El color de la izquierda tiñe el mapa político de América Latina

Con motivo del triunfo electoral en México, el domingo 2 de junio, de la candidata presidencial izquierdista Claudia Sheinbaum, discípula del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), CNN en Español ha publicado un mapa que muestra el predominio de gobiernos de izquierda  en América Latina.El mapa de América Latina teñido en su mayor parte de rojo —el color convencional de la izquierda—, debe ser desconsolador para quienes militan en la derecha y sienten devoción por esa ideología simbolizada con el color azul.

De los 18 países latinoamericanos incluidos en la información de CNN en Español, 12 tienen gobiernos de izquierda y 6 de derecha. Con la salvedad de que entre los 12 de izquierda están Brasil y México, que son los más grandes y poblados de la región, mientras que en los seis de la derecha Argentina es el mayor.

Sin embargo, no todos los 12 gobiernos de izquierda son iguales, como tampoco son idénticos los 6 de derecha. Por ejemplo, Cuba y Chile tienen gobiernos de izquierda, pero el cubano es férreamente totalitario, no permite ninguna clase de libertades ni respeta los derechos humanos, mientras que el chileno es solventemente democrático y hasta crítico de las dictaduras de izquierda.  

Igualmente hay diferencias entre los 6 gobiernos latinoamericanos de derecha, pero tienen en común que todos son democráticos, al contrario que los regímenes izquierdistas. Ninguno de los gobiernos de derecha es una dictadura, como fueron en el pasado los regímenes militares de Argentina y Guatemala, y el somocismo dinástico en Nicaragua.

En la práctica la democracia puede ser gestionada tanto por una fuerza política de derecha como de izquierda, siempre y cuando lo hagan con respeto al pluralismo político y social y los demás  principios y valores democráticos que son irrenunciables.

Es que en cuanto a formas políticas y tendencias ideológicas de los gobiernos, lo determinante no es que sean de izquierda o derecha sino cómo ejercen el poder, democráticamente o mediante la dictadura. Es decir, que respeten las libertades individuales y públicas. Que realicen elecciones periódicas libres e incluyentes. Que practiquen la alternabilidad en el poder de personas y partidos. Que funcionen con base en la separación de poderes y el Estado de derecho. Que rindan cuentas a la sociedad. Que respeten los derechos humanos. Etc.

Sin duda que para los militantes y simpatizantes de la izquierda o la derecha es primordial que gobierne su partido. Sin embargo, para la ciudadanía en general y para las personas sin apasionamientos políticos e ideológicos, lo que vale  es —repetimos— que gobiernen democráticamente, que sean honestos en la administración del dinero y los bienes públicos, que impulsen el progreso económico y promuevan la justicia social.

Si todos los gobiernos de izquierda y todos los de derecha lo hicieran así, Latinoamérica sería tan ejemplar políticamente como Europa Occidental, Japón y Corea del Sur en Asia, y Australia y Nueva Zelanda en Oceanía. Que tienen sus problemas económicos y sociales, pero la libertad y la democracia están arraigadas y son indiscutibles.

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