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Reaccionario e intransigente

Desde la lejana adolescencia estos términos se convirtieron en más que populares en Cuba, cualquier individuo que pusiera reparos a la dictadura populista de los hermanos Castro, devenida en sistema totalitario pocos años después, era tachado con ambos calificativos y situado en la ruta de ser excomulgado por la Revolución, lo que significaba estar solo contra el mundo, decisión que, por decoro, tomamos muchos.

Había una especie de química entre aquellos jóvenes que conducía a una identificación casi inmediata, respondiendo a un decir de mi difunto compadre, Aquilino Álvarez Triana, “Dios los cría y la revolución los junta”, una especie de remedo del título de aquella película inolvidable de Roger Vadin con la asfixiante Brigitte Bardot.

Por suerte, siempre estuve entre los reaccionarios e intransigentes. La derecha, como le dice Ramiro Gómez.

Al principio rechazábamos estas imputaciones, pero después convinimos que en el océano de improperios y permanente fusilamiento moral del castrismo eran los menos ofensivos, además de reflejar la realidad porque éramos completamente antagónicos a la dictadura.

Rechazábamos tajantemente los paredones de fusilamientos, la criminalización de la política, la confiscación de los bienes, la persecución religiosa, el control absoluto de la información y el establecimiento de un Estado policial que violentaba en todas las formas los derechos ciudadanos. No aceptábamos la conversión de Fidel Castro en Dios y que sus esbirros más notorios integraran una especie de olimpo.

Admito que me molestaba el cintillo, pero el enemigo tenía y tiene la razón. El calificativo es válido en Cuba y también en Estados Unidos, porque sigo repitiendo mi conducta de hace más de 65 años en el pasado, como le comentaba a mi amigo el escritor José Antonio Albertini.

Estaré en contra del totalitarismo castrista y demandaré justicia para el pueblo cubano hasta el último aliento. No se puede perdonar al asesino que no acepta sus crímenes y menos olvidar la devastación ocurrida en Cuba.

Intransigente porque estoy a favor de Israel en su lucha contra los terroristas de Hamás, que violaron mujeres, asesinaron niños y mantienen personas secuestradas, mientras ONG muy importantes, defensoras de la mujer, guardan un silencio muy parecido a la complicidad por omisión.

En contra de Vladímir Putin por haber invadido Ucrania y ser el mejor aliado del castrismo y de los despotismos de Nicaragua, Venezuela y Bolivia, mientras critico a Luiz Inácio Lula da Silva porque lo considero uno de los farsantes más grande de la política latinoamericana.

Rechazo la teocracia de Irán por oprimir a su pueblo y pretender desestabilizar occidente.

Condeno el capitalismo de Estado de China por negarle prerrogativas a sus ciudadanos y amenazar a Taiwán y al mundo. Su par de Corea del Norte merece el mismo repudio.

Sigo refutando la judicialización de la política en cualquier país, incluido Estados Unidos, que desgraciadamente al igual que otros países de occidente está poniendo en riesgo su identidad por el afán de algunos de sus políticos de impulsar proyectos que conducen a la atomización de nuestros derechos y oportunidades.

Seré reaccionario e intransigente porque defiendo la ley y el orden. Jamás un delincuente debe ser equiparado con una persona decente. Ladrón es tanto quien roba 25 centavos como varios miles. Ambos deben ir a prisión, razón por la cual no entiendo la falta de sanciones a quienes roban en comercios objeto de menor valor.

Creo en la pena de muerte y en el derecho de la pareja a decidir sobre la gestación durante el tiempo que decida la ley.

Jamás comprenderé que haya zonas en una ciudad que estén fuera del control de las autoridades. No puede haber santuarios para quienes violan la ley, ese es el principio del caos que lo extinguirá todo. 

Estoy intransigentemente en contra de una sociedad de privilegios. Ninguna persona tiene más derechos que sus pares, ya sea por el color de su piel, religión u orientación sexual, agregando que rechazo la ideología de género porque la familia, hombre y mujer, es el pilar fundamental de la sociedad.

Hay mucho que decir sobre todas estas cosas y algunas, la mayoría tal vez, no serán bien recibidas y no descarto que esta columna sea obviada, pero como ciudadano creo firmemente en la frase no políticamente correcta del apóstol José Martí: “Solo la verdad nos pondrá la toga viril”.

El autor es periodista cubano.
BLOG: http://pedroc1943.blogspot.com/
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