Dos jóvenes lloran con las banderas al hombro de Venezuela y Nicaragua durante una protesta contra los dictadores de sus respectivos países, Nicolas Maduro y Daniel Ortega. Foto: La Prensa y Agencias.
Represión, fraude y muerte: imágenes que se repiten en Nicaragua y Venezuela
Daniel Ortega y Nicolás Maduro parecen seguir el mismo manual para mantenerse en el poder.
La dictadura en Venezuela llegó hace 25 años con la asunción de Hugo Chávez Frías al poder. En Nicaragua, con la segunda llegada al poder de Daniel Ortega desde enero de 2007 el país lleva sufriendo 17 años de dictadura continua.
Ambas naciones tienen mucho en común: son gobernadas con manos criminales de dictaduras perpetuadas en el poder que reprimen a los opositores con cárcel, judicialización y crímenes de lesa humanidad.
Recientemente, el 28 de julio, se realizaron unas elecciones presidenciales en Venezuela, donde la población se volcó en esta fiesta cívica, pero el dictador Nicolás Maduro consumó un nuevo fraude electoral, similar a lo que hizo Ortega en Nicaragua.
Las protestas en Venezuela empezaron al siguiente día de los resultados viciados en los que el dictador se autoproclamó vencedor y ganador de estas elecciones. Las personas salieron con cacerolas a protestas pacíficas y a tomarse las calles, al igual que la Nicaragua en su rebelión de abril de 2018.
La respuesta al pueblo venezolano fue igual, reprimir las manifestaciones a través de la policía y colectivos de la muerte.
Ortega y Maduro son idénticos en su forma de reprimir y cometer crímenes de lesa humanidad. Son tan parecidos hasta en la intención real de votos por parte de sus criminales adeptos que no pasan de un 30 por ciento. Es por esa forma cruel e inhumana de gobernar que el pueblo venezolano está reeditando lo que le ha tocado sufrir a los nicaragüenses desde abril de 2018 donde la receta es la misma, exilio, cárcel, muerte y tortura.
Luto, muerte y dolor es lo que los tiranos de Venezuela y Nicaragua le causan a los ciudadanos que protestan contra estos dictadores que se han atornillado en el poder. Foto: La Prensa y Agencias.La Policía orteguista y la guardia bolivariana son parte de los aparatos represivos contra la población de Nicaragua y Venezuela. Foto: La Prensa y Agencias.Los dictadores no escatiman en neutralizar y aniquilar a los sectores de la población que se levantan en protestas pacíficas que son reprimidas por órganos policiales y paramilitares. Foto: La Prensa y Agencias.La población de Nicaragua en abril de 2018 tumbó los símbolos de esoterismo y poder de los dictadores, al igual que recientemente ha ocurrido en las protestas de Venezuela cuando se han derribado varias estatuas del fallecido dictador Hugo Chávez Frías. Foto: La Prensa y Agencias.Las protestas en ambos países son de resistencia pacífica donde la mayoría de las víctimas las pone la población desarmada. Foto: La Prensa y Agencias.La ira popular en ambas naciones ha llevado a la población a defenderse con resorteras, morteros caseros y piedras. Foto: La Prensa y Agencias.La mayoría de protestantes contra los dictadores son jóvenes quienes defienden su derecho a la protesta y han perdido el miedo a los órganos represivos como policías, ejército y paramilitares. Foto: La Prensa y Agencias.En los enfrentamientos callejeros en ambos países los estudiantes desafían las armas represivas de la Policía, y a punta de piedras responden a las balas, gases lacrimógenos, balas de goma y perdigones. Foto: La Prensa y Agencias.Las banderas de ambos países son símbolo de resistencia y lucha para aspirar a tener un país en verdadera democracia, que respete los derechos humanos de la población y las libertades públicas. Foto: La Prensa y Agencias.La población en general, tanto en Nicaragua como en Venezuela, es víctima de la represión de los dictadores, pagando con sus propias vidas los crímenes de lesa humanidad de ambos dictadores. Foto: La Prensa y Agencias.La represión de la guardia orteguista y de la guardia bolivariana es pura y dura en ambas naciones donde no hay el más mínimo respeto a la vida humana. Foto: La Prensa y Agencias.Los jóvenes han jugado un papel muy importante en las protestas contra los tiranos Nicolás Maduro y Daniel Ortega. Foto: La Prensa y Agencias.Para los dictadores no hay género, color, edad ni tamaño para la represión, aquel que quiera alzar su voz contra los tiranos es vapuleado, criminalizado, desterrado y desaparecido físicamente. Foto: La Prensa y Agencias.Ambos dictadores han sometido a sus países a varias etapas represivas que incluyen tortura, encarcelamiento, destierro, asesinato, confiscaciones de bienes, desnacionalización, en fin usan las instituciones civiles, judiciales y militares contra la población. Foto: La Prensa y Agencias.Un protestante golpea con un mazo una estatua del dictador Hugo Chávez, mientras que en el barrio indígena de Monimbó queman un afiche de la vicedictadora Rosario Murillo. Foto: La Prensa y Agencias.Los paramilitares son el brazo armado para ejecutar los asesinatos contra la población civil de Nicaragua y Venezuela. Los cobardes tiranos se escudan en los fusiles de estos criminales a vista y paciencia de sus respectivas policías y ejércitos. Foto: La Prensa y Agencias.Los tiranos no escatiman en todos los recursos técnicos y humanos para agredir y silenciar a la población durante las protestas. Foto: La Prensa y Agencias.
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