En Nicaragua continúa la tragedia de los presos políticos y sus familias, a pesar de que muchos fueron excarcelados, desterrados y desnacionalizados en febrero de 2023, lo mismo que los obispos, sacerdotes y otros religiosos católicos a quienes el régimen los sacó de la cárcel y envió al Vaticano en enero de 2024.
Según el último reporte trimestral del Mecanismo para el Reconocimiento de las Personas Presas Políticas en Nicaragua, hasta abril del presente año había 138 prisioneros políticos en el país, 23 mujeres y 115 varones, incluyendo a 10 que están encarcelados desde antes de la rebelión democrática de 2018.
Pero en Nicaragua no debería de haber presos políticos, habida cuenta de que el mismo régimen asegura que reina la paz social y política y porque no hay dentro del país —pues no son permitidas— ninguna clase de organizaciones políticas y sociales independientes que pudieran promover protestas públicas.
Desgraciadamente, en muchos países del mundo hay innumerables personas presas por sus creencias religiosas o sus opiniones políticas, y por luchar cívicamente en pro de la libertad, la justicia y la democracia. Según datos del Departamento de Estado de los Estados Unidos mencionados por LA PRENSA en una información publicada en noviembre de 2023, “hay más de un millón de presos políticos en el mundo”.
Amnistía Internacional señala que muchas personas piensan o creen que los presos políticos no tienen nada que ver con ellas. Pero “es una idea equivocada, por dos razones”, asegura. “En primer lugar, todas las personas tienen los mismos derechos de los que nunca se las puede privar, independientemente de dónde estén o de lo que hayan hecho. En segundo lugar, el mero hecho de que esté en prisión no significa que una persona sea culpable de un delito: si ha tenido la suerte de tener un juicio, quizás no haya sido un juicio justo”.
Explica el mencionado organismo internacional no gubernamental dedicado a defender los derechos humanos, sobre todo de los presos políticos, que “en virtud del derecho internacional de los derechos humanos nadie puede ser detenido sin razones legítimas y toda persona acusada de un delito tiene derecho a un juicio justo. Sin embargo, en muchos países de todo el mundo no se siguen los procedimientos adecuados y no existen salvaguardias: no hay abogados presentes durante los interrogatorios; no hay médicos independientes disponibles para examinar a las personas detenidas; no se permite el contacto con familiares; y no existen garantías de que las confesiones obtenidas mediante tortura jamás se puedan utilizar como prueba”. Amnistía Internacional no menciona a Nicaragua, pero todo eso que denuncia ha ocurrido en el país.
Pero no se debe perder la esperanza en que llegará el día en que en Nicaragua no habrá presos políticos, ni familiares de ellos que sufran por esa situación, pues no habrá más dictaduras sino democracia, y los derechos humanos serán respetados como mandan la ley internacional y la moralidad pública.