La Asociación Madres de Abril (AMA) denunció, en entrevista con LA PRENSA, que confirmaron este 9 de julio la profanación de dos de las sepulturas donde reposan los restos de personas asesinadas en el contexto de la Operación Limpieza del 8 de julio de 2018, ordenada por el régimen Ortega y Murillo en Jinotepe, Carazo.
Las tumbas que hasta ahora se confirmaron como profanadas son las de Gerald Antonio Barrera, asesinado el 8 de julio de 2018 a sus 25 años, y la de Bismarck Arias Díaz, quien pereció el 11 de julio de 2018, a sus 37 años. Ambos decesos ocurrieron en el contexto de la Operación Limpieza en Jinotepe, Carazo.
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AMA detalló a LA PRENSA que la sepultura de Arias Díaz tenía flores que había sembrado la madre de la víctima, además de arreglos florales que la familia lleva de vez en cuando, y se enteraron que personas identificadas como «paramilitares», ligados a la dictadura Ortega Murillo, llegaron para «arrancar todas las plantas» y «le quitaron todos sus arreglos florales».
En el caso de la bóveda en la que reposan los restos de Barrera, comprobó la Asociación de Madres de Abril, estas mismas personas habrían dañado parte de la cerámica que la recubre.
Muerte de Arias Díaz no fue esclarecida
Las causas de la muerte de la víctima Arias Díaz, según reportes de este medio de comunicación, no fueron aclaradas en ese entonces por las autoridades de salud, aunque un oficial de la Policía de Jinotepe aseguró a la familia que murió en un “aparente fuego cruzado”.
Arias Díaz fue reportado como desaparecido el 8 de julio de 2018, fue buscado por su familia en estaciones de la Policía, y dos días después fue encontrado intubado en el Hospital Antonio Lenín Fonseca, donde horas después falleció.
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En el caso de Gerald Antonio Barrera Villavicencio, confirma AMA en su portal Museo de la Memoria, pereció tras ser «impactado con disparos de armas de fuego que lanzaron los paramilitares contra los manifestantes que estaban en las barricadas y que se defendían con morteros» en Jinotepe.
Barrera Villavicencio recibió, durante la Operación Limpieza de ese 8 de julio de 2018, «una bala certera en sus costillas, con orificio de entrada y salida, que le perforó los pulmones, a escasos metros de su casa».
AMA, integrada por familiares de las víctimas de la represión orteguista a las protestas sociales de 2018, ha demandado en los últimos seis años «justicia sin impunidad» para cada una de estas víctimas del orteguismo.