Las detonaciones de armas de fuego irrumpieron el descanso de Emelda Palacios, de 45 años, y su esposo, David Dávila. Eran casi las tres de la madrugada del viernes 22 de marzo cuando un grupo aproximadamente de 30 colonos armados atacó su vivienda ubicada en Amtrukna —a cinco kilómetros de Musawás— en el territorio mayangna Sauni As, en el Caribe Norte. Se trata del primer ataque reportado este año.
«Gracias a ladridos de perros reaccionaron y se dieron cuenta que estaban llegando colonos que empezaron a rafaguear la vivienda. Entraron tirando balas», relató a LA PRENSA un líder comunitario, bajo anonimato por temor a represalias.
Una de las balas desperdigadas entró en el pecho y salió por la espalda —al lado derecho— de Palacios. La bala que atravesó el cuerpo de Palacios y su humilde vivienda eran de escopetas y rifle calibre 22, identificaron comunitarios.
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Palacios y Dávila lograron huir del lugar, mientras los colonos quemaban la humilde vivienda de madera, que quedó reducida a cenizas y escombros. En la finca la familia tenía, además de la vivienda, una choza que también fue incendiada.
El líder comunitario agradece que al momento del ataque los hijos de Palacios no se encontraban en la casa. Cerca de la finca pasa una de las trochas nuevas que los propios colonos han hecho y que llega hasta Bonanza.
«La suerte andaba de la mano con esta familia, porque lograron escaparse de la semejante batería armada», indicó el líder comunitario.
Había interpuesto la denuncia en la Policía
De acuerdo con reportes de comunitarios, Palacios ya había ido a la base de Policía, ubicada en Musawas, a interponer la denuncia ante la presencia de personas carrilando en su terreno. La Policía visitó el lugar, «pero no hicieron nada», denunció Amaru Ruiz, presidente de la Fundación del Río.
Palacios tuvo un segundo encuentro con los colonos y fue amenazada.
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«Ella encontró a colonos que estaban haciendo los carriles, a quienes les dijo que no deberían de hacer en su propiedad, y ahí la amenazaron», compartió el ambientalista.
Ruiz, presidente de la Fundación del Río, indicó que «de suerte está viva doña Emelda, porque la bala entró por el pecho (parte derecho) y salió por la espalda. Es una sobreviviente, es una mujer que expone que también son ellas víctimas directas de las invasiones de los colonos».
Familia desplazada
Actualmente la finca está abandonada. A lectura de Ruiz, los colonos incendian las viviendas para que las familias no regresen a su hogar y así apropiarse del terreno.
«El objetivo es que la gente se desplace. Las quemas de las casas es una táctica para que las familias no regresen. Es una manera de infundir terror para apropiarse de la zona y de las casas. La familia de Palacios ahora se quedó sin casa, ella está herida, y el trauma por la inseguridad que se vive en la zona hace que la gente tenga miedo de regresar», dijo Ruiz.
Tanto Ruiz como el líder comunitario reprocharon que aún con la presencia de una base policial en la zona continúen ocurriendo estos ataques contra los comunitarios mayangnas.
«En Musawas hay una delegación policial, donde se supone que, a mano de Pedro Rodríguez, debería de hacer algo. La Policía llegó al sitio el viernes, pero todavía no sale alguna comunicación al respecto», afirmó Ruiz.
Mientras que el líder comunitario apuntó que «a pesar de que está instalada la base policial eso no ha reducido los niveles de inseguridad que se vive en el territorio, porque todavía operan bandas criminales organizadas de esa naturaleza».
Y agregó que no solo se necesita la base policial en la comunidad, sino identificar los puntos estratégicos donde entran los colonos.
Identifican a responsables de permitir la invasión de colonos
Tras el ataque a la familia —denunció Ruiz— los propios comunitarios han identificado como cabecillas y responsables de permitir la invasión de colonos a Ariel Castro Zeledón y Elvin Urbina Luquez, este último es el concejal regional del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de Bonanza.
«Los comunitarios señalan a los dos de ser cabecillas de estas bandas, que son traficantes de tierra que se dedican a vender tierras indígenas, los colonos le pagan y después se van a asentar, es ahí donde inician los conflictos», dijo Ruiz a este Diario.
Ante dicha identificación, los comunitarios temen que este caso quede en la impunidad.
En marzo de 2023 ocurrió una masacre en la comunidad Wilú, en el territorio mayangna Sauni As, en Bonanza, Caribe Norte de Nicaragua, que dejó al menos cinco comunitarios asesinados, incluidos mujeres y niños, varios heridos y la quema de casi todas las casas de la comunidad.