Mi artículo del lunes pasado, lo titulé “Elucubraciones sobre el atentado a Donald Trump”. Este lunes pensaba referirme a las elecciones venezolanas, pero como eran el domingo 28 y este artículo sale el lunes 29 de julio, he decidido no especular y sacar mi silla a como dice el proverbio chino. Por ello me decidí a comentar sobre el volantín de gato que acaba de dar la carrera por la presidencia de los Estados Unidos con la renuncia de Joe Biden y la puesta en escena de la vicepresidenta Kamala Harris.
Inicio con un pequeño resumen de su hoja de vida: la vicepresidenta Kamala Harris se graduó de la Universidad de Howard y de la Escuela de Derecho de Hastings California. En 2014, se casó con el abogado Douglas Emhoff. En 2004, fue elegida fiscal del distrito de San Francisco y en 2010 fue elegida fiscal general de California, donde supervisó al departamento de justicia estatal más grande del país. Se enfrentó a quienes se aprovechaban del pueblo estadounidense, consiguiendo un acuerdo de $20,000 millones para los californianos cuyas viviendas habían sido embargadas y un acuerdo de $1,100 millones para estudiantes y veteranos de guerra de los que se había aprovechado una empresa de educación con fines de lucro.
También defendió ante los tribunales la Ley del cuidado de salud a bajo precio e hizo cumplir leyes medioambientales. En 2017 juró su cargo en el Senado de Estados Unidos, donde impulsó leyes para luchar contra el hambre, ofrecer reducción de alquileres, mejorar la atención médica materna, ampliar el acceso a capital para las pequeñas empresas, revitalizar las infraestructuras de Estados Unidos y combatir la crisis climática. El 20 de enero de 2021 Kamala Harris prestó juramento como vicepresidenta, siendo la primera mujer estadounidense de raza negra y la primera estadounidense surasiática elegida para este cargo.
Con esa mujer es que don Donald Trump se va a medir en su pretensión de retornar a la Casa Blanca. Ahora, ¿qué hacia el señor Trump mientras tanto? Nació en un barrio del distrito neoyorquino de Queens llamado “Jamaica”. Trump obtuvo el título de bachiller en economía en la Wharton School de la Universidad de Pensilvania en 1968. En 1971, se hizo cargo de la empresa familiar de bienes inmuebles y construcción Elizabeth Trump & Son, que más tarde sería renombrada como Trump Organization.
Durante su carrera empresarial, Trump construyó, renovó y gestionó numerosas torres de oficinas, hoteles, casinos y campos de golf. Fue accionista principal de los concursos de belleza Miss USA y Miss Universo desde 1996 hasta 2015, Según las estimaciones de Forbes en febrero de 2018, Trump se encontraba entre las personas más ricas del mundo en el puesto 766, con un valor neto de 3,100 millones de dólares, aunque varias de sus empresas se han declarado en bancarrota en varias ocasiones.
Antes de llegar a la presidencia, lo había intentado tres veces. En esta ocasión, a mi juicio la actual vicepresidenta Kamala Harris es un hueso duro de roer para el señor Trump, lo están demostrando el que en menos de 72 horas después de ser nominada, logró recaudar más de 100 millones de dólares para su campaña y a la fecha ya logró el total de votos requeridos para alzarse con la nominación oficial de su partido.
No importa la cantidad de insultos que Trump pueda verter contra Kamala, las últimas encuestas reflejan que en menos de una semana ella ya lo aventaja y puedo asegurarles que después de la convención demócrata, esas encuestas darán un gran salto, distanciándose más de Donald Trump. Así que, aunque Trump continúe con su eje de campaña en contra de los inmigrantes, diciendo mentiras sobre ellos y tildándolos de delincuentes y prostitutas a las mujeres, su aureola de súper Trump se irá desvaneciendo.
A propósito, todavía no explica a los republicanos por qué un joven anglosajón republicano de 20 años de edad, lo consideraba no apto para la presidencia, llegando al extremo de atentar contra su vida, algo que considero un error que al final le costó la vida. Pero el punto es que Trump está en la obligación de dirigirse a la juventud de su partido y del país y dar una explicación al respecto.
Finalizo vaticinando que seguiremos siendo testigos de sorpresas en lo que resta de la campaña, como ya lo ha sido el apoyo de los Obama y otras personalidades del partido demócrata. En cuanto a Trump, no veo a ningún expresidente republicano apoyándolo.
No lo quería decir todavía, pero lo voy a decir: la próxima presidenta de los Estados Unidos será mujer y se llama Kamala Harris.
El autor es analista político y directivo nacional de las Fuerzas de Veteranos de Guerra de la Resistencia Nicaragüense.