Las elecciones europeas y la superioridad de la democracia

Como es bien sabido los resultados de las elecciones al Parlamento Europeo del pasado domingo 9 de junio fueron favorables políticamente a la derecha y desfavorables para la izquierda. De manera que alegraron y alentaron a la gente que milita en la derecha o simpatiza con ella, al mismo tiempo que  causaron tristeza y frustración a quienes se identifican con las corrientes izquierdistas.

Pero lo más relevante ha sido, a nuestro juicio, que la democracia ha demostrado una vez más que por donde se le vea es el mejor sistema político real y posible. Lo es, ante todo porque las diversas corrientes ideológicas de derecha y de izquierda pueden competir en igualdad de condiciones institucionales y legales, sin temor a que los votos de sus partidarios sean manipulados fraudulentamente, antes de ser depositados y durante los conteos. Y además porque todos los participantes lo hacen con la convicción y el compromiso de respetar las instituciones democráticas que hacen posible esa gracia de la libre competencia política, sin miedos de nadie y de ninguna clase.

En el caso de las recientes elecciones europeas, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha dado una magnífica lección de talante democrático al anunciar su decisión de disolver la Asamblea Nacional después de conocer la derrota de su partido centrista ante la derecha radical, que en todo caso es democrática. Así se podrá elegir un nuevo poder legislativo que esté acorde con los sentimientos y las aspiraciones políticas de la mayoría de los ciudadanos franceses.

Lo mismo hizo el primer ministro de Bélgica, Alexander De Croo, por el desastroso resultado electoral de su partido en las elecciones de eurodiputados, pues quedó detrás inclusive de la extrema izquierda, que es mucho decir.

En la Unión Europea y en cualquier país del mundo democrático las virtudes de la democracia son siempre superiores a sus defectos, pues con ella no solo se practica regularmente la alternabilidad en el poder, de partidos y personas, sino que los gobernantes aunque no estén obligados a renunciar a sus mandatos electorales lo hacen sin sufrimiento cuando los ciudadanos les quitan respaldo.

Es lo contrario que en el sistema político autoritario en sus diversas formas, en el cual los líderes o gobernantes conciben y practican la lucha política como una guerra, para ellos los opositores no son adversarios con derechos con los que deben competir, sino enemigos a los que tienen que exterminar.

Los cabecillas de los regímenes autoritarios creen que con los opositores no debe llegarse a acuerdos, sino someterlos, ya sea enviándolos a la cárcel, al destierro y algunas veces hasta a la muerte. Los denigran con los peores epítetos e inclusive los califican de ser “traidores a la patria” solo porque se oponen al gobierno y piden el cambio de autoridades por medios institucionales.

La verdad es que no hay comparación entre la dictadura o régimen autoritario y la democracia. Por muchos defectos que tenga la democracia, siempre es superior a la dictadura o el autoritarismo. Partiendo de que la democracia es una construcción humanista y la dictadura es una obra inhumana.

COMENTARIOS

  1. Hace 2 años

    En mi opinion, lo que hagan o dejen de hacer la ONU, la OEA, la UE, el Vaticano, etc,etc, no son importantes respecto a Nicaragua. La verdad verdadera es que unicamente, lo que hagan o dejen de hacer respecto a Nicaragua los EEUU es importante, nos guste o no nos guste, aunque sea lamentable y vergonzoso tener que depender de las decisiones de otro Pais, pero ni modo, no solamente Nicaragua esta en la misma situacion. Ese es el Mundo en que vivimos. La Ley del mas fuerte, Democracia o Dictadura.

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