El eterno problema de las inundaciones por las lluvias

Una vez más la entrada del invierno es sinónimo de inundaciones en los barrios bajos de la capital y algunas ciudades como Masaya, entre otras. Recuerdo que en mi niñez, en el barrio Monseñor Lezcano cuando llovía jugábamos en las calles en las que se formaban verdaderos ríos, lo que era aprovechado por el cipotero (así le decimos en Nicaragua a los niños) para divertirnos. Recuerdo que jugábamos a quien se dejara arrastrar por la corriente y llegara más lejos.

Con el pasar del tiempo y hoy ya adulto, las inundaciones en la época de invierno siguen siendo un caos para los barrios aledaños al lago de Managua.

Recuerdo que un invierno hace algunos años inundó el área del Malecón alcanzo al Teatro Nacional y el agua se metió en los sótanos del complejo judicial. Las imágenes de mesas, sillas y artículos de los restaurantes del Malecón flotaban por todos lados. El motivo se debió a que un tragante que estaba debajo de una estatua, había sido clausurado, hasta donde tengo entendido tuvieron que volverlo a habilitar para resolver el problema, aunque todavía persiste, pero en menor escala.

Este invierno que estamos teniendo, más las diferentes tormentas tropicales que nos están visitando, han vuelto a repetir el problema de las inundaciones. Las fotografías de vehículos y animales arrastrados por las corrientes inundan las redes sociales y los videos del mercado Oriental convertido en una Venecia nica con cada aguacero se une a las afectaciones. Me consta personalmente y es fácil de apreciar, que todos los años la Alcaldía de Managua limpia todos los cauces, pero aun así la mayoría de los cauces colapsan. Hablando del tema con un amigo ingeniero, este me decía que el problema está en que el agua que baja de las sierras de Managua es tanta por la cantidad de repartos y el despale hacen que las aguas en vez de penetrar al subsuelo corran hacia las partes bajas de la capital. Que en años anteriores se habían construido unos embalses, pero que estos habían resultado ser insuficientes para resolver el problema de las inundaciones en invierno.

El año pasado debido a la tecnología de los teléfonos celulares, pudimos ser testigos de la muerte de un joven atlético que se aventuró a querer cruzar un cauce con su vehículo y la fuerza de la corriente lo arrastró. Todos pudimos ver la desesperación por salvarse, pero desgraciadamente los esfuerzos que hizo fueron inútiles. Este año, como dije anteriormente, el invierno y las tormentas tropicales han hecho que volvamos a ver el mismo espectáculo de cauces desbordados y vehículos atascados o siendo llevados por las corrientes que se forman en las calles de la capital.

Ahora la gran pregunta es: Qué se está haciendo diferente en esta ocasión para resolver de una vez por todas esta situación? Hasta donde mi memoria alcanza, no recuerdo y tampoco he visto o escuchado que la Alcaldía o alguna otra institución que tenga que ver con el asunto, hayan traído expertos internacionales para ayudarnos a resolver un problema que al final termina costando cienes de miles de córdobas a los afectados. Creo que, si nos auxiliáramos de ingenieros hidrólogos o personas con experiencia, podría resolverse de una vez por todas la problemática de las inundaciones. Digo esto porque es evidente que demoler las casas en los altos de Managua o parar las construcciones no es viable. Pero sí podría ser arborizar los alrededores. Aunque la solución a largo plazo podría ser auxiliarnos de personas con amplia experiencia en el tema, porque está más que claro que en Nicaragua no tenemos ese personal especializado.

Termino aclarando que el problema de las inundaciones no es solo de la incumbencia de la Alcaldía o del gobierno central, es problema en que todos los habitantes de la capital tenemos que poner nuestro granito de arena, arborizando nuestras casas poniendo la basura en lugares adecuados y sobre todo haciendo lo correcto con las aguas que caen de nuestros techos. Tengo entendido que hay un procedimiento para lograr que esta se infiltre en el subsuelo y no corra sobre las calles. Si no hacemos algo todos, seguiremos viendo el espectáculo de los cauces y los carros y animales siendo arrastrados por muchos años más.

El autor es analista y directivo nacional de las Fuerzas de Veteranos de Guerra de la Resistencia Nicaragüense.

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