Después de la rebelión de abril de 2018 los días se tornaron grises y descoloridos para la propaganda del orteguismo a como lo muestra esta instantánea del 13 de enero de 2019. Foto: Óscar Navarrete/ La Prensa.

Los afiches del tirano: tóxico culto a la personalidad

Rosario Murillo mandó a empapelar todo el país con el rostro de su esposo como instrumento de propaganda y culto a la personalidad, pero durante la rebelión de abril de 2018 fueron destruidos por la ira popular.

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Desde antes que el orteguismo llegara al poder, su aparataje propagandístico controlado por su consorte Rosario Murillo ha buscado cómo exaltar la imagen del dictador poniéndolo como una persona mesiánica.

Daniel Ortega nunca fue el gran guerrillero. Tampoco sus acciones militares fueron destacadas, pero el afán de convertirlo en un héroe de la Revolución Sandinista participando en las acciones guerrilleras de esa época ha sido el andamiaje para colocarlo en un lugar importante de la historia con el propósito de que sus adeptos, sobre todo en la población más joven, se coman ese cuento.

En los años de la revolución el culto a los nueve comandantes era excesivo. Los comandantes de la Dirección Nacional eran como dioses del Olimpo. Tomás Borge en una entrevista al semanario internacional Tiempos del Mundo llegó a decir que en esa época “había gente que estaba dispuesta a besarle los pies a los comandantes”, porque la Revolución eran ellos. A finales de los ochenta todos estos egos se desvanecieron con la derrota electoral.

Cuando Ortega llegó nuevamente al poder, su esposa Rosario Murillo se empeñó en idealizar su imagen, creando un enorme culto de magnanimidad hacia su persona. Con la cooperación de Venezuela crearon proyectos sociales para ampliar su clientelismo político como Hambre Cero, Usura Cero y Plan Techo, donde las personas beneficiadas repetían: “Gracias al comandante Daniel y a la compañera Rosario Murillo por restituir nuestros derechos ciudadanos”.

Como si eso fuera poco, en el año 2016 empezaron a aparecer por todos lados las fotos de Rosario Murillo como la compañera de fórmula presidencial de su esposo Daniel Ortega y nuevamente, al igual que las arbolatas, las gigantografías inundaron todo el país alimentando el ego de los dictadores. También crearon sus propios medios de comunicación donde todos los días en sus programas sale al aire la propaganda hacia Ortega y su mujer que son cargadas de reverencia y adulación.

El culto a la personalidad no es solamente de los regímenes de izquierda, también lo han hecho regímenes de derecha, como el mismo caso del fundador de la dinastía Anastasio Somoza García cuando mandó a construir un monumento ecuestre en el antiguo Estadio Nacional de Beisbol. Lo mismo hizo su hijo cuando en el cerro Motastepe de la capital puso su apellido en gigantescas letras blancas con su lema de campaña “Somoza es más viviendas”.

En los 11 principios de la propaganda nazi de Joseph Goebbels, específicamente en el que abordaba el principio de la vulgarización, decía lo siguiente: “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.

Esta es probablemente una de las pocas fotografías de Daniel Ortega como guerrillero y una de las más famosas cuando visitó un campamento de entrenamiento militar de los insurgentes en el Frente Sur. En la imagen aparecen de izquierda a derecha: Benedicto Meneses, Edén Pastora, Daniel Ortega y Víctor Tirado López. Foto cortesía de Pedro Meyer.
Una página del diario oficial Barricada en el inicio de la campaña electoral de 1989 donde el dictador aparece con su uniforme de “comandante” cargando en brazos a su hija Camila Ortega Murillo. Luego el uniforme verde olivo fue sustituido por ropa juvenil y deportiva para proyectar una imagen de un dirigente joven. Foto: Reproducción diario Barricada.
Un afiche enorme con la foto del dictador en la entrada a un edificio estatal, donde están abarrotados con propaganda sandinista para enaltecer la figura del “Comandante” y el adoctrinamiento de sus simpatizantes. Foto: Óscar Navarrete/ La Prensa.
Obreros de una empresa de publicidad en plena labor de instalar un rótulo con la imagen del dictador en el paso a desnivel de Portezuelo el 19 de diciembre de 2016. Foto: Foto: Óscar Navarrete/ La Prensa.
Un padre con sus hijos pasan sobre una pintura de Daniel Ortega en la esquina del edificio de la Dirección General de Ingresos (DGI). Esta pintura ha sido vandalizada muchas veces, pero luego la mandan a restaurar. Foto: Foto: Óscar Navarrete/ La Prensa.
Una pintura con los dictadores Daniel Ortega de Nicaragua, Hugo Chávez de Venezuela y Fidel Castro de Cuba en el gimnasio boxístico del mercado Roberto Huembes. En dictaduras de países como Cuba, Venezuela y Corea del Norte se practica el culto a la personalidad. Foto: Óscar Navarrete/ La Prensa.
En una marcha reciente del 4 de mayo, simpatizantes orteguistas celebraron el Día de la Dignidad Nacional, donde cada actividad partidaria es aprovechada para rendir culto a los dictadores. Foto: AFP/ La Prensa.
Un ciudadano camina en una calle capitalina teniendo de fondo un furgón-ambulancia del Ministerio de Salud (Minsa) con las imágenes de los tiranos. Estos mastodontes convertidos en clínicas móviles son llevados a los barrios más pobres para promover el clientelismo político en la población y recordarles que esa atención de salud es “gracias al buen gobierno del comandante y la compañera”. Foto: Óscar Navarrete/ La Prensa.
La propaganda orteguista se extiende a lo largo y ancho del país. En abril del 2023 la dictadura instaló 144 museos de la Revolución a través del Instituto de Cultura y en todos esos museos prevalece la imagen de Daniel Ortega. Foto: El 19 Digital.
Dos personas queman un rótulo de la pareja dictatorial en mayo de 2018 cuando la población salió a protestar en contra del régimen. Estas costosas vallas salen del bolsillo de los contribuyentes quienes aparte de soportar las imágenes de los tiranos sobre las principales avenidas, deben también escuchar toda la verborrea de Rosario Murillo en las cadenas de radio y televisión. Foto: Archivo La Prensa.
La Prensa Domingo Daniel Ortega Nicaragua archivo

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