Régimen se vuelve a anotar nuevo récord de dinero depositado en el BCN

En enero, el saldo de depósito del Gobierno en el Banco Central se elevó a 61,813.7 millones de córdobas, un nivel no registrado en ninguna Administración

El régimen de Daniel Ortega sigue fortaleciendo su capacidad financiera para asegurar no solo la estabilidad macroeconómica, sino también su permanencia en el poder. Lo está haciendo con recursos provenientes de la recaudación de impuestos y el ingreso de desembolsos de préstamos.

En enero, el saldo de depósito del Gobierno central en el Banco Central (BCN) se elevó a 61,813.7 millones de córdobas, un nivel no registrado en ninguna Administración y que forma parte precisamente de la estrategia del régimen de evitarse un «dolor de cabeza» en caso de que fallen los tres motores que están garantizando el crecimiento: remesas, exportaciones e inversión extranjera.

Son las exportaciones que se están tambaleando, mientras los ingresos por remesas, si bien siguen creciendo, lo están haciendo a un ritmo desacelerado, lo que obliga al régimen a mantener fortalecida sus reservas en el Banco Central y el Sistema Financiero Nacional, donde también tiene recursos.

Solo en los bancos comerciales, hasta diciembre tenía 21,692.1 millones de córdobas, que sumados a los recursos que tiene en enero totalizan hasta ahora 83,505.8 millones, un saldo histórico y que está muy por encima de lo que llegó a tener a finales del 2018, en medio de una economía muy golpeada por la crisis sociopolítica que estalló ese año.

¿Se está preparando?

A finales del 2018, en medio de una creciente fuga de recursos en el Sistema Financiero Nacional y caída de la recaudación, el Gobierno tenía en depósitos 22,219.1 millones de córdobas, es decir que en los últimos cinco años ha conseguido elevar sus reservas en 61,286.7 millones de córdobas (275.82 por ciento de aumento).

El régimen dejó en evidencia su afán de acelerar ese colchón financiero en el 2022, cuando ordenó al Ministerio de Hacienda diseñar un Presupuesto General de Gasto por debajo del Presupuesto General de Ingresos, lo que le permitió crear un superávit que mandaría al BCN casi 5,000 millones de córdobas.

“Está preparándose para tener una capacidad de lidiar con políticas contracíclicas o con momentos de mayor adversidad en el futuro y en parte esto tiene lógica. Por varias razones, primero la economía mundial, a como van las cosas, está caminando hacia una desaceleración del crecimiento inclusive hasta una recesión, la guerra en Ucrania… y luego está la situación política del país, no se sabe cómo se va a encaminar eso, entonces es conveniente tener una política de colchón o adversidad para momentos más complicados”, dijo en su momento un especialista.

El año pasado, Iván Acosta, titular de Hacienda y sancionado por Estados Unidos por servir de soporte de la dictadura de Ortega, admitió que ese era el propósito de esos recursos.

Casi 5,000 millones en un mes

“La buena noticia de este superávit es que ha sido continuo desde el 2022, en el 2023 y el 2024. Es decir desde el 2021, la recuperación nos ha permitido atender el gasto social, incrementar mayores recursos en la inversión pública y ser coherente con la prudencia fiscal, es decir guardar para tener ante un entorno cambiante, del efecto del cambio climático, problema energético, medidas coercitivas unilaterales, es decir hay que tener capacidad de responder a incertidumbre y eso es muy bueno porque muestra la solidez y robustez de las finanzas públicas”, dijo Acosta cuando presentó el proyecto de Presupuesto 2024 en la Asamblea Nacional.

Solo en el primer mes de este año, el Gobierno trasladó al Banco Central de Nicaragua 4,932.8 millones de córdobas, es decir un poco más del 33 por ciento de los 14,667 millones de córdobas que solo el año pasado transfirió al máximo emisor bancario.

«Probablemente estaremos viendo mayores aumentos de esa transferencia cuando salgan las cifras de finales del primer trimestre, porque recordemos que se hizo el cierre fiscal a finales de febrero, donde seguramente exprimieron a las empresas para seguir generando excedente fiscal con ese propósito, de fortalecer sus capacidades», explicó un economista.

Está en juego el tipo de cambio

A criterio del especialista, el Gobierno debe enfocarse en ese colchón financiero mientras no se concrete la supuesta cooperación que van a recibir de China, que en general no suele dar dinero líquido a sus aliados, sino préstamos para ejecutar proyectos, como el que ya se anunció de construir un aeropuerto en Managua.

Además recordó que está en juego la apuesta del Banco Central de ponerle fin a la devaluación del córdoba frente al dólar y para mantener ese régimen cambiario deben tener un soporte financiero que se refleja en las reservas internacionales.

De hecho, Nicaragua cerró el primer bimestre de este año con 5,607.1 millones de dólares, lo que significó un incremento de 160.1 millones de dólares en relación con el saldo de diciembre del año pasado y 925.5 millones de dólares comparado con el saldo de hace un año, según muestran cifras del BCN.

Fue una recomendación del FMI

A finales del año pasado otro especialista explicó que “el Fondo Monetario Internacional (FMI) desde hace tiempo recomendó que se comprara espacio fiscal. Desde principio del 2018 insistía en esto para efecto de tener capacidad de implementar políticas anticíclicas o lidiar con choques inesperados. Eso se ha hecho y ciertamente genera confianza y atempera, hasta cierto punto, las incertidumbres que afectan a Nicaragua. Y claro, este tipo de señal, igual sirve para sostener el régimen cambiario, emitir ese tipo de señal”.

El analista financiero añade que entre otras utilidades, el robusto colchón financiero que Ortega ha creado garantizará estabilidad al tipo de cambio. Sin embargo, lamenta que estos recursos provengan del sector privado y que esta transferencia esté afectando la inversión, por lo que en el futuro puede frenar el crecimiento.

“El problema es que esta gran cantidad de recursos que está acumulando el Estado ha sido producto de una transferencia grande de recursos del sector privado al sector público vía la reforma fiscal de hecho. Eso está teniendo implicaciones en términos de la inversión. Se ha caído la inversión privada y se mantiene deprimida, y la que ha subido es la pública. Pero toda esa transferencia está teniendo esa implicación que puede erosionar la capacidad de sostener el crecimiento y la productividad a largo plazo, ya que el fuerte de esa ganancia la garantiza el sector privado mucho más que el público”, alertó.

Economía BCN Daniel Ortega archivo

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