Como todo es contradictorio en la vida natural, humana, económica y social, y nada es para siempre, en la Europa desarrollada el turismo se ha convertido en un problema molestoso para la gente, mientras que para los países en desarrollo es una necesidad para promover el crecimiento económico y la prosperidad social.
El turismo es definido en términos generales como “una actividad que consiste en el desplazamiento temporal de personas a lugares distintos a su lugar de residencia habitual con el objetivo de disfrutar de experiencias de ocio, culturales, educativas, de negocios, entre otras”.
Los seres humanos viajan desde la remota antigüedad, primero por necesidad de emigrar de unos a otros lugares en busca de alimentos y ambientes menos inhóspitos, después por razones de comercio, curiosidad humana y necesidad o deseo de exploración, o por motivos religiosos como las peregrinaciones a lugares considerados como sagrados.
Pero el turismo propiamente dicho, o sea viajar por recreación y cultura comenzó hasta en la época de la revolución industrial, cuando se comenzó a tener mejores ingresos y disponer de más tiempo libre por la reducción de las jornadas laborales.
La historia reconoce al inglés Thomas Cook como el “padre del turismo”. Él organizó, en 1841, el primer viaje de turismo de distancia limitada. 14 años más tarde, en 1855, hizo un viaje alrededor del mundo con nueve turistas que duró 222 días. También fue el creador de los tourists handbook, como se llaman en inglés las guías impresas de viajes turísticos.
Por el natural interés humano de viajar y conocer otros lugares, el turismo se convirtió en una gran industria y potente factor de crecimiento y desarrollo económico en muchos países del mundo. Pero precisamente por su excesivo crecimiento ha venido a ser un grave problema para aquellos países que por tener muchos y famosos sitios de interés histórico y cultural, o privilegiados espacios naturales, han sido los mayores receptores del turismo internacional. El problema para esos países y sus poblaciones ha llegado a tal grado, que ahora están poniendo límites a su afluencia a fin de proteger el medioambiente y conservar en buen estado los patrimonios naturales, históricos y culturales más valiosos. Y es ahora un grave problema para las poblaciones de esos lugares que con el turismo masivo han perdido la tradicional tranquilidad de sus vidas ordinarias.
Sin embargo, para los países atrasados o en vías de desarrollo la promoción del turismo sigue siendo muy importante, pues necesitan imperiosamente impulsar el crecimiento económico y mejorar las condiciones de vida de su gente.
Hemos hecho estas reflexiones a propósito de una información publicada esta semana por el periódico salvadoreño El Mundo y la revista centroamericana en línea Vida y Éxito, del ranking latinoamericano del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) sobre el estado y desarrollo de la industria turística en la región.
Belice ocupa el primer lugar con una contribución de 30.8 por ciento a la economía nacional, mientras que Panamá está en segundo lugar con 15.2 de aportación y El Salvador en tercero con 14.5 por ciento. En Centroamérica Nicaragua figura en tercer lugar, con un aporte de 9.9 por ciento de la industria turística a la economía del país, curiosamente un poco encima de la tradicionalmente turística Costa Rica con 9.3 por ciento.
Julia Simpson, jefa ejecutiva del WTCC, ilustra los datos estadísticos informando que el turismo ha experimentado “una transformación extraordinaria”, como lo demuestra el hecho de que “al término de 2023, el sector aportó más de $629,000 millones a la economía latinoamericana tras recibir 86 millones de viajeros internacionales. La industria —agrega—representó un medio de vida para 24.6 millones de personas, un 9% del empleo en la región”.
Pero puede y debe crecer más, para lo cual “los países de la región necesitan una mejor infraestructura de transporte, procesos de visado simplificados, una mejor protección de la biodiversidad y la naturaleza, y campañas de marketing eficaces para destacar la riqueza de los destinos de esta vibrante región».
En Nicaragua, según el Informe del Banco Central sobre Turismo en 2023, “por el ingreso de más de un millón 202 mil visitantes el país percibió 739.2 millones de dólares en concepto de gastos efectuados».
No precisa el informe cuánta de esa cantidad de dólares es producto del tránsito masivo de inmigrantes ilegales hacia Estados Unidos, que ya sea por negocio o por estrategia política para socavar a la gran potencia del norte el régimen ha convertido al país en un gran trampolín internacional.