Desde hace un mes, según los reportes del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), a lo interno del Parque Nacional Volcán Masaya, en el cráter Santiago se han presentado «pequeños derrumbes», que incluso han tapado el lago de lava del coloso.
El vulcanólogo Gino González, quien es parte de Volcanes Sin Fronteras de Costa Rica y del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Italia, explicó a LA PRENSA que la actividad predominante en el volcán —tal como lo han informado las autoridades del Ineter— en estos momentos es la desgasificación del lago de lava en el cráter Santiago, indicando que dicha situación generalmente ocurre “debido a las altas pendientes, que puede provocar deslizamientos”.
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Resalta el hecho que por ahora “no se observe el lago de lava puede ser por una obstrucción por los deslizamientos o una disminución del nivel del lago”, aclarando que «los deslizamientos en los volcanes son muy comunes».
Estos deslizamientos, dijo el experto, en su gran mayoría se deben a las altas pendientes, ya sean por agentes externos —como lluvias— o agentes internos —temblores y fracturamiento de la roca—.
«Hay que poner atención si este incremento en la desgasificación, reportado por el Ineter, se correlaciona con una posible inflación del edificio volcánico que promueve estos derrumbes», apuntó.
El 8 de marzo pasado, el Ineter indicó que los gases emanados del cráter Santiago del Parque Nacional Volcán Masaya habían aumentado, variando “en promedio, aproximadamente, entre un 25 a un 35 de sus valores normales»; destacando que dicha «desgasificación se genera por el conductor secundario y en las fracturas de las paredes”.
Las autoridades del Ineter aseguraron que “hasta este momento, los valores de los parámetros de vigilancia sísmica y tremor (o movimientos) del volcán se mantienen estables con valores baja intensidad”, por lo que calificó la situación en “calma relativa constante». Y agregó que «es posible la apertura parcial al público del Parque Nacional Volcán Masaya, exceptuando un radio de 800 metros alrededor del cráter Santiago”.
Malestares respiratorios por los gases volcánicos
Sobre el impacto en la salud y la seguridad de la población cercana al volcán Masaya, el vulcanólogo González afirmó que es importante comprender qué tipo de gases se están emitiendo —lo cual el Ineter no ha detallado públicamente— ya que algunos podrían indicar inyección de material profundo o estabilidad del sistema.
«Hay que conocer mejor qué gases están saliendo para entender mejor cómo estos impactan a las personas. Si la actividad continúa, es posible que las personas que están más expuestas a los gases experimenten un aumento en malestares respiratorios», advirtió.
El vulcanólogo resaltó que el lago de lava del Parque Nacional Volcán Masaya es un fenómeno poco común en el mundo, con solo alrededor de ocho ejemplos conocidos, por lo que «se conoce poco cómo funcionan».
Recordó que este coloso nicaragüense en otras ocasiones ya ha presentado explosiones, lo que, aseguró, subraya la importancia de seguir las recomendaciones de las autoridades para evitar riesgos para los visitantes y residentes de la zona.
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«Históricamente, el Masaya ha presentado explosiones que pueden llegar al mirador. Por eso es importante seguir las recomendaciones de las autoridades, para evitar que ya sea por el gas o por una explosión, se afecte a los visitantes», remarcó.
¿Riesgo de erupción?
González aclaró que este proceso de desgasificación que ocurre con el cráter Santiago no tiene necesariamente una relación directa con la posibilidad de una erupción o una explosión más agresiva. Sin embargo, el experto indicó que sí «es un posible peligro, que se dé una obstrucción por los deslizamientos y esto provoque una explosión. Por eso, el monitoreo volcánico es constante».
Resaltó que para predecir la posibilidad de una erupción volcánica, como científicos, ven fundamental «la toma de datos para entender los posibles escenarios de la actividad de un volcán». Entre estos datos mencionó los terremotos, la concentración de gases y la deformación.
«Son claves para ver en qué estado está un volcán. En general, todos estos deben cambiar antes de una erupción mayor», afirmó insistiendo que el monitoreo volcánico debe ser constante.
El vulcanólogo recomendó a la población estar atenta a los informes de las autoridades correspondientes y a quienes «son más sensibles a producir alergias por las partículas finas, tratar de cubrirse, limpiarse con abundante agua y estar en lugares abiertos y con buena ventilación», sobre todo en caso que habiten en zonas aledañas al coloso.