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Monstruoso y abominable terrorismo en Moscú

El cobarde acto de terrorismo ocurrido ayer sábado 22 de marzo en una sala de conciertos de Moscú, con saldo de varias decenas de personas inocentes muertas y muchas más heridas, ha sido condenado —como debe ser— por todas las democracias y las personas demócratas del mundo.

Con este crimen masivo que se ha adjudicado el movimiento terrorista denominado Estado Islámico, no ha ocurrido lo mismo que con el ataque del 7 de octubre pasado perpetrado por la banda terrorista de Hamás contra la población civil de Israel, que por motivos ideológicos irracionales fue justificado y hasta celebrado por gobiernos, organizaciones y personas antidemocráticas que lo calificaron como un “acto de  resistencia palestina”.

La Asamblea General de las Naciones Unidas estableció en su Resolución número 51/210 aprobada el 17 de diciembre de 1996, que los actos criminales encaminados o calculados para provocar un estado de terror en el público general, un grupo de personas o personas particulares para propósitos políticos son injustificables en cualquier circunstancia, cualesquiera que sean las consideraciones políticas, filosóficas, ideológicas, raciales, étnicas, religiosas o de cualquier otra naturaleza que puedan ser invocadas para justificarlos”.

 Doctrinariamente, la Enciclopedia de la Política identifica fundamentalmente a tres tipos de terroristas: “Los racionales, los psicodinámicos (o emocionales) y los culturales, aunque a veces estas tres condiciones se unen y se complementan”.

Explica el texto enciclopédico mencionado que los “terroristas racionales” se distinguen por analizar minuciosamente el costo-beneficio de sus acciones, antes de ejecutarlas. Miden la relación entre sus capacidades de ataque y las potencialidades defensivas de sus víctimas, y escogen siempre la acción que produzca más terror, muerte y destrucción material y emocional.

Los “terroristas emocionales” tienen otras motivaciones pues son diferentes a los seres humanos normales. “Su insatisfacción frente a la vida, su rencor hacia la sociedad y su amargura vital le impulsan incoerciblemente a la acción destructora… Todo lo de afuera les resulta sospechoso, cuando no aborrecible…” Las vidas y los sufrimientos de quienes consideran que son sus enemigos no valen nada para ellos porque su “causa” está por encima de todo lo demás.

En cuanto a los terroristas “culturales”, estos condicionan su comportamiento con ideologías, credos religiosos, concepciones éticas y prejuicios étnicos o raciales. Este terrorismo “puede ser, especialmente despiadado porque en la mente de sus agentes hay una idea mesiánica que concibe las acciones terroristas como el cumplimiento de un deber ético. Los actos más absurdos se presentan como imperativos religiosos”.

Pero también existe y se practica el terrorismo de Estado, que utiliza todos los recursos de poder para reprimir a los que protestan y en general para mantener a la gente sometida mediante el terror. Cabe mencionar que la historia reconoce precisamente a Rusia como gran maestra del terrorismo de Estado. Lo comenzó a practicar como sistema desde el siglo XVI durante el reinado sangriento del zar Iván el Terrible, lo desarrolló en el siglo XX con el tirano comunista Josef Stalin y lo ha retomado y “perfeccionado” en el siglo XXI con el presidente neoestalinista Vladímir Putin.

Putin ha ejecutado el terrorismo de Estado contra las poblaciones de los países a los cuales les ha hecho o les está haciendo la guerra, como Georgia y Chechenia hace algunos años y Ucrania en la actualidad. Y lo practica dentro de la misma Rusia, contra personas opositoras destacadas como lo hizo recientemente con el líder democrático Alexéi Navalny.

Sin embargo, el terrorismo de Estado que practica el régimen de Putin en Rusia no puede, y no debe, motivar a nadie a justificar la matanza terrorista de este viernes en un teatro de Moscú.

El terrorismo, ya sea que lo practiquen  individuos, organizaciones políticas o el Estado mismo, como ha indicado Naciones Unidas, debe ser condenado sin ambages ni vacilaciones de ninguna clase.

COMENTARIOS

  1. Hace 2 meses

    Muy dificil de creer , mas bien parece una maniobra mas del gobierno ruso, para lucir como victima y asi tener un supuesto derecho a mas represion. Lastima por los inocentes que fallecieron.

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