Olesia Muñoz, excarcelada política y desterrada hacia Guatemala. LA PRENSA

Olesia Muñoz quiere regresar y cantar “en un evento a lo grande” de gracias a Dios por la liberación de Nicaragua

Ha sido detenida en dos ocasiones por el régimen de Daniel Ortega. La primera vez le dejó secuelas y en esta segunda casi muere, relata desde Guatemala, a donde ha sido desterrada por la dictadura.

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A Olesia Muñoz se le percibe apagada. La cárcel la ha golpeado y el destierro mucho más, pero nada le quita su fe en Dios. “Yo tengo esperanzas en el Señor de que vamos a regresar”, dice esta mujer religiosa originaria de Niquinohomo y que ha soportado dos encarcelamientos, además de torturas y malos tratos.

Muñoz fue detenida por primera vez el 31 de julio de 2018 y excarcelada en junio de 2019. En aquella ocasión denunció haber sido torturada, golpeada y sus uñas arrancadas por policías. Cuando fue liberada, permaneció alejada de todos los movimientos políticos y dedicada a la música y a la Iglesia.

El 24 de septiembre de 2023 fue detenida nuevamente en su casa de Niquinohomo y el pasado cinco de septiembre de este año, desterrada hacia Guatemala.

En esta entrevista habla sobre sus días en prisión, su situación de salud y de cómo la ha golpeado la persecución que vive la Iglesia católica.

¿Cómo se siente a pocos días después de su destierro?

Todavía no lo puedo creer. En medio de todas las dificultades y toda esta alegría, estoy muy agradecida con Dios por este gran milagro que nosotros lo esperábamos, salir de la cárcel, pero mirábamos tan difícil todo. A pesar de que también ya nosotros no nos encontramos ahí, pues estamos un poco dolidos por la gente que todavía sigue encarcelada y que no la sacaron.

Usted ha sido encarcelada en dos ocasiones

Sí, y es injusto. El que me ha dado la fuerza ha sido Dios. Si vos te fijas esta segunda vez fue algo más indignante porque yo no andaba en nada de nada. Ya había órdenes de incluso hasta de meter presa a la gente sin cometer ninguna conspiración contra el régimen que fue lo que hicieron ahorita con toda la gente que nos acaban de liberar. Esto es indignante.

¿Cómo se encuentra de salud?

De la primera encarcelada yo salí con diabetes, hipertensa, con gastritis nerviosa y en esta segunda vez en la cárcel hubo momentos que yo sentí que iba a morir. Tuve varias crisis de los problemas de diabetes, más cuando el azúcar se me bajaba. Sentía que eso me afectaba bastante físicamente. Entraba en un estado de crisis y tuve miedo, no de la muerte, sino de morir en una cárcel porque vos sabés, ¿por qué voy a morir en una cárcel? Si no he cometido ningún delito, no soy criminal, no soy ratera para que me metieran en una cárcel como la que estuve en los dos momentos.

Olesia Muñoz ha sido presa política en dos ocasiones por parte de la dictadura de Daniel Ortega. LA PRENSA

¿Recibió atención médica?

La atención médica estaba, pero no era una atención esmerada. Prácticamente yo me mantuve siempre con la medicina que mi familia me llevaba, pero que de parte del penal hubiera alguna atención, pues directamente no, porque tomar la presión, hacerte la glicemia y la foto, eso no me resolvía nada. Lo que me mantuvo con vida primero fue Dios, la voluntad también que había en mí de luchar, de enfrentar la situación y tratar de no deprimirme.

Trataba yo de tener control conmigo misma para que la enfermedad no me botara, pero si había un momento bastante crítico en cuanto a la enfermedad, la asistencia estaba, pero no era una asistencia buena porque ahí nunca me hicieron un examen de laboratorio. Hubo momentos, recién entrada al penal, que tuve una crisis renal y los dolores fueron tan fuertes y vómitos, y lo que hicieron fue solamente ponerme inyecciones que provocó después que la presión se me disparara enormemente. Esos fueron momentos que también yo sentí que iba a morir, pero la asistencia era esa solo tomar la presión, la glicemia y ya está la medicina.

¿Pudo recibir visitas?

Sí. La visita era una vez al mes por media hora, o sea bastante triste porque solo media hora. Era más lo que esperábamos nosotros en un mes que lo que la familia dilataba con nosotros al vernos y es triste ver cuando la familia, los niños lloran, el dolor de nosotros. Eso es bien duro. Eso lo vivimos casi la mayoría de todos, tanto varones como mujeres, ver llegar a los niños y verlos irse y llorando porque uno se quedaba ahí.

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¿Recuerda cuando usted era niña?

Sí, la infancia mía, pues era como toda infancia me atrevo a decir. Era un poco callada porque permanecí más con mi abuela, luego ya a los 14 años pues ya me trasladé con mi mamá y mi papá. Fui una mujer deportista, una mujer emprendedora, con muchas habilidades. Llegué a profesionalizarme en la música y a ejercer el canto sacro para las iglesias católicas. Yo era muy cotizada por la gente en cuanto a eventos privados a lo grande. Fue un medio de trabajo que la gente pagaba el precio de lo que yo hacía y pues me vi interrumpida en toda mi carrera de músico por la misma persecución.

¿Qué deporte practicó?

En los años ochenta jugué voleibol y fui una de las mejores voleibolistas de la Cuarta Región, pero luego cortamos lo del deporte porque ya todo mundo se fue a estudiar por otros lados, pero siempre me destaqué, con muchas habilidades en cuanto al deporte. El voleibol conmigo comienza a los 14 años, pero me destaqué por lo que tenía las habilidades de moverme en toda la cancha y era la mejor rematadora del equipo siempre.

Esa etapa de los años ochenta fue muy dura para los jóvenes

Los ochenta para nosotros fueron muy tristes porque yo viví en carne propia como a mis hermanos los llegaron a sacar de los colegios para llevárselos al Servicio Militar. Muchos compañeros de clases recuerdo que no querían ir al Servicio Militar y fueron obligados, y a los pocos días los regresaron muertos. Yo lo recuerdo y por eso yo pienso que esta dictadura viene arrastrando muchas cosas feas.

¿Cuándo empezó con el canto?

El canto es algo nato que yo ya traía heredado por mis padres, tanto por la familia de mi mamá como la de mi papá. Ellos lo traían en la sangre y por ende yo también, solo que yo pude hacerlo de una manera más profesional. Ellos también lo hicieron, pero eran más empíricos. A ver cuándo volveré a cantar en Nicaragua. Quizás en algún evento a lo grande donde todos los nicaragüenses le damos gracias a Dios y cantar en ese momento para honrar a Dios porque así como nosotros no perdimos la esperanza de que nos liberaran del secuestro tampoco hemos perdido de la esperanza que a Nicaragua el Señor la libere de todo esto trágico que hoy vive.

Olesia Muñoz es una mujer muy religiosa y devota de la religión católica. LA PRENSA

He notado que usted es bien religiosa

Sí, porque de pequeña sentí el llamado de Dios. En ese tiempo de mi niñez, en la Iglesia no era como ahora. Tal vez llegaban unos cuatro viejitos a una misa y eso era todo. Ahora no. Las iglesias tienen más afluencia por la nueva evangelización que los Papás han llevado a cabo. Si yo hubiese tenido una oportunidad como las que hoy se presentan en la Iglesia quizás hubiera optado por la vida de religiosa. Siento que fue algo que el llamado lo tuve desde chiquita, pero no lo llevé a cabo por no tener un respaldo o alguien que me incentivara.

¿Cómo le ha afectado a usted la persecución a la Iglesia católica?

A mí me afectó bastante ver a los extremos que han llegado, a desterrar a los sacerdotes puesto que ellos son ungidos y también son humanos y también pecan pues, pero son ungidos y yo conozco sacerdotes muy entregados.  Monseñor Rolando Álvarez dio la vida por las ovejas. Cuando sucede lo de monseñor Rolando Álvarez (encarcelamiento), fue muy duro para mí. Muy triste. Yo lloré, pero igual me dispuse a orar por él y le pedí a Dios que no pasara con monseñor Rolando Álvarez lo que pasó con monseñor Óscar Arnulfo Romero en El Salvador. A él lo asesinaron a sangre fría y en mera misa. Estando en la cárcel supe que lo habían desterrado, pero con vida. El Señor siempre traza una raya, y de esa raya Satanás no se puede pasar.

Recuerdo que la primera vez que usted estuvo detenida, usted pasaba cantando el Ave María, ¿cantó también en esta segunda detención?

En la primera yo pasé cantando doce horas al día en el Chipote Viejo, y yo sé que hubo ahí almas que se transformaron por ese canto que yo hice, pero quien hacía la obra era Dios porque los mismos oficiales de ese Chipote lo expresaron las veces que subieron a donde nos tenían a nosotros. Esa primera vez fue más de canto que otra cosa, pero en esta segunda fue más de oración y cantábamos también, pero fue más oración que canto, porque es el Espíritu el que dirige y yo sentía más la necesidad de orar que de cantar.

Ahora en el destierro, ¿ha tomado alguna decisión sobre su futuro?

Mi vida está en manos del Señor y él sabrá qué es lo que tiene preparado para mí. No me voy a sofocar porque también de eso hicimos mucha práctica en la cárcel, de no sofocarnos, de no preocuparnos. Vimos los milagros estando dentro de la cárcel y el gran milagro ya lo vivimos (liberación) y vendrán más milagros, y el gran milagro que esperamos ver que es la libertad de Nicaragua.

La Prensa Domingo desterrados Nicaragua Olesia Muñoz archivo

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