Ocho organizaciones de derechos humanos de Cuba, Nicaragua y Venezuela lanzaron este jueves 11 de abril la campaña «Está pasando de nuevo», para visibilizar la situación de los presos políticos en estos tres países latinoamericanos, donde hay más de 1,450 reos de conciencia, según las organizaciones.
Las organizaciones integrantes son: Cubalex, Unión de Presas y Presos Políticos de Nicaragua, Grupo de Reflexión de Excarcelados Políticos, Unidad de Defensa Jurídica, Mesa de Diálogo de la Juventud Cubana, Defiende Venezuela, Prisoners Defenders y Voces de la Memoria.
«Es una campaña de incidencia y visibilización, no necesariamente de lobby. La población meta son países como Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica y España, aunque la idea es que se pueda expandir lo más posible para mantener sobre la agenda pública lo que sufren nuestros países», dijo Alexandra Salazar, dirigente de la Unidad de Defensa Jurídica.

La campaña además busca sensibilizar a otros países democráticos para que expresen su solidaridad con los países gobernados por dictaduras.
«El autoritarismo parece que nunca se ha ido de la región y es para preocuparse. Necesitamos la solidaridad de los países que ya están en democracia y que han pasado por lo mismo. Es importante que sepan que está pasando de nuevo y que necesitamos su solidaridad. Hay que luchar contra todas las dictaduras totalitarias que son la peor lacra que está asolando a Latinoamérica», dijo Javier Larrondo, de Prisioners Defenders.
Además, puntualizaron que la campaña retoma la historia de la región para que no se repita el autoritarismo.
La campaña se visualizará a través de su sitio web, y sus cuentas en Instagram, Facebook y X.
Patrones comunes en otros países de la región
Yaritza Rostrán Mairena, de la Unión de Presas y Presos Políticos de Nicaragua, expresó que, en el marco de la campaña, han identificado patrones similares en los países gobernados por dictaduras.
«Hemos encontrado patrones comunes, pero estos regímenes son expertos en torturas psicológicas y han utilizado medios de tortura blanda. Entre las torturas físicas, los colocan en lugares oscuros, las golpizas, arrancar las uñas, los dientes y la violencia sexual en todas sus formas», añadió Rostrán Mairena.
Por su parte, Víctor Navarro, director de Voces de la Memoria, una organización centrada en tecnología y derechos humanos, refirió que en Cuba, Nicaragua y Venezuela, registran aumento de la represión y del número de presos políticos.

«Estamos viendo cómo ha aumentado la represión y cómo existen más presos políticos. Es muy importante que países con democracia más sólida, puedan visibilizar la situación en la que estamos. Para los presos políticos, lo peor que les puede pasar es que los olviden», dijo Navarro.
Prisiones de Cuba son «catedrales del mal»
Alain Espinosa, de la organización Cubalex, planteó las condiciones inhumanas en las que se encuentran los presos políticos bajo la dictadura cubana.
«Las prisiones en Cuba son precisamente unas catedrales del mal. Lo primero que hay que plantear es que esto es parte de la voluntad política del gobierno y no es un hecho aislado. Muchos decían que los suelos de estas prisiones estaban llenos de explosivos lo que describe lo cruel de este mecanismo y de las condiciones del sistema penitenciario cubano», dijo Espinosa.
«Muchos duermen en el suelo o en literas con escaso espacio entre su anatomía y el techo. También el sometimiento, medidas disciplinarias de aislamiento prolongado y la utilización de otros reclusos por delitos comunes para ejercer violencia. Esto da un panorama muy complicado para estas personas que enfrentan un trato cruel e inhumano», añadió.
Rostrán Mairena, por su parte, recordó que en Nicaragua las condiciones de las cárceles en las que permanecen los presos políticos son similares.
«A muchos presos políticos los han aislado, quitándole la luz para quitarles la noción del tiempo. Es un trato diferenciado y por eso se constituye un delito de tortura», dijo Mairena.
Por su parte, Alexandra Espinoza, de la Unidad de Defensa Jurídica, afirmó que «cada vez se hace más difícil asumir una defensa técnica. Los espacios de denuncia y gestión se cierran, pero nos queda el ámbito internacional y de jurisdicción universal que deberían impulsarse. Lo importante es que otros países puedan abrir procesos de justicia para las víctimas».
Sanciones para regímenes autoritarios

Además, los representantes de las organizaciones que impulsan la campaña valoraron positivamente que los países democráticos implementen sanciones contra las dictaduras.
«El tema de las sanciones aumenta el costo político de estos Estados y hacen que se sientan incómodos y que al menos tengan que modificar los modelos represivos. De alguna manera, esa nos permite algún alivio para las personas privadas de libertad. En el caso de Cuba, hemos visto el impacto de este tipo de medidas», dijo Alain Espinosa, de Cubalex.
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Por su parte, Javier Larrondo, de Prisioners Defenders, remarcó que es importante que se establezcan responsabilidades individuales de los represores y que las sanciones sean consensuadas entre varios países democráticos.
«Las sanciones no solo tienen que ir en la línea de los represores, deben ser multinacionales. Cuando son unilaterales, el efecto es negativo porque no tienen efectos reales porque las dictaduras encuentran mecanismos para romperlas y porque no hay consenso multinacional», dijo Larrondo.