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Imagen referencial. FOTO: TOMADA DE OIM MÉXICO

Maternidad sustituta: otra realidad de la migración en Nicaragua

Hijas mayores asumen el rol de madre cuando es la progenitora la que migra en busca de mejores oportunidades económicas

El éxodo migratorio que vive Nicaragua desde los últimos seis años, al igual que en años anteriores, sigue impactado directamente también en la vida de “quienes se quedan”, sobre todo cuando son menores de edad que deben asumir “maternidades sustitutas” luego que sus progenitoras se ven obligadas a migrar, apuntan activistas del colectivo Las Venancias.

“En la práctica, hay muchos casos de hermanas o hermanos mayores, que aún siendo adolescentes, se ven con tareas que no les corresponden, ni tienen las capacidades para asumir”, apuntaron las defensoras a través de sus redes sociales. 

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Concepción, ahora de 34 años, es justamente uno de esos casos. Hace 20 años, cuando solo tenía 14 años, le tocó llevar el rol de “madre sustituta”, criando a sus tres hermanos, quienes en ese entonces tenían 7, 12 y 13 años de edad, después que su madre tuvo que salir del norte de Nicaragua rumbo a Costa Rica, con el fin de ofrecerle a sus cuatro hijos mejores condiciones económicas.

Resaltó que su madre se vio obligada a migrar luego de la muerte del padre de sus hijos y de ver fracturada la economía familiar.

Concepción explica que aunque un tío adulto se mudó con ellos y se encargaba de “administrar la remesa”, tenía graves problemas de alcoholismo, que lejos de aportar al cuidado los obligaba, siendo menores de edad, a también cuidar de él.

Secuelas de ser una menor “madre sustituta”

Estando en segundo año de secundaria, detalló Concepción a LA PRENSA, le tocó asumir todas las tareas del hogar, entre estas: lavar, cocinar, asistir a reuniones escolares, pagar servicios, velar por la salud de sus hermanos y de paso vigilar que cuando llegara la remesa, que con muchos sacrificios enviaba su madre, que su tío no se la gastara en licor.

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“Me afectó mucho por la sobrecarga de responsabilidades. Asumir todos los cuidados siendo una adolescente era demasiada responsabilidad. Viví esos 15 meses, porque luego mi madre regresó, con mucha inseguridad, miedo y angustias por mi entorno. Mi tío, que debía cuidarnos, tomaba mucho, y tuvimos problemas escolares, pasamos arrastradas las notas y uno de nosotros incluso dejó el año escolar”, relató Concepción.

Explica que aunque solo fueron 15 meses los que estuvo como madre sustituta a tiempo completo para sus hermanos, esto le trajo algunas secuelas que ahora identifica como problemas de ansiedad, por los altos niveles de preocupación e insomnio que sufrió al asumirlos.

Niñas son “maternizadas”

Una especialista en Psicología, consultada por LA PRENSA, de forma anónima indicó que este tipo de situaciones en que las niñas o adolescentes deben asumir el rol de madres en un hogar incluso se da cuando las madres deben salir a trabajar, dejando a falta de una red de apoyo a la niña más grandecita con la enorme responsabilidad de cuidar a sus hermanos.

Destacó que estas menores “no viven su niñez de acuerdo a lo que esto significa” y son menores que “están creciendo solas, que no están viviendo sus etapas, que las están haciendo madurar de una manera acelerada, que no tienen tiempo ni de llorar, de sentir el claro dolor de separarse de sus madres, porque les encargan responsabilidades de adultos”.

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Estas menores que asumen esos roles —que también a juicio de la especialista es “maternalizarlas”— en algunos casos sufren secuelas, se vuelven tímidas, apartadas, no encajan entre las adolescentes con las que comparten edad, se sienten extrañas entre contemporáneas porque no están viviendo sus etapas.

También, sufren secuelas de invalidez por no tener posibilidades de crecimiento porque “todo el esfuerzo que realizan es para que sus hermanos, para que ellos o ellas estén bien cuidadas, es como un abandono hacia sí mismas, entonces, llegan a sentir que no son capaces de avanzar”.

Adicional a eso, la experta valora que las menores que son sometidas a este tipo de roles de cuidados que les corresponden a adultos pueden incluso “sentir la necesidad de huir de esa responsabilidad y fácilmente encontrar un hombre que, siendo ella adolescente, se haga cargo de ellas, pero en realidad lo que buscan es huir al sentirse vulnerables y caen, generalmente, en manos de hombres maltratadores, además de las maternidades tempranas”.

Nacionales Migrantes nicaragüenses

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