La veda indefinida de la especie de tortuga verde, Chelonia mydas, informada a través de un comunicado de la Comisión Interinstitucional Regional para la Regulación y Protección de Tortugas Marinas, ha generado revuelo en el comercio de Bluefields, donde la demanda de la carne de esa especie es alta, “por lo barato” que es comercializada, confirmaron habitantes de la zona consultados por LA PRENSA.
En la misiva divulgada por dicha Comisión, la cual fue sellada por la Comisión de Recursos Naturales y del Medioambiente, Instituto de Pesca y Acuicultura (Inpesca) y el Gobierno Regional Costa Caribe Sur, se indica que dicha prohibición se da como “actualización del sistema de vedas para el año 2024, que contempla la especie de tortuga verde como especie de veda indefinida”.
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Además, informaron a comerciantes, transportistas y público en general que quedaba “prohibida la caza, captura, uso, comercialización y transporte de productos derivados” a esa especie por un período “indeterminado”.
Apuntaron que el incumplimiento a esa prohibición sería objeto de sanciones que van desde llamados de atención, decomiso del producto, y en el caso de los reincidentes, la aplicación de multas económicas, decomiso del producto y medios de transporte.
«Es la carne más barata que se puede comprar»
Habitantes de Bluefields, en el Caribe Sur de Nicaragua, consultados por LA PRENSA confirmaron que la prohibición ha sido «informada parejo» entre los comerciantes y muchos «no se atreven a reclamar aunque les afecte en la ventas porque son militantes del Frente (Sandinista de Liberación Nacional)».
Resaltaron que en ese municipio hay dos fuertes vendedores de carne de tortuga, ambos militantes del Frente Sandinista, que a su vez tienen una serie de revendedores dedicados a la comercialización de los derivados de esa especie.
Explicaron que incluso hay personas de la tercera edad, de la etnia creol, que se dedican a vender este tipo de carne de manera informal en el mercado de Bluefields, y también ya fueron notificadas de la veda.
«Hay que tener claro que mucho de esto quedará para la foto y la carne se seguirá vendiendo, porque incluso después de que se informó de que estaba prohibido, en las comunidades se seguía comercializando», apuntó uno de los pobladores.
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Detallaron que la libra de carne de tortuga, dependiendo del vendedor y la zona en la que se adquiera, se puede cotizar en el Caribe Sur entre 30 y 60 córdobas la libra. Además, indicaron que es utilizada para la elaboración de una variedad de platillos como ceviches, asada, frita, en rondón y en tortitas.
Los comunitarios de zonas Karawala y Tasbapounie, donde también se comercializa la carne de tortuga, valoran que al no comercializar los huevos a la especie no la ponen en peligro.
Sanciones «son muy débiles»
El ambientalista Amaru Ruiz, de Fundación del Río, a través de sus redes sociales resaltó que este tipo de veda indefinida es renovada cada año y no solo para la especie de tortuga Chelo mydas, sino para las demás especies de tortugas marinas que existen en Nicaragua.
Ruiz cuestionó en su publicación, en relación con que dicha veda fue promovida por las autoridades hasta esta semana, que si esto quería decir que en esa zona no se aplicaba la prohibición de la caza y comercialización de la carne de tortuga, apuntando ¿cómo se explica el aumento del comercio de esta especie?
“La comunicación establece que es solo para Chelonias mydas, ¿qué pasa con la carey que tiene mayor demanda?”, cuestionó el ambientalista.
Además, valoró que las sanciones que se establecieron para quienes incumplen con la veda “son muy débiles”, recordando que el país tiene seis de las siete especies de tortugas marinas en el mundo y “el comercio ilegal es uno de los problemas para su conservación, pero no el único”.
