Vamos mal, ¡muy mal!

Durante mi exilio en Estados Unidos he tenido tiempo para analizar información sobre diferentes países del mundo. Entre otras, mis fuentes han sido las principales instituciones financieras internacionales (IFI) basadas en Washington. Me refiero al Banco Mundial, el Fondo Monetario y el Banco Interamericano de Desarrollo. Pero también he tenido acceso a otras fuentes que también se dedican a analizar las condiciones económicas, sociales y políticas de los países del mundo.

En este ensayo, comparto un breve análisis de un fenómeno que es uno de los frenos más grandes al desarrollo económico y social en todo el mundo incluyendo Nicaragua. Me refiero a la corrupción.

Comienzo con lo que todos sabemos. Nicaragua es un país que padece de un agudo subdesarrollo que se refleja en la pobreza de sus ciudadanos. Según datos de las IFI nuestro ingreso per cápita es el más bajo del istmo centroamericano, a como demuestra la tabla a continuación que incluye a la República Dominicana ya que los IFI suelen incluirnos en lo que ellos llaman el grupo de Centroamérica y el Caribe.

País       Ingreso per cápita

Panamá                      US$18,660                                                

Costa Rica          US$16,600

República Dominicana             US$10,720

Guatemala          US$5,800                        

El Salvador          US$5,350

Honduras            US$3,250

Nicaragua            US$ 2,530

¡Además de estar en el sótano de nuestra región inmediata en términos de ingreso per cápita, la economía nicaragüense es la más pequeña de toda Latinoamérica!  Incluyendo Haití, esa pobre nación que es prácticamente un país africano no solo por la composición racial de su población sino por su nivel de pobreza que es característico de África.

¡Obviamente vamos mal, muy mal! Pero nuestra situación no siempre ha sido como lo es ahora. En las últimas décadas del siglo pasado el ingreso per cápita de Nicaragua era más alto que el de Honduras y su economía estaba creciendo más rápidamente que la de varios de nuestros vecinos cercanos. Pero eso es una historia para otra ocasión.

La pregunta ahora es ¿qué es la perspectiva socio-económica de Nicaragua? ¿Podrá salir de la deplorable pobreza en que se halla? Desgraciadamente la respuesta es no. Por un lado, el manejo macroeconómico de Nicaragua por el equipo económico no es malo, tomando en cuenta las condiciones que existen en el país. Pero por otro, el campo de acción de los miembros del equipo es severamente limitado por las condiciones políticas de Nicaragua. La prioridad de la dictadura Murillo-Ortega es mantenerse atornillada al poder. Y mientras el actual régimen continúe, lo que el Banco Central y el Ministerio de Hacienda podrán hacer es sumamente limitado. El enfoque de sus profesionales es tratar de poner un poco de orden en la parte de la economía que está fuera de la esfera que controla directamente la dictadura. Más allá de ese parámetro no pueden actuar. 

Una escandalosa faceta de la Nicaragua de Murillo y Ortega es la corrupción. Esta es rampante y El Carmen no solo la tolera, sino que la promueve porque no solo enriquece a la familia, que es una de las más altas prioridades del régimen, sino que una tajada la reparte entre sus “incondicionales” para garantizar su lealtad.

Transparency International (TI), una organización no gubernamental seria cuya sede está en Berlín y que monitorea la corrupción a nivel global, anualmente publica un listado mundial de la corrupción. El más reciente es el de 2023 y en él TI valora la corrupción en 180 países. En esta lista Dinamarca ocupa el primer lugar. Los otros países escandinavos la acompañan en los primeros lugares junto con Singapur. Al otro extremo, el país más corrupto del mundo es Somalia, un país africano que ocupa el lugar 180. ¿Y dónde está Nicaragua en esta lista? ¡Muy cerca de Somalia en el número 172 empatada, por cierto, con “estrellas” como Haití y Corea del Norte!

Obviamente, con un nivel de corrupción tan alto como el que tenemos, son muy pocos los inversionistas privados serios que tendrán interés en invertir en nuestro país. Y mientras esta situación no se revierta, seguiremos en el sótano socioeconómico de Latinoamérica. 

Cierro con una última observación. Nuestra pobreza sería aún mayor si no fuese por la generosidad de nuestros compatriotas en el exterior cuyas remesas andan por US$6.3 mil millones de dólares anualmente. Estas remesas son un salvavida para los miles de nicaragüenses que las reciben. Sin ellas, Nicaragua estaría compitiendo con los países más subdesarrollados de África para el país más pobre del mundo. Es por eso que El Carmen no lamenta la emigración de nicaragüenses, especialmente a Estados Unidos de dónde vienen el 80 por ciento de las remesas. ¡Ha creado condiciones nacionales que la promueven! Es más, recientemente ha convertido a Nicaragua en un trampolín de donde personas de otros países hasta de África y Asia puedan emigrar hacia Estados Unidos. Y lo hacen por una simple razón. ¡Es un buen negocio para El Carmen!

El autor fue director del Banco Mundial y presidente de la Comisión Económica en la Asamblea Nacional.

Opinión
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