Maravillas de la democracia

De la democracia se suele hablar mucho últimamente, pero más que todo de sus defectos y dificultades, su decadencia y posibilidad de extinción, y hasta de una supuesta “degeneración democrática” de Occidente planteada por la doctrina autoritaria de Vladímir Putin, Xi Jinping y sus seguidores.

Sin embargo, como dijera en su tiempo el eminente político democrático británico Winston Churchill, la democracia sigue siendo “el peor sistema de gobierno a excepción de todos los demás que se han inventado”. Además, los sistemas alternativos a la democracia que se han inventado después de Churchill, han fracasado estruendosamente y se mantiene solo por el uso y abuso de la fuerza bruta.

Lo cierto es que la democracia sigue siendo una maravilla política, ideológica y cultural del mundo moderno, de lo cual a menudo da pruebas fehacientes aunque no sean percibidas porque no se manejan como noticias. Como es el caso, por ejemplo, de las elecciones parlamentarias en el Reino Unido realizadas esta semana.

Los medios han abundado en informaciones sobre la abrumadora victoria electoral del Partido Laborista y la peor derrota sufrida por el Partido Conservador desde que terminó  la II Guerra Mundial, en 1945. Pero apenas un día después de la contienda electoral, el rey Carlos III nombró al líder laborista Keir Starmer, ganador de las elecciones, como nuevo primer ministro del Reino Unido, de acuerdo con el sistema democrático británico. Starmer y su familia inmediatamente ocuparon la residencia oficial en la famosa Downing Street 10 de Londres, mientras que el derrotado primer ministro conservador, Rishi Sunak, se fue tranquilamente a su residencia particular.

¿Podría ocurrir algo semejante, o siquiera parecido, en Rusia, China, Venezuela o Nicaragua, para mencionar solo algunas naciones famosas por sus regímenes autoritarios? Jamás, porque como dice Nina Krusheva en un artículo titulado Los semidioses del populismo, los líderes de esos países no democráticos se creen divinidades, o que tienen misiones divinas y por eso “buscan aumentar su poder y extender su gobierno indefinidamente”.  

Algo bastante parecido a lo del Reino Unido ha ocurrido también en Francia, donde el partido centrista del presidente Emmanuel Macron perdió las elecciones de diputados al Parlamento Europeo, el 9 de junio recién pasado. Ante esa derrota  que reveló una gran pérdida de confianza social en su gobierno, Macron disolvió la Asamblea Nacional y convocó a elecciones anticipadas, que también las perdió en la primera vuelta.

El mandato presidencial de Macron termina hasta en 2026, pero es probable que renuncie y aunque no lo hiciera le sería muy difícil seguir ejerciendo normalmente la función presidencial. Y en todo caso no tendría chance de volver a ganar una elección.

Son las maravillas de la democracia, que donde es plena como en el Reino Unido y Francia sigue demostrando que es el mejor sistema de gobierno del mundo y de la historia. Aunque, porque la humanidad es como es la mayor parte de los países del planeta sigue soportando odiosos gobiernos antidemocráticos.

Editorial
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