Líderes de los países que integran el G7. Foto de EFE

Qué es el G7 y por qué es clave su foco en la crisis de Nicaragua y la dictadura de Ortega

Analistas explican el impacto que tiene para Nicaragua y su lucha por la democracia que la crisis nacional esté en la mira del G7. Lo que debe saber

El Grupo de los Siete países democráticos con las economías más grandes del mundo, conocido como G7, se reúne cada año en una cumbre para discutir los que considera temas urgentes del mundo. Para algunos opositores, que en la reciente reunión de ministros de exteriores del G7 hayan llamado al cese de la represión en Nicaragua «es un importante logro» y es algo que debe aprovecharse. Sin embargo, otros críticos consideran que sin acciones concretas, esto se trata de otro pronunciamiento más.

La reunión de ministros del G7 es previa a la Cumbre 2024 que se realizará en junio en Italia. El G7 no tiene poder para promulgar políticas mundiales como lo hacen, por ejemplo, las Naciones Unidas, pero incluye a países que tienen una gran influencia mundial: Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido, junto con representantes de la Unión Europea, que también está invitada a todas las reuniones del G7 con estatus de observadora.

Ministros del G7 tras la reunión en Italia, en abril 2024. Foto: Sitio web oficial del G7 Italia.

En el pronunciamiento emitido el último día de la cumbre, el viernes 19 de abril, el G7 dedica un apartado exclusivamente sobre Nicaragua, en el que condena enérgicamente las violaciones de derechos humanos del régimen de Daniel Ortega, la represión generalizada y los ataques sistemáticos contra la sociedad civil, incluyendo pueblos indígenas, académicos, estudiantes, prensa independiente y actores políticos y religiosos.

Efecto en los inversores de estos países

El economista y opositor nicaragüense en exilio, Juan Sebastián Chamorro, valoró que el peso que tiene este grupo influirá para que inversionistas internacionales vean a Nicaragua como un país donde no se debe llevar capitales.

«Estas declaraciones del G7 resuenan en los espacios de diálogo y de fomento de inversiones de cada uno de estos país y, a la vez, con un llamamiento de esta naturaleza, todos los inversionistas de este grupo de países van a poner su barba en remojo al momento de invertir, de manera que esto va a tener un efecto ciertamente negativo en la inversión», dijo Chamorro.

Aún así, el economista reconoció que este llamado del G7 «es más importante desde el punto de vista político», por «el hecho de que los siete países más poderosos del mundo, que es una alianza internacional de democracia y de países desarrollados, pongan su atención en lo que pasa en Nicaragua, no tanto por el tema económico, sino por la magnitud de la violación de los derechos que Ortega ha imprimido en contra de la población nicaragüense».

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El opositor Juan Sebastián Chamorro al comparecer ante una comisión legislativa de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, en Washington DC (EE.UU.). EFE/Lenin Nolly

Además, Chamorro consideró que «la sola mención del grupo quita argumentos de normalidad de la dictadura y de que este es un tema interno soberano usando sus palabras».

«La comunidad internacional está muy preocupada con lo que ocurre en Nicaragua y lo está diciendo», manifestó el economista.

«La presión internacional en contra de la dictadura debe continuar hasta asegurar el fin de la misma», expresó en su cuenta de Twitter.

La socióloga, defesora de derechos humanos y también opositora, Haydee Castillo, valoró el solo hecho de que el G7 se haya tomado el tiempo de volver la vista Nicaragua por la crisis que vive.

«Siendo que el G7 es un lugar de coordinación y de toma de decisiones de importancia global de líderes de las economías más grandes del mundo, que se haya destinado un tiempo y un pronunciamiento acerca de la grave crisis en Nicaragua y la dictadura que la desgobierna, es un paso muy importante en cuanto a que los ojos siguen puestos en Nicaragua a como lo hemos solicitado en tantas acciones de incidencia y de conversación con estos países», manifestó la opositora.

Debe haber correlación entre las acciones

Para Castillo «es un paso importante», sin embargo, consideró que «todos estos esfuerzos pueden caer al vacío mientras algunos líderes y actores de oposición no tengan voluntad política para constituir una opción política que goce de legitimidad, inclusiva y con una propuesta política clara que incluya al pueblo que está dentro de Nicaragua y conduzca a un cambio significativo en la forma de hacer la política y la economía en Nicaragua».

Haydee Castillo, socióloga y opositora. LA PRENSA/Cortesía

La socióloga insistió en que hay que «cobrar conciencia que la presión y el apoyo internacional debe tener un correlato de vínculos con el pueblo de Nicaragua y con una opción legitima alternativa al poder de Ortega».

«Lo del G7 puede ser una gran oportunidad si estos actores se toman en serio el caminar hacia esa ruta en la cual hemos hecho tantos esfuerzos no siempre exitosos, ante planteamientos de actores o de creer que los liderazgos se autoproclaman e imponen y que pueden solos. De forma que el impacto de este pronunciamiento en la crisis estructural en Nicaragua tendrá sus efectos en la medida en que exista esa propuesta política como alternativa de poder que potencie tantos errores que el régimen comete día a día», expresó la opositora.

«Aprovechar este momento «

El politólogo y opositor en exilio, Félix Maradiaga, quien es uno de los principales actores nicaragüenses dedicados a la incidencia internacional para que lo que ocurre en Nicaragua cobre mayor relevancia, valoró que «el comunicado del G7 es un paso en la dirección correcta» y se debe «aprovechar este momento para asegurar que se tomen acciones concretas y efectivas».

«La solidaridad internacional es crucial, y cada voz que se une a esta causa refuerza la lucha por la justicia y la libertad en Nicaragua. Es esencial que continuemos destacando y denunciando no solo las violaciones de derechos humanos, sino también los peligros que el comportamiento de Ortega representa para la seguridad internacional. Esto no solo es vital para el pueblo de Nicaragua, sino también para la defensa de los principios democráticos y humanitarios a nivel mundial».

Félix Maradiaga,. LA PRENSA/Human Rights Democracy

El opositor destacó que «la insistencia del G7 en la liberación inmediata e incondicional de todos los prisioneros políticos y en la restitución de la ciudadanía a aquellos a quienes se les ha despojado arbitrariamente de ella», en alusión a decenas de opositores nicaragüenses desnacionalizados.

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Para Maradiaga, «esta parte del comunicado del G7 es crucial porque resalta la necesidad de una acción colectiva internacional para presionar al régimen de Ortega a cambiar sus políticas represivas».

«Este comunicado reconoce la severidad de la represión y las violaciones de derechos humanos en Nicaragua bajo la dictadura sandinista. Sin embargo, es crucial entender que aún queda mucho por hacer. La comunidad internacional debe intensificar su presión y adoptar medidas más enérgicas para garantizar que se restablezca la democracia y el respeto por los derechos humanos en Nicaragua», dijo el politólogo.

Un pronunciamiento más

En cambio, el sociólogo y también economista Oscar René Vargas no es tan optimista con el pronunciamiento del G7. Vargas valoró que desde el punto de vista económico, Estados Unidos es el país del G7 con el que Nicaragua tiene mayor relación económica, en menor medida con Alemania, Japón y Canadá, pero hasta ahora ese pronunciamiento no pasa de ser otro comunicado más, sin mayor efecto.

«A Ortega no le importa que haya declaraciones o comunicados conando su actitud o su política. Sencillamente, lo que está demostrando esto es que Nicaragua sigue en el foco, pero de manera muy tangencial en la política internacional», dijo Vargas.

«El foco de la política interanacional está en Ucrania y en la región del Medio Oriente. Nicaragua está en el lugar 20 digamos. Es una declaración que le está diciendo a Ortega: estamos pendientes siempre de vos, pero no hay ninguna decisión importante que vaya a obligar a Ortega a renunciar o a cambiar de rumbo. Es una declaración que no tiene repercusiones inmediatas para Nicaragua», agregó.

Managua Nicaragua 10 /05/2018. Oscar Rene Vargas, sociólogo y analista politico. LA PRENSA/Archivo

Vargas valoró que lo más probable es que Ortega, ante este pronunciamiento, busque el respaldo del bloque de los BRICS -Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica-, un grupo que intenta ser la contraparte del G7, conformado por en su mayoría por países que adversan a Estados Unidos.

Ortega y su cercanía con Rusia

Desde que Daniel Ortega regresó al poder en 2007, ha estrechado sus relaciones con países bajo el control de regímenes autoritarios como Venezuela, Rusia, Irán, incluso con Corea del Norte, considerada una de las dictaduras más extremas y cerradas al mundo.

Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia/Vía AFP

Particularmente a Rusia, Ortega le ha abierto totalmente las puertas del país para que realice diferentes actividades, entre estas, capacitaciones sobre seguridad y entrenamiento policial, bajo un acuerdo que establece una base de operaciones rusa, con funcionarios rusos especializados en seguridad y con amplios y detallados beneficios, exenciones de impuestos y privilegios diplomáticos. Esto es considerado por los críticos una forma de amenaza a Estados Unidos, el gran rival de Rusia, considerando que es una gran alianza con un país de la región centroamericana.

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Además, Nicaragua es uno de los pocos países de la región que ha apoyado desde el inicio a Rusia en la invasión militar a Ucrania, lo que contradice totalmente la posición del G7 y de toda la comunidad internacional.

Dictadura orteguista es problema para la región

El politólogo Félix Maradiaga es uno de los que más ha insistido en difundir a nivel internacional que «las acciones de Ortega no solo constituyen una crisis interna, sino que también representan un desafío para la estabilidad regional y global».

«Es fundamental resaltar y condenar no solo las graves violaciones a los derechos humanos cometidas por el régimen, sino también sus vínculos con regímenes autorititarios como los de Irán, Rusia y Venezuela. Además, su apoyo a la invasión ilegal de Ucrania por parte de Rusia subraya la necesidad de una respuesta coordinada y firme por parte de la comunidad internacional», expresa en su mensaje.

«Es imperativo que la presión internacional no solo se mantenga, sino que se intensifique. Debe incluir sanciones más estrictas contra los individuos y entidades que sostienen la dictadura sandinista, así como un apoyo decidido a las fuerzas democráticas dentro de Nicaragua. La comunidad internacional debe utilizar todos los mecanismos disponibles para aislar aún más al régimen de Ortega hasta que se respeten plenamente las libertades fundamentales y se restablezca el orden constitucional», agregó Maradiaga.

La socióloga Haydee Castillo recordó que el G7 ve con prioridad los temas de seguridad internacional y la economía mundial.

«De forma que podemos interpretar que dada la cercanía y el alineamiento de la dictadura Ortega Murillo con Irán, China, Rusia, Korea del Norte entre otros, el G7 va cobrando conciencia del peligro que la permanencia de este sistema dictatorial significa para la seguridad de la región y para el mundo en un contexto de guerras y de tanta tensión geopolítica», valoró Castillo.

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