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La nicaraguanización de la política en Venezuela

     El profesor universitario venezolano Carlos Ñañez Rodríguez dice en un artículo de opinión publicado esta semana en el periódico El Nacional, que la política en Venezuela está siendo nicaraguanizada.

Lo dice en términos generales, pero se refiere particularmente a las medidas de represión que está ejecutando el régimen de Nicolás Maduro para hacer una farsa de las elecciones presidenciales de Venezuela el próximo 28 de julio. Contrariando los Acuerdos de Barbados que el mismo régimen firmó con la oposición y se comprometió a cumplir ante la comunidad democrática internacional.

En realidad, lo que se está haciendo ahora en Venezuela es prácticamente lo mismo que se hizo en Nicaragua antes de las elecciones de noviembre de 2021.

Ante todo el régimen venezolano ha excluido de participar en las elecciones a la principal candidata de la oposición, María Corina Machado, quien fue escogida en una elección primaria con más del 90 por ciento de los votos. Y quien según las encuestas vencería con más de dos tercios de los votos al presidente Nicolás Maduro, quien pretende reelegirse para seguir en el poder.

A pesar de la inhabilitación impuesta por el régimen autoritario, María Corina Machado ha mantenido públicamente su precandidatura presidencial apelando a sus derechos constitucionales. Pero a estas alturas es imposible que su candidatura sea aceptada por el Consejo Electoral del régimen, pues el breve período de inscripción de candidaturas comenzó el miércoles 21 del corriente mes de marzo y terminará  el lunes 25.

Para reafirmar la exclusión de María Corina Machado el régimen ha desatado una cacería de dirigentes opositores acusándolos de que estaban fraguando una conspiración. La dictadura presentó en la televisión a un jefe de campaña electoral de Machado “confesando” el supuesto complot. Una “confesión” del tipo estalinista soviético del siglo pasado, que según la líder opositora fue obtenida mediante torturas, porque es absolutamente falso que estuvieran conspirando.

Lo que ocurre en Venezuela es prácticamente lo mismo que pasó en Nicaragua antes de las elecciones de noviembre de 2021, cuando todos los precandidatos presidenciales de la oposición fueron encarcelados y condenados a largas penas de prisión, por la imputación de delitos que fueron inventados para justificar la represión.

Es que un régimen como el de Venezuela —igual que los de Cuba y Nicaragua— no reconoce el principio y  la práctica de la alternabilidad en el poder, que son característicos de la democracia y se realizan mediante la celebración de elecciones libres y competitivas. Esos regímenes hacen elecciones de vez en cuando, pero son para guardar las apariencias y no para arriesgar el poder.

Sin embargo, en la época actual la transición de una dictadura a la democracia solo se puede intentar y lograr por la vía pacífica y por lo tanto electoral. De manera que aunque sea muy difícil y hasta parezca imposible que se pueda lograr, quienes aspiran a la libertad y la democracia no pueden dejar de luchar porque haya elecciones libres y competitivas, e insistir una y otra vez hasta alcanzar ese magno objetivo.

Esa lección se ha aprendido en Nicaragua y se puede aprender también de lo que ocurre en Venezuela.

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