El filme mexicano Perdida, del director Jorge Michel Grau, es un drama de suspenso de 106 minutos que llegó a inicios de agosto pasado a Netflix, y ha tenido muchas reproducciones desde entonces.
Eric, interpretado por José María de Tavira, es un talentoso conductor. Es contratado como el nuevo director de la Orquesta Filarmónica de Ciudad de México. Regresa a su país con su linda esposa colombiana Carolina (Cristina Rodlo). Alquilan una enorme casa en las afueras de la ciudad en un sitio tranquilo y aislado.
Sin embargo, Carolina desaparece un día sin avisar. La policía la busca y constata que no ha salido del país. No contesta las llamadas y no da indicios de vida. Una enorme cortina de misterio la cubre.
El dolor del abandono embarga a Eric que busca refugio en el alcohol. Así, conoce a una guapísima camarera llamada Fabiana (Paulina Dávila) que trabaja en un bar que frecuenta. Ambos comienzan una relación llena de pasión y sexo.
Fabiana percibe ruidos y señales extrañas en la casa; parecieran señales paranormales.
La policía toma a Eric como el principal sospechoso de la desaparición de su cónyuge. También busca presionar a Fabiana.
La casa esconde un asombroso secreto de sus anteriores dueños. Y esa particularidad será decisiva en el desarrollo y el final de la historia.
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Perdida es un filme común, pero es una buena opción para distraerte durante la semana o el fin de semana. Es una producción de 2019. La cinta es un remake de la cinta colombiana La cara oculta, de 2011.
Los guionistas de ambas películas son los mismos: Arturo Infante y Hatem Kraiche.
Se colocó en el Top Ten de películas de Netflix en la semana del 12 al 18 de agosto en Costa Rica y Nicaragua.
La crítica ha estado dividida. Rolling Stone en Colombia escribió que esta nueva versión superó a la original. En México, los artículos destacaron la alta calidad técnica del rodaje, pero cuestionan que la historia relatada no dio todo de sí.
Le doy tres estrellas de cinco.
El autor es exeditor de La Prensa y empedernido cinéfilo.