Venezuela y Nicaragua: vidas políticas paralelas

Así como hay sandinistas del diente al labio también hay bolivarianos y martianos que lo son de igual manera. De los que traicionaron el pensamiento y la obra del Apóstol de la Independencia de Cuba, José Martí, me ocuparé otro día. En esta ocasión, en vista de la trascendental importancia que revisten para los pueblos latinoamericanos las elecciones nacionales, que han sido convocadas por el régimen imperante en Venezuela para el próximo 28 de julio, quiero compartir con mis lectores algunos de los pensamientos del Libertador Simón Bolívar, que reflejan su fraternal afecto por nuestros pueblos y su vocación profunda por la democracia y por la libertad:

  • “Todos los hijos de la América española de cualquier color o condición que sean se profesan un afecto fraternal recíproco que ninguna maquinación es capaz de alterar”.
  • “Tan solo el pueblo conoce su bien y es dueño de su suerte pero no un poderoso, ni un partido, ni una fracción. Nadie sino la mayoría es soberana”.

Es realmente sorprendente poder constatar que 200 años después de haber sido pronunciadas tales palabras por el Libertador, estas tienen plena vigencia, no solo por lo que han hecho nuestros antepasados con nuestros pueblos ansiosos de libertad, sino por lo que están haciendo en las actuales circunstancias las tiranías de Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Si analizamos los anales de nuestra historia hay una sorprendente similitud entre lo que ocurrió en el siglo XX tanto en Nicaragua como en Venezuela. Mientras en Nicaragua se entronizaba la dictadura de José Santos Zelaya (1893-1910) en Venezuela lo hacía primero la de Cipriano Castro (1899-1908) y luego la de Juan Vicente Gómez (1908-1935). En 1952 vuelve la dictadura en Venezuela con el general Marcos Pérez Jiménez (1952-1958) y ya va encaminada la dinastía de los Somoza en Nicaragua con su fundador, el general Somoza García (1933-1979).

Otras coincidencias en nuestras dos naciones: Los venezolanos también tuvieron su movimiento de abril, encabezado por Antonio Guzmán Blanco, quien se tomó Caracas en ese mes, pero de 1870 y gobernó Venezuela en nombre de la Revolución de Abril hasta 1899. También tuvieron su Monteverde que le dio muchos dolores de cabeza al Libertador y hasta su terremoto, tan destructivo como el de Managua, el 26 de mayo de 1812 que produjo 20 mil muertos solo en la capital, Caracas.

Y por si todas estas coincidencias fueran pocas, ahí les va otra: los dos héroes nacionales, en sus respectivos países, Sandino y Bolívar, fueron celosos defensores de la soberanía nacional, el uno en contra de la intervención norteamericana y el otro en contra del imperio español.

He tenido que hacer este tal vez tedioso repaso histórico, para        que nuestro pueblo esté mejor informado sobre el origen de esa hermandad que existe entre venezolanos y nicaragüenses. En la década de los 80, cuando luchábamos contra la pretensión totalitaria del FSLN, nunca nos faltó la ayuda oportuna de los gobiernos venezolanos, fueran estos socialdemócratas (AD) o socialcristianos (Copei). Los presidentes Rafael Caldera, Carlos Andrés Pérez, Jaime Lusinchi y Luis Herrera Campins, siempre estuvieron atentos a nuestros requerimientos. Y quiero hacer especial mención del excanciller de la República, doctor Arístides Calvani (q.e.p.d.) quien siempre nos acompañó en nuestras inquietudes, por lo que siempre le guardaremos un imperecedero agradecimiento.

Es imperativamente necesario destacar la importancia que las elecciones del próximo 28 de julio en Venezuela tienen para los pueblos latinoamericanos que viven o aspiran, como Nicaragua, a vivir en democracia. Tenemos fundadas esperanzas de que si los comicios se realizan, tal como ha sido anunciado, el triunfo de la fórmula del PUD que encabezan Edmundo González Urrutia y María Corina Machado, será arrollador. La última encuesta fidedigna que me llega indica que el 66 por ciento de los venezolanos votará por la PUD y solo un 20 por ciento por el PSUV que representa a la dictadura chavista.

El mundo entero y particularmente los nicaragüenses seguiremos expectantes, antes y después del 28 de julio, esperando que los gobernantes venezolanos tengan la sensatez de respetar los resultados de los comicios y la sabiduría de aprovechar dicha coyuntura para enrumbar a la gran nación venezolana por los caminos de la paz, el progreso y la reconciliación nacional.

El autor es periodista y secretario general de la Asociación de Nicaragüenses en el Extranjero (ANE).

Opinión
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