Erasmo Ramírez regresó para probar que aún pertenece a las Grandes Ligas

En una época en la que la obsesión por la velocidad les está pasando factura a los brazos en el beisbol de las Grandes Ligas, el nica se apoya en su sabiduría para sobrevivir al más alto nivel de exigencia

En una época en la que la obsesión por la velocidad le está pasando factura a los brazos en el beisbol de las Grandes Ligas, Erasmo Ramírez se apoya en su sabiduría para sobrevivir a los más altos niveles de exigencia. Impedido de poder lanzar una pelota a esas velocidades escalofriantes, el nica recurre a su habilidad para alterar el ritmo y la dirección de sus envíos.

Así se vio este domingo mientras neutralizaba a través de tres innings a la peligrosa batería de los Yankees, a quienes colgó tres ceros con el aderezo de tres ponches ante Aaron Judge, Anthony Rizzo y Juan Soto, lo que constituyó un formidable regreso a las Mayores después de una estadía en AAA, a donde fue enviado luego de los entrenamientos primaverales.

Y no se trata de sobredimensionar el trabajo de Erasmo, pero lo cierto, es que se vio magnífico. Parecía un cirujano yendo al punto preciso en la zona de strikes y aunque en los tres ponches engañó a los bateadores, ante Soto fue sensacional. El estelar artillero zurdo ni le hizo swing a un envío que se contorsionó antes de ir a posarse en el propio centro del plato en su zona baja.

Y todos sabemos la gran habilidad que tiene Soto para leer los pitcheos y la disciplina que posee para juzgarlos adecuadamente y tomar la mejor decisión. Claro, también fueron muy meritorios los ponches ante Judge, quien tampoco le hizo swing al último envío en la zona y Rizzo, quien se desbocó sobre un disparo bajo, pero que se desplomó bruscamente antes de llegar al home.

Fiel a su estilo de ser muy económico con sus lanzamientos, Ramírez sólo usó 31 pitcheos, de los cuales 26 fueron strikes, para resolver los tres episodios. A un promedio de 10.3 disparos por inning que es formidable. Y lo que hizo es más admirable si recordamos que lanza entre 90 y 92 millas en un beisbol en el que lanzar de 96 millas para arriba se ha vuelto bastante común.

Sin embargo, vendrán días en los que no podrá ser tan eficiente como lo fue este domingo en Nueva York. Habrá días en los que saldrá a palo limpio del montículo y solo nos quedará comprender que ese es el mejor beisbol del mundo, pero, sobre todo, debemos recordar que es Erasmo, un pelotero combativo que siempre se ha levantado después de cada caída.

Ramírez ha recorrido el catálogo de todas las situaciones imaginables en el beisbol. Hubo una época en la que estuvo con seis equipos durante cinco años. Así que ha sonreído y ha llorado, pero nunca ha dejado de trabajar, mientras le agrega más capítulos a una historia de tenacidad y perseverancia que debería impactarnos a todos sin importar donde nos movemos.

¿Cuánto durará ahí? Nadie lo sabe. Lo que está claro, sin embargo, es que Erasmo ha regresado y lo hizo probando que pertenece a las Grandes Ligas.

Deportes Erasmo Ramírez zona de strikes archivo

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