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Janina Zúniga Zamora, la fisicoculturista miskita que se abre camino en Estados Unidos

Pocas personas confiaron en que llegaría lejos, e incluso recibió malos comentarios por parte de amigos y familiares. Recientemente ganó una competencia nacional en Estados Unidos y está cerca de lograr su sueño de competir en el máximo evento de fisicoculturismo a nivel mundial.

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De piel morena intensa, cabello lacio negro y gran corpulencia. Es fácil notar las venas que se dibujan sobre sus brazos y piernas. Sólida. Dura. Fibrosa. Sus músculos sobresalen desde su cuello hasta la punta de los dedos del pie, y desde el vientre hasta su pecho se ve esculpido el “six pack” de su recto abdominal. Todo su torso es un triángulo invertido casi perfecto.

Toda esa musculatura a veces es cubierta de ropa deportiva y otras con ropa más casual o de gala, dependiendo de la ocasión. En sus manos, uñas largas y exquisitamente esmaltadas que añaden delicadez a toda la rudeza de su cuerpo.

Esa misma rudeza queda atrás cuando Janina Zúniga Zamora empieza a recordar sus inicios en el fisicoculturismo, sobre todo por los malos comentarios que recibía de personas cercanas a ella. “No vas a lograrlo”. “Eso no es para vos”. “Salíte de eso”, le decían sus amigos e incluso familiares cercanos.

Pese a ello continuó adelante y en Nicaragua fue dos veces campeona nacional, pero desde que migró a Estados Unidos le ha tocado empezar casi de cero nuevamente en este deporte. Recientemente, Janina ganó el primer lugar de una competencia organizada por el Comité Nacional de Fisicoculturismo de Estados Unidos y está a un paso de convertirse en profesional en ese país.

Ella se reconoce como “orgullosamente miskita” y está concentrada en alcanzar su sueño de participar en Miss Olympia, el mayor escenario del fisicoculturismo mundial. Si todo sale según sus cálculos, podría clasificar para el siguiente año.

Janina Zúniga Zamora fue campeona nacional en Nicaragua y está cerca de convertirse en profesional en Estados Unidos. CORTESÍA

Janina nació el 25 de octubre de 1992 en Puerto Cabezas y es la menor de cinco hermanos. Su familia se mudó a Managua cuando ella tenía 8 años, en busca de mejores oportunidades laborales y de estudios para los menores.

En Managua, Janina cuenta que le costó adaptarse debido a que el estilo de vida es muy diferente al que estaba acostumbrada en Puerto Cabezas, sin embargo, relata que desde jovencita siempre fue curiosa y de carácter fuerte.

Terminó la secundaria en el Colegio Bautista de Managua. Para aquellos años ella quería estudiar Medicina y había conseguido una beca para ir a estudiar a Cuba, pero como aún era menor de edad no pudo conseguir su cédula y pasaporte a tiempo, así que perdió la beca.

Sin embargo, Janina logró entrar a la Universidad Centroamericana (UCA) para estudiar Administración de Empresas. Estudió por tres años y medio, pero no pudo terminar porque se dedicó a trabajar. Primero estuvo en una llantera, luego en un centro de llamadas.

Los años que estudió Administración de Empresa le sirvieron para conseguir un trabajo en una financiera y toda esa actividad laboral la hizo dejar la universidad, confiesa.

Janine Zúniga después de bachillerarse, junto a su madre Florentina Zamora. CORTESÍA

Musculosa

El fisicoculturismo llegó a la vida de Janine cuando tenía unos 11 años. Para entonces, vio por televisión una competencia nacional de este deporte en la que estaba participando Marlon Carrillo, uno de los más grandes atletas que ha tenido Nicaragua.

Pero también había mujeres fisicoculturistas. “Era la primera vez en mi vida que yo veía a una mujer así de musculosa”, relata.

Tiempo después, cuando ya estaba en la universidad, Janina entró a un gimnasio solamente para hacer ejercicios comunes y ahí conoció a varios fisicoculturistas y entrenadores que terminaron por convertirse en sus amigos.

Uno de ellos fue Javier Téllez, quien ya tenía experiencia en el deporte y motivó a la joven miskita para que empezara a entrenar. Janina, que entonces tenía 23 años, dedicó todo el 2016 a prepararse y aumentar su masa muscular, pese a que algunos amigos le decían que no podría lograr mucho y su madre, Florentina Zamora, tampoco estaba de acuerdo.

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Cuando a Janina empezaron a notársele los músculos de las piernas, la espalda ancha y los brazos fuertes, ella empezó a sentirse bien consigo misma, mientras que algunas personas le hacían comentarios que la herían. “En nuestro país, una mujer con mi físico era raro y yo me manejaba a pie, en bus, iba al mercado y tenía que aguantar las miradas de la gente y comentarios lascivos. Esa fue una parte emocional muy dura para mí”, recuerda.

Por otro lado, su madre le insistía en que dejara el fisicoculturismo. “Mi mamá es vieja escuela y ver que su hija tenía la espalda más grande que su otro hijo, pues fue una cosa muy dura. Ella pensaba que yo estaba deformando mi cuerpo”.

Janina en sus inicios en el fisicoculturismo. CORTESÍA

A pesar de los reproches de su madre, Janine reconoce que sus hermanos siempre la apoyaron y eso también ayudó para que el resto de su familia fuera aceptando poco a poco el interés de la joven en este deporte.

Mientras lidiaba con este conflicto en casa, Janina competiría por primera vez en León. Era abril de 2017. “Mi cuerpo se miraba increíble, pero yo no sabía nada de poses ni muchas otras cosas del deporte”, cuenta. Siendo su primera competencia y sin saber posar, Janina se quedó con el segundo lugar en aquel evento.

Dallas

2017 fue un año clave para Janine. En 12 meses compitió en tres eventos distintos a nivel nacional y en los tres consiguió quedar en el podio. Eso le dio impulso para competir a nivel internacional en un campeonato latinoamericano de fisicoculturismo que se hizo en Costa Rica el siguiente año. En ese evento quedó en tercer lugar, y en 2019 se consagró como campeona nacional en Nicaragua. Este mismo título lo repitió en 2020.

Para entonces, Janina ya había superado los malos comentarios que le hacían las personas sobre su cuerpo y su madre poco a poco fue aceptando la pasión de su hija. En el ámbito deportivo estaba dedicada al fisicoculturismo, y se mantenía trabajando en una empresa financiera.

En mayo de 2021, Janina sufriría un bajón después de la muerte de su amigo Javier Téllez en un accidente de tránsito. Téllez murió junto a Eduardo Mayorga, también fisicoculturista. Esto provocó que Janina estuviera alejada un tiempo del deporte.

Pronto, la joven comenzó a sentirse estancada y quería nuevos retos en su carrera, así que decidió migrar a Estados Unidos para alcanzar el sueño que había tenido desde que empezó a hacer fisicoculturismo: participar en Miss Olympia.

Tras vender todas sus pertenencias, la joven se fue de manera irregular y llegó en siete días a Estados Unidos. Dice que no pasó por ningún episodio traumático como ha sucedido con otros migrantes, “pero yo creo que Dios me cuidó en todo el camino”, señala.

La del centro es Janina Zúniga Zamora, quien superó a sus rivales en una competencia nacional de fisicoculturismo en Estados Unidos. CORTESÍA

Janina se estableció en Dallas y el primer trabajo que tuvo fue lavando trastes en un restaurante. Luego pasó a limpiar baños hasta que consiguió otro empleo como cajera de una gasolinera. Trabajaba duro y le quedaba poco tiempo para ir a algún gimnasio y seguir entrenando.

“A veces trabajaba hasta 16 horas al día y yo iba saliendo a la una o dos de la mañana a meterme al gimnasio”, relata.

De la gasolinera pasó a trabajar en un restaurante brasileño y ahí conoció a dos personas que le cambiaron la vida, dice. Una de ellas es su actual esposo, un enfermero estadounidense que conoció a inicios de 2023 y con quien contrajo matrimonio en septiembre de ese mismo año.

También conoció a Sarah Villegas, la tres veces campeona de Miss Olympia y a quien ella solo había visto por televisión y redes sociales. Janine cuenta que Villegas la trató como una competidora, y no como una fanática más cuando le contó que se dedicaba al fisicoculturismo.

Eso la motivó a regresar al deporte. Renunció al restaurante y empezó a trabajar medio tiempo con su esposo atendiendo pacientes. El resto del tiempo lo dedicaba a entrenar.

A finales de 2023, Janina logró entrar a su primera competencia como novata en Estados Unidos, pese a que en Nicaragua ya era profesional. “No importa la carrera que yo haya construido en Nicaragua. Acá tenía que empezar desde cero”, explica. En lo que va de 2024 ya ha ganado tres competencias. La más reciente fue el pasado sábado 15 de junio.

Janina también tiene en la mira otra competencia que hará en agosto y en caso de ganar, clasificará al Miss Olympia del siguiente año. “Eso sería historia. Por primera vez una persona como yo, de familia humilde, nicaragüense y miskita en un evento como ese”, señala.

La Prensa Domingo Estados Unidos Fisicoculturismo Nicaragua

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