Pobladores de Laguna de Perlas, ubicado en el Caribe Sur de Nicaragua, confirmaron a LA PRENSA que pese a la intensificación de la regulación de la comercialización de la carne de tortuga verde en esa zona todavía se les permite consumirla, «siempre y cuando sean capturadas por nosotros mismos y para consumo».
“En algunas comunidades todavía nos permiten capturar tortugas verde pequeñas, pero solo para consumo, y en otras no permiten ni para eso”, indicó una de las habitantes de Laguna de Perlas, consultada por LA PRENSA.
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Explicaron que quienes permanecen atentos a que no se dé el transporte de las tortugas verdes desde Laguna de Perlas hacia Bluefields sobre todo son miembros de la Fuerza Naval, que en algunos casos «incluso quitan las que son para el consumo de familias y no para comercialización».
“Todo cambia con esa medida. Hay días que nos prohíben totalmente agarrar tortugas, incluso ni para consumo en la comunidad, pero otros días permiten, pero solo tortugas pequeñas y las grandes las quitan”, apuntó otro comunitario de la zona.
El pasado 24 de junio, la Fuerza Naval del Ejército de Nicaragua, a través de medios oficialistas, informó de la liberación de «varias tortugas verdes», que aseguró «eran trasladadas de manera ilegal en una embarcación tipo cayuco». LA PRENSA confirmó con habitantes de Tasbapounie que la cantidad de tortugas verde decomisadas fue de 16 y que estas, antes del decomiso, eran dirigidas hacia Bluefields.
La ocupación, detallaron las autoridades, se realizó a través de «sondeo rutinario del Distrito Naval Caribe, en el muelle de la comunidad de Tasbapounie, municipio de Laguna de Perlas, de la Costa Caribe Sur».

Ni cocinada se puede enviar a Bluefields
Los habitantes de Laguna de Perlas que conversaron con LA PRENSA destacaron que las personas que se ganaban la vida vendiendo ese tipo de carne se han visto afectadas económicamente y también quienes consumen y compartían ese alimento con sus familiares en Bluefields.
“Mi mamá le enviaba carne de tortuga a mi hermano al menos una vez por semana, porque él vive en Bluefields, y se la mandaba cocinada, asada o en bolitas de carne, pero ahora ni eso te permiten enviar”, señaló una comunitaria.
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“Aquí (en Laguna de Perlas) la gente sí puede comer carne de tortuga, todos los días se ve aquí a la gente matando tortugas, pero no pueden enviar nada ni cocinada a Bluefields”, añadió.
Apuntó que como comunitarios, cada vez que pueden, preguntan a los líderes comunales «hasta cuándo vamos a poder comercializarla, porque diario se consume tortuga porque es la más barata».
Veda por período indeterminado
La veda de la especie de tortuga verde, Chelonia mydas, se renueva anualmente en Nicaragua, pero fue hasta la segunda semana de este mes, a través de un comunicado de la Comisión Interinstitucional Regional para la Regulación y Protección de Tortugas Marinas, junto con la Comisión de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Instituto de Pesca y Acuicultura (Inpesca) y el Gobierno Regional Costa Caribe Sur, que se remarcó la prohibición como “actualización del sistema de vedas para el año 2024, que contempla la especie de tortuga verde como especie de veda indefinida”.
Además, las autoridades —en compañía de la Policía— informaron a comerciantes, transportistas y público en general, que quedaba “prohibida la caza, captura, uso, comercialización y transporte de productos derivados” de esa especie por un período “indeterminado”.
El incumplimiento a esa prohibición, advirtieron las autoridades en su misiva, sería objeto de sanciones que van desde llamados de atención, decomiso del producto, y en el caso de los reincidentes, la aplicación de multas económicas, decomiso del producto y medios de transporte.