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¿Es repetible Abril?

En estos días de conmemoración del sexto aniversario de los sucesos de abril de 2018, en el ámbito de la oposición al régimen autoritario se han mencionado frases simbólicas alusivas a aquel hecho histórico como “espíritu de Abril”, “banderas de Abril” o “ejemplo de Abril”.

Se refieren obviamente a que en aquella ocasión inolvidable, sin que nadie la convocara la gente salió a las calles a manifestarse multitudinariamente o para levantar barricadas y demandar el fin del régimen autoritario y el establecimiento de un gobierno democrático.

Al parecer el mensaje que se quiere enviar con esas frases sobre el simbolismo de Abril de 2018, es que la rebeldía ciudadana permanece viva, aunque inactiva y oculta debido a la represión. Y que por lo tanto en algún momento podría volver a estallar.

Pero, ¿es posible que se repita en algún momento aquella explosión de rebeldía democrática nacional que sacudió a Nicaragua desde sus cimientos, puso al régimen sandinista autoritario al borde del colapso, admiró al mundo y concitó un extraordinario movimiento internacional de solidaridad?

A nuestro juicio no hay una respuesta categórica de sí o no. Según enseña la historia, en algunos casos o países donde han ocurrido rebeliones populares que fueron derrotadas, se repitieron después de algún tiempo. Pero en otros nunca más volvieron a ocurrir.

Nos referimos a las rebeliones que se generan espontáneas, sin que hubiera detrás o debajo de ellas una fuerza política que las organice y las conduzca. Esto solo ocurre con las conspiraciones o conjuras fraguadas a espaldas de la gente, como para propinar un golpe de Estado o asaltar el poder de cualquiera otra manera.

Un caso histórico clásico de repetición de insurrecciones populares fue el de Rusia, donde en enero de 1905 hubo una masiva rebelión popular que fue derrotada. La rebelión se repitió en febrero de 1917, esta vez triunfante pues la autocracia zarista fue derrocada y se estableció en Rusia un gobierno democrático provisional. Sin embargo, el partido revolucionario de los bolcheviques saboteó la transición democrática y en octubre de 1917 (noviembre en el calendario de Occidente), derrocó al gobierno provisional mediante un golpe de Estado que impuso la dictadura comunista.

En lo que va del siglo 21, en muchas partes del mundo han ocurrido revueltas o rebeliones populares. Pero no solo en países sometidos a dictaduras sino también en donde hay democracia,  motivadas en este caso por necesidades económicas y sociales insatisfechas, y rechazo al sistema político democrático. Lo cual se entiende porque las masas populares no siempre se alzan a la lucha por la libertad y la democracia, ni por la extrema miseria y la injusticia social. A veces también se rebelan contra el sistema democrático por sus defectos y las incompetencias y abusos de los políticos gobernantes.

Seguramente por eso la gran filósofa de la libertad del siglo 20, Hannah Arendt, tenía una opinión negativa sobre las rebeliones populares. Consideraba que casi siempre esos fenómenos de masas son motivados e impulsados por  un acumulado de resentimientos, ira e impulso de violencia, que prima sobre la conciencia racional y no se basa en la construcción de consensos políticos que hacen posible el logro de la libertad.

Sin embargo, cuando la rebelión espontánea nace del rechazo a una tiranía y no de una mera insatisfacción económica y social, como fue la de abril de 2018 en Nicaragua, en el caso de triunfar debe conducir a la conquista de la libertad y a establecer la democracia. A menos que una fuerza política siniestra de escondidos objetivos totalitarios se aproveche de la falta de organización de la rebelión espontánea y se ponga al frente para conducirla a la imposición de un nuevo modelo de dictadura.

Eso precisamente fue lo que ocurrió en Nicaragua con la rebelión popular espontánea de 1978 provocada por el asesinato de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, la cual, aprovechada hábilmente por el FSLN desembocó en julio de 1979 en la imposición de la nueva y peor dictadura sandinista.

Pero volviendo al interrogante de que si es repetible Abril de 2018, lo que se puede decir razonablemente es que mientras persistan en Nicaragua las causas que motivaron aquella épica rebelión ciudadana, es posible que vuelva a ocurrir. Como también cabe la posibilidad de que no se repita y que la contradicción histórica de Nicaragua se resuelva finalmente de manera cívica y pacífica, como casi todos los opositores exiliados aseguran que se debe resolver.

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