Este jueves 4 de abril de 2024 se cumplen 70 años de la conspiración del 4 de abril de 1954, el Domingo de Resurrección, con la que se pretendía poner fin al régimen de Anastasio Somoza García, pero fue derrotada de manera cruel y sangrienta por los esbirros de la dictadura.
Sin embargo, a pesar de la derrota la rebelión de abril de 1954 fue una gesta o hecho memorable de la historia nacional que debe ser recordado con devoción ciudadana, por el sacrificio de quienes en aquella ocasión ofrendaron sus vidas en la lucha por la libertad y la democracia, y porque los objetivos por los cuales ellos murieron siguen pendientes de ser convertidos en realidad.
La conjura democrática del 4 de abril de 1954 fue motivada por el incumplimiento del general Anastasio Somoza García, del pacto de 1950 para la no reelección que firmó con el líder del Partido Conservador y de la oposición nacional, Emiliano Chamorro Vargas.
El compromiso para la no reelección presidencial fue consagrado en la Constitución Política de la República aprobada en ese mismo año por una asamblea constituyente. Pero al despuntar el año 1954 Somoza García anunció que se volvería a reelegir en las siguientes elecciones, lo que impulsó a un grupo de patriotas conservadores, liberales independientes y militares retirados, a organizar la conspiración armada del 4 de abril.
La revista de LA PRENSA Magazine publicó en noviembre de 2020 un reportaje con los pormenores de aquella histórica conspiración democrática. Allí se explican las causas de la derrota y se mencionan los nombres de todos los conspiradores que perdieron la vida en aquel sangriento Domingo de Resurrección.
En su mayor parte a los conjurados los asesinaron en el mismo lugar donde los capturaron y a otros en las salas de tortura de la Casa Presidencial. Muchos opositores, involucrados o no en la rebelión, fueron encarcelados y procesados por un tribunal militar que los condenó a varios años de prisión. Entre los condenados estaba el director de LA PRENSA, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal (PJChC), quien dos años antes había asumido el cargo que dejó su padre, el doctor Pedro Joaquín Chamorro Zelaya, al fallecer en 1952.
“En 1954 participé en la rebelión de abril. Fui arrestado, torturado y sometido a un Consejo de Guerra Extraordinario que me condenó por rebelión a varios años de prisión de los cuales cumplí dos”, expresó PJChC, según se relata en el libro sobre su vida, su obra periodística y su lucha democrática, La Patria de Pedro.
PJChC fue liberado en 1956 gracias a una amnistía, pero solo tres meses después de nuevo fue encarcelado y torturado a raíz del asesinato del dictador Somoza García, en el cual no tuvo nada que ver porque —según declaró enfáticamente— por sus principios cristianos no podía participar en el asesinato de ningún ser humano, quien quiera que fuese.
Las causas fundamentales del alzamiento armado de abril de 1954 fueron las mismas de la rebelión ciudadana de abril 2018. Es decir, el rechazo a la dictadura y la necesidad de libertad, democracia, elecciones libres, alternabilidad en el poder y Estado de derecho.
La diferencia entre ambas gestas históricas radica en que la de abril de 1954 fue organizada y protagonizada por un grupo de dirigentes políticos y militares retirados, y la de abril de 2018 nadie la organizó ni la dirigió, la gente se lanzó a las calles y una parte a la resistencia en los tranques o barricadas, por su propia y espontánea voluntad.
Pero ambas rebeliones se parecen mucho en que fueron derrotadas por una feroz represión que dejó un elevado saldo de muertos, heridos y encarcelados. Solo que la de 2018 fue mucho más sangrienta que la de 1954.
Dentro de algunos días será la conmemoración del quinto aniversario de la rebelión de abril de 2018. Habrá mucho que reflexionar sobre sus causas, hechos y consecuencias. Mas por ahora solo queremos y debemos recordar a los mártires de abril de 1954, que nunca deberían ser olvidados.
Ellos fueron o son, mencionados sus nombres por orden alfabético: Agustín Alfaro, Adolfo Báez Bone, Luis Báez Bone, Rafael Choisseul Praslin, Pablo Leal, Francisco Garrillo, Luis F. Gabuardi, Edgard Gutiérrez, Carlos U. Gómez Ugarte, Luis Morales Palacios, Juan Martínez Reyes, Optaciano Morazán, Ernesto Peralta, Jorge Rivas Montes, Humberto Ruiz, Miguel Reyes, Pedro J. Reyes, Juan R. Amado Soler, José María Tercero, Manrique Umaña.
Que descansen en paz los héroes y mártires democráticos de abril de 1954 y sean siempre recordados y venerados por los nicaragüenses que aman la libertad y quieren la democracia.