Opositores en el exilio hablan de elecciones

LA PRENSA ha publicado esta semana declaraciones de diversos activistas de la oposición en el exilio, sobre el tema de las elecciones.

Aunque reconocen que no hay, actualmente, condiciones ni posibilidades para elecciones libres y competitivas —como deben de ser las elecciones para que se les pueda llamar así—, coinciden en que como la forma de lucha cívica y pacífica es la escogida para poner fin a la dictadura y abrir el camino a una nueva transición democrática, es lógico y necesario hablar de elecciones. Pero por ahora lo único que se puede hacer es precisamente hablar de elecciones.

Algunos de los activistas opositores consultados por LA PRENSA no descartan que para las elecciones de 2026 se podría dar la posibilidad de que participe la oposición, siempre cuando existan las condiciones indispensables. Entre otras, la devolución de la nacionalidad nicaragüense a quienes han sido despojadas de ella, el retorno seguro de los exiliados, el restablecimiento pleno de las garantías y libertades constitucionales y la garantía de que las elecciones serán auténticas, no espurias como las de 2021.

En todo caso, nos parece bien que los líderes opositores estén claros de que su obligación política es estar preparados. Con los pies en la tierra, sin hacerse ilusiones y procurando no caer en el subjetivismo que con frecuencia conduce a los políticos a confundir sus  deseos con la realidad.

En la política nunca se puede ni se debe descartar que de manera repentina se puedan presentar situaciones que hagan posible lo que hasta ese momento era o parecía imposible. El “cisne negro”, llamó el economista libanés Nassim Taleb en un libro así titulado a un hecho inesperado e impredecible que produce cambios muy importantes en la situación. Lo cual se debe, según Taleb, a que la economía y la historia no avanzan en progresión gradual sino mediante sucesos drásticos que suelen ocurrir inesperadamente.

En realidad, es la misma metáfora que usaron los filósofos alemanes Federico Hegel y Carlos Marx, sobre el proceso histórico como un topo que va cavando subterráneamente y surge o puede surgir a la superficie cuando y donde nadie lo espera.

Es una lección para los políticos acerca de que deben estar atentos a cualquier cambio súbito de situación, para aprovecharlo debidamente y no lamentarse después por la oportunidad perdida. “Permanezcan vigilantes, ya que no saben ni el día ni la hora”, aconseja y advierte la sabiduría del Evangelio de San Mateo (25.13).

Por otra parte, es válido suponer que un planteamiento opositor concertado acerca de la disposición a participar en las elecciones y competir con el régimen en el caso de que fueran creadas las condiciones indispensables, podría ser apoyado de manera creativa y activa por la comunidad democrática internacional. Incluso podría ser apoyada por los gobiernos de izquierda los países más grandes de América Latina, que reconocen la validez y necesidad de las elecciones libres y competitivas. Y han aconsejado o presionado a su aliado de Venezuela para que garantice la legitimidad de las presidenciales del 28 de julio.

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