El rivense Carlos Rodríguez abrirá el martes contra los Azulejos. LA PRENSA/ARCHIVO

¿Qué es lo que ha pasado con Carlos Rodríguez el prospecto de los Cerveceros?

El rivense viene de sus mejor trabajo en una temporada que ha sido tenebrosa, pero aún le queda mucho por ajustar

En medio de un arranque de temporada tenebroso, Carlos Rodríguez, uno de los principales prospectos nicaragüenses en el beisbol profesional y con posibilidades reales de convertirse en un big leaguer, ha comenzado a emitir señales de recuperación. Este miércoles hizo una apertura de calidad y sus disparos se le movieron con mayor obediencia.

Frente a los Cazadores de Tormentas de Omaha (Royals), Rodríguez trabajó 6.1 innings de seis hits, de los cuales dos fueron jonrones, admitió tres carreras limpias, con una base y cuatro ponches en una labor de 84 disparos, de los cuales 56 fueron strikes. Al final, no tuvo decisión en un partido ganado por su equipo, Sonidos de Nashville, 6-5, en AAA.

Este trabajo es el más prolongado hecho por Rodríguez (6.1 IL) en sus cuatro actuaciones en lo que va de la campaña y es en el que ha dado menos bases por bolas (1). Y pensar que, en sus primeras dos presentaciones, dio ocho boletos en siete episodios, pero además, cedía ocho hits y siete carreras limpias. En esta ocasión, la historia fue muy diferente.

Es claro que Rodríguez aún no está en el punto que él desearía, pero la mejoría se hace un poco más visible, sobre todo en el comando de sus pitcheos que es el detalle que más le ha estado afectando. Su velocidad está bien de acuerdo a sus estándares (93-94) aunque a veces toca 96, como lo hizo frecuentemente durante el entrenamiento primaveral.

¿Cuál ha sido su mayor dificultad? El comando. Primero hay que considerar que Rodríguez es un pitcher que se manejaba en Clase A y AA en algo que se llama “la zona de duda”, es decir, lanzaba en el borde de la zona de strikes y conseguía muchos ponches con envíos incluso fuera del plato: una curva que cayó con brusquedad o un cambio que se movió a un lado.   

Es decir, trabajaba en los contornos de la zona de strikes con envíos secundarios que tienen mucho engaño. Sin embargo, ese “truco” no le ha funcionado en AAA, donde además de encontrarse con bateadores más experimentados, funciona el sistema automatizado que define un strike o una bola y los jugadores pueden apelar cualquier fallo del juez.

Rodríguez, entonces, ha tenido adaptarse a ese nuevo contexto y afinar el comando de sus disparos. No es cruzarla por el medio, pero los pitcheos tienen que desafiar a los bateadores dentro de la zona porque si no, éstos no le tiran, él se queda atrás en el conteo y se llena de bases por bolas como ocurrió en sus primera dos salidas en esta temporada.

Quizá lo esencial, es que Carlos está saludable, sus disparos están rápidos y poco a poco los va ajustando a la nueva realidad en AAA. En Milwaukee existe la proyección de que será subido a las Mayores este año y entre otros aspectos, lo están trabajando físicamente para aumentarle la masa muscular, pero sobre todo, ajustar el comando de sus envíos.

En la temporada, Rodríguez tiene 0-3 y 6.75 (mejoró desde 8.03) en 18.2 innings con 19 hits, 14 carreras limpias, tres jonrones, 11 bases por bolas, 21 ponches, un promedio en contra de .253 y 1.61 de whip. Todo eso contrasta con los números de un chavalo que tuvo 3.01 en Clase A y 2.88 en AA. Ahora tiene que ponerse más fino en AAA.

Deportes Carlos Rodríguez Cerveceros de Milwaukee archivo

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