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El respaldo de Rusia, China e Irán a las dictaduras latinoamericanas

 En un discurso con motivo de la celebración del 213 aniversario de la independencia nacional de Venezuela, el pasado viernes 5 de julio, el dictador Nicolás Maduro alardeó de que la dictadura que preside cuenta para su defensa con el apoyo militar de Rusia, China e Irán.

En una parada militar realizada ese día en el Paseo de los Próceres, de Caracas, en la que participaron miembros de las fuerzas armadas de Rusia portando la bandera nacional de su propio país, Maduro proclamó, desafiante: “Tenemos el apoyo de países con tecnología de punta en combate de drones y antidrones. (De) Nuestra hermana Rusia, nuestra hermana China y nuestra hermana Irán, así que nadie se equivoque con Venezuela”.

“Somos guerreros, pero si quieres la paz, prepárate para defenderla, para conquistarla, para preservarla”, advirtió el dictador Maduro rodeado por los altos mandos militares de Venezuela. En vísperas de unas elecciones cruciales como las del próximo 28 de julio, es obvio que Maduro quiere comprometer con su régimen dictatorial a las fuerzas armadas, más de lo que han estado comprometidas desde el tiempo del finado dictador militar Hugo Chávez. Para Maduro, el respaldo militar incondicional es una cuestión crucial, ante la gran probabilidad de perder las elecciones.

Precisamente por esa misma razón el candidato de la oposición democrática unida, Edmundo González, dio a conocer ese día un mensaje a las Fuerzas Armadas Venezolanas, pidiéndoles “hacer respetar los resultados de la elección del 28 de julio y dar cumplimiento a los artículos constitucionales… que definen el carácter profesional de la institución, sin militancia política de ningún tipo”.

Algunas personas de Nicaragua dicen no explicarse por qué el régimen sandinista de Daniel Ortega y Rosario Murillo estrecha y privilegia sus relaciones con Rusia, China e Irán, mientras las debilita con Estados Unidos y la Unión Europea, a pesar de que estos  son los principales destinos de las exportaciones nacionales y origen de las importaciones, inversiones y otros recursos indispensables para el crecimiento y desarrollo económico.

La explicación se desprende de las palabras de Nicolás Maduro que hemos citado arriba, que no podrían ser más significativas. Se trata de que las dictaduras del siglo 21 en América Latina y el Caribe (Cuba, Venezuela y Nicaragua) se han insertado en un espacio geopolítico internacional que no es el de la democracia occidental sino del despotismo asiático que lideran Rusia, China e Irán.

Es muy improbable que en las nuevas condiciones internacionales y en particular del hemisferio occidental, Estados Unidos pudiera actuar militarmente contra esas dictaduras bananeras. Tal peligro es solo un pretexto para justificar el gasto público excesivo en el reforzamiento de sus aparatos represivos, militares, policiales y de seguridad del Estado.

Ciertamente, si esos regímenes se  acercan y hasta subordinan a las potencias autoritarias de Rusia, China e Irán, no es por razones económicas sino por afinidad ideológica (en una ideología de odio irracional a EE.UU. y la democracia occidental) y por conveniencias de seguridad y conservación del poder.

En lo que atañe a Venezuela, así lo ha reconocido el dictador Nicolás Maduro en su discurso del día de la independencia nacional. Lo cual vale también para Nicaragua.

Editorial
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