recibió varias golpizas y torturas de las que prefiere no brindar muchos detalles.

Ahora que fue desterrado dice que su prioridad es atenderse el dolor que siente en el coxis y que le impide caminar, además de recuperarse de otras lesiones físicas que le dejaron las torturas recibidas.

Política Daniel Ortega desterrados Nicaragua archivo

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COMENTARIOS

  1. Hace 2 años

    Quien le cree a ese asesino y narco, La Prensa en su trabajo de lavar la cara a toda las lacras orteguista, que asco.

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