Rafael “El Capi” Obando, segunda base titular y primer bate de la mítica Selección de Nicaragua de 1972, que quedó en tercer lugar en el Mundial de ese año realizado en suelo pinolero con un triunfo 2-0 sobre Cuba, falleció la mañana de este lunes 8 de julio a la edad de 76 años. Dejó un legado imborrable como pelotero y como ser humano.
Rafael Obando jugó 16 temporadas en la pelota de Primera División, militó en los equipos: Cinco Estrellas, Granada, los Búfalos, Dantos e Indios del Bóer. De por vida, tuvo un average de .253, con 708 imparables, 384 anotadas y 254 empujadas. Conectó 23 cuadrangulares y se estafó 95 bases.
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Su desempeño más sobresaliente lo alcanzó con la Selección Nacional de Nicaragua. En 1971 bateó para .387 (31-12) con siete anotadas y nueve bases por bolas, fue nombrado el mejor segunda base de esa Copa del Mundo sobre el cubano Félix Isasi. Para 1972, tuvo un average de .258 (66-17) con 12 carreras anotadas, integró un cuadro interior histórico con Vicente López (C), Calixto Vargas (1B), Valeriano Mairena (3B) y César Jarquín (SS). En el Mundial de Colombia en 1976, se fue (19-6) para forjar un reluciente .316.
Obando siempre trataba de estar sobre las colchonetas, un rasgo que en el beisbol moderno posee una calificación de valoración para un pelotero. En el Mundial de 1970 bateó para .208, pero recibió diez bases por bolas. En 1971 negoció nueve.
“El Capi era muy educado, andaba siempre bien vestido, nunca estuvo involucrado en problemas. Lo conocí cuando jugaba para los Dantos y de una manera muy particular. En un partido entre los capitalinos y el San Fernando, yo estaba haciendo mis entrevistas al final del desafío. Él dejó su bolso cuando prácticamente todos se habían ido, solo estaban personas del conjunto de San Fernando, el administrador, algunos jugadores y el mánager, les dije, yo se lo voy a llevar, fui a entregárselo hasta su casa” explicó Agustín Cedeño a La Prensa.
Ingresó en el Salón de la Fama del deporte nicaragüense en el año 2005. Luego de su retiro como pelotero se convirtió en cronista deportivo, tuvo una carrera de más de 40 años tanto en radio como en televisión. Su frase favorita era mi “mi fifi”. Edgard Rodríguez le dedica un capítulo en su libro Zona de Strikes, el Beisbol de Ayer, las primeras líneas en la página 141 rezan lo siguiente “quienes lo conocieron desde muy jovencito aseguran que Rafael Obando pudo haberse destacado en el deporte que hubiera deseado. Jugó futbol a buen nivel, también practicó atletismo natación, boxeo y tenis de mesa”