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Dos poemas para las madres

Muchos hijos y esposos no comprenden el sacrificio que hacen muchas madres en tierras extrañas. Una cosa es recibir una remesa allá en Nicaragua y otra es ver el sufrimiento que las madres pasan aquí para ganárselas.

Pido una reflexión a los hijos en este Día de las Madres nicaragüenses: piénsenlo dos veces antes de malgastar el dinero que les envía su madre del extranjero.

Madre Leona

Miré a una leona triste, presa de una situación desesperada

con su mirada angustiada y unas ojeras bien marcadas, 

muchas noches de desvelo, evidencias de  una almohada no deseada

con poco o nada de su dieta acostumbrada

su pelaje la delata, ella está muy maltratada 

una madre atribulada, típico de una leona bien guerreada

luchando por su familia, en una tierra donde las zarzas y las espinas son las únicas caricias en su cama.

Es una leona pinolera, sufriendo lejos de su tierra 

los cachorros se quedaron en la casa, 

el leoncillo siempre espera el código de su remesa, 

alardeando con sus amigos y disfrutando en una mesa

mientras la leona sola y sufriente

yace en un lecho de mala muerte, humedecido casi siempre, 

con lágrimas ensangrentadas,

que allá en su tierra nadie comprende.

¡Oh, Leona! Quién pudiera llevarte en alas ligeras

cruzar el mar y las fronteras para que vuelvas a esa tierra 

donde eres libre en tus praderas,  junto a tus hijos leona guerrera.

A las madres nicaragüenses

Ya no te veo llorando en tu cama

hoy ya sonríes, desde una de tus ventanas 

nuestro futuro lo escribiste con las tintas de tu pasado 

teñidas del color de tu amor, tu sudor y tus lágrimas

pinceles de carne y hueso, son las manos de la artista más sabia y dedicada

que el gran mentor de los cielos, mandó para que me cuidara.

Madre que ya sufriste, madre que ya no lloras 

hoy tus hijos te exaltan como la más grande de las señoras.

Nunca diste un paso atrás, fuiste poeta de profecías, dictando versos y oraciones en favor de los hijos que hoy te adoran.

Vivan las madres nicaragüenses, 

sus oraciones son versos de mil colores, ante el más grande de los amores, 

que escucha y cumple sus peticiones,

para que a un Nica nunca le falte ese camino lleno de flores.

“Matador”, aquí las mujeres no solo paren hombres, sino también poetas, músicos y cantautores, que las honran y las exaltan, para que el día 30 de mayo, sean reinas en Nicaragua, sus siempre lindas y bellas señoras.

El autor es un nicaragüense radicado en Estados Unidos.

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