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A Ricardo Martinelli le llaman “El Loco” en Panamá, señala Errol Caballero, un periodista de ese país que ha seguido de cerca los casos de corrupción del expresidente. Lo conocen así porque es una persona que hace cosas poco usuales para captar la atención.
Por ejemplo, su perro Bruno tiene una cuenta de Instagram administrada por Martinelli y en la que se la pasa subiendo videos bailando o simulando conversaciones con la mascota. “Eso es parte de la imagen que él vende, que se aparta del político tradicional”, valora el periodista.
Ricardo Martinelli se encuentra refugiado en la embajada nicaragüense establecida en Panamá. Empresario y expresidente panameño, Martinelli ha sido señalado de varios casos de corrupción. Sobre él pesa una condena de 10 años y ocho meses por blanqueo de capitales.
Hasta la embajada han llegado camiones con electrodomésticos, provisiones, y demás enseres con el propósito de hacer amena la estadía del huésped en la embajada. El diario La Prensa, de Panamá, reportó que primero llegaron unos técnicos para instalar un aire acondicionado, y luego llegaron otras personas a instalar una malla para cubrir las ventanas de la habitación donde vivirá Martinelli. Incluso a su perro, Bruno, lo han llevado para que se asile junto a su amo.
Martinelli es un político populista, explica Caballero, y aún después de haber sido encontrado culpable de delitos, mantiene altos índices de aceptación entre los sectores más pobres. “A estos sectores no les interesa tanto el aspecto judicial o lo legal porque ellos están enfrascados en la lucha por salir adelante en un entorno retador”, y Martinelli se aprovecha de eso, detalla. “Él ha utilizado parte de su dinero para actividades populistas”, agrega.
El asilo otorgado por Nicaragua a Martinelli ha provocado que las relaciones con Panamá se vuelvan tensas. Así se ve desde el lado nica, y así lo ven desde el lado panameño. “Hay sectores que están pidiendo la ruptura de relaciones con Nicaragua”, señala Caballero.
Estos sectores alegan que no hay razones para que Martinelli solicite asilo político y que más bien es un prófugo de la justicia con delitos probados. Hay otros sectores más radicales que demandan que Martinelli sea sacado a la fuerza de la embajada nica.
“Toda esa zona de la embajada de Nicaragua está fuertemente custodiada por la Policía. Creo que cualquier intento de él por evadirse, va a terminar en una captura”, comenta el periodista panameño.
La revista DOMINGO trató de comunicarse con Ricardo Martinelli, sin embargo, su vocero oficial, Luis Eduardo Camacho, dijo que no podía dar declaraciones por su misma condición de asilado político. “Él se encuentra bien de salud, con el ánimo arriba”, señaló Camacho y agregó que en la embajada nicaragüense han tratado “muy bien” a Martinelli.
“Ha sido un trato cordial, respetuoso. Él tiene una relación respetuosa con la embajada. No podemos quejarnos. Ha sido un buen trato”, mencionó Camacho, quien es vocero de Martinelli desde 2011 cuando aún era presidente.

Ricardo Martinelli vivió dos años en Nicaragua cuando estudió una maestría, entre 1975 y 1977, en el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE), el mismo que fue confiscado por la dictadura de Ortega el año pasado.
Martinelli “tiene vínculos y amistades con prominentes empresarios de Nicaragua, así que no tiene porqué extrañarse que se haya escogido a Nicaragua como el país para pedir asilo”, señala Camacho, quien insiste en que el expresidente panameño es un perseguido político.
Presidente
Ricardo Alberto Martinelli Berrocal nació el 11 de marzo de 1952. Tiene ascendencia italiana por su padre y española por su madre. Proviene de una de las familias más poderosas económicamente y hasta antes de involucrarse en la política, en los años noventa, había sido uno de los empresarios más importantes de Panamá.
Estudió su bachillerato en la Academia Militar Stauton, de Virginia, Estados Unidos y posteriormente hizo una maestría en administración de empresas en el campus Francisco de Sola del INCAE, en Nicaragua, de manera que vivió dos años en nuestro país.
Está casado con Marta Linares y tiene tres hijos: Ricardo, Luis Enrique y Carolina. Al igual que su padre, los dos primeros han sido condenados por lavado de dinero.
Martinelli es dueño de la cadena de supermercados Super 99, la cual opera en Nicaragua y otros países de la región, y también aparece como socio e inversionista de varias empresas azucareras, fábricas de plástico y medios de comunicación.
Su primer cargo público fue entre 1994 y 1996 como director de la Caja de Seguro Social de Panamá, pero renunció a su cargo a inicios de 1996 después de que varios médicos y personal de salud hicieran una huelga en demanda de mejoras salariales y en rechazo de políticas adoptadas por Martinelli en esa institución.
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En 1998 decidió fundar su propio partido político, al que llamó Cambio Democrático y participó en alianza con otros partidos en las elecciones generales de 1999, en las cuales Mireya Moscoso se quedó con la victoria. Martinelli fue nombrado ministro del Canal de Panamá y también fue presidente de la Autoridad del Canal de Panamá entre 1999 y 2003.
En las elecciones generales de 2004, Martinelli se postuló por primera vez como candidato presidencial por su partido Cambio Democrático, pero en esa ocasión solamente obtuvo un 5.03 por ciento de votos.
Cinco años más tarde, en mayo de 2009, Martinelli se postuló nuevamente como candidato a la presidencia, y tras una campaña marcada por promesas populistas, pudo llegar al poder con el 60 por ciento de los votos, convirtiéndose en el presidente número 36 en la historia de su país. Su mandato fue entre 2009 y 2014, periodo en el que coincidió con Daniel Ortega en el poder, en Nicaragua.

Durante su administración, Martinelli se mantuvo con tendencia a la derecha y en cuanto a países como Nicaragua, Cuba y Venezuela, no tuvo mucho acercamiento. El periodista Caballero señala que una excepción al caso fue la relación que mantuvo Martinelli con Brasil, durante el primer mandato de Lula da Silva, y con quien se habían hecho inversiones en Panamá.
Sin embargo, Ortega y Martinelli no tuvieron mayor relación como mandatarios. El vocero de Martinelli, Luis Eduardo Camacho, solamente señala que las relaciones con Ortega en aquel entonces fueron “respetuosas”.
Corrupción
El periodista Errol Caballero explica que desde que llegó al poder, Martinelli conservó sus altos niveles de popularidad. Incluso, hubo encuestas que lo posicionaron como el presidente con mayor aceptación de toda América Latina a finales de 2009. Sin embargo, había algunos sectores que señalaban a Martinelli de autoritario.
En agosto de 2009, meses después de haber asumido la presidencia, la embajadora de Estados Unidos en Panamá, Barbara Stephenson, escribió en una nota al Departamento de Estado que Martinelli le había pedido asistencia para espiar a sus adversarios políticos.
En su carta, filtrada por Wikileaks en 2010, Stephenson advirtió de “tendencias autoritarias” y “hostigamiento” por parte de la administración de Martinelli.
Una vez que terminó su mandato presidencial, el 1 de julio de 2014, Martinelli tomó un cargo como diputado ante el Parlamento Centroamericano y a los pocos meses, el nuevo gobierno de Juan Carlos Varela comenzó a investigar varias irregularidades y casos de corrupción sucedidos en la administración de Martinelli.
El 28 de enero de 2015, Martinelli salió hacia Guatemala con el pretexto de asumir responsabilidades como diputado del Parlacen, pero también buscó ayuda legal cuando empezó a ser vinculado a casos de corrupción y dijo que era objeto de “persecución política” por parte del gobierno de Varela.
Ese mismo año, Martinelli se fue a Estados Unidos y el 22 de diciembre de 2015, la Corte Suprema de Justicia panameña emitió una orden de captura en su contra por un caso de espionaje telefónico en contra de 150 personas opositoras y periodistas, tal y como había advertido en 2009 la embajadora estadounidense.
Panamá solicitó la extradición de Martinelli e incluso se giró una alerta roja a la Interpol, pero no fue hasta el 13 de junio de 2017, cuando el expresidente fue arrestado en una casa que tenía en Miami. Fue enviado a Panamá casi un año después, el 11 de junio de 2018.
Martinelli fue recluido en el Sistema Penitenciario El Renacer, pero el 12 de junio de 2019 fue enviado a detención domiciliar. Mientras estuvo en la cárcel panameña hubo mucha polémica porque padeció de enfermedades que lo llevaron a ser hospitalizado y lo castigaron sin recibir visitas por amenazar a los guardias que lo custodiaban.
Sus abogados usaron todo tipo de artimañas legales para sacarlo de prisión, hasta que el 9 de agosto de 2019, un tribunal lo declaró no culpable de los delitos que se le acusaban.

Este mismo caso recobró vida el 20 de noviembre de 2020, cuando el Tribunal de Apelaciones anuló el fallo de no culpabilidad y ordenó un nuevo juicio por un caso conocido como “New Business”, en el cual se dio la compra irregular de unos medios de comunicación propiedad de Martinelli.
El 18 de julio de 2023, Ricardo Martinelli fue condenado a 10 años y ocho meses de prisión por lavado de dinero. Fue encontrado culpable de utilizar más de 40 millones de dólares de fondos públicos para comprar acciones de la editorial Epasa, encargada de tres periódicos de circulación nacional: Panamá América, La Crítica y Día a Día.
Los abogados de Martinelli nuevamente trataron de utilizar todas las herramientas legales para retrasar el proceso de detención, pero en febrero de este año, la condena fue confirmada por la Corte Suprema de Justicia.
Al no quedarle mayores opciones, Martinelli acudió a la embajada de Nicaragua en Panamá, el pasado 7 de febrero y solicitó asilo alegando que era objeto de persecución política. La dictadura de Daniel Ortega decidió brindarle el asilo y se preveía que Martinelli viajara a Nicaragua con un salvoconducto, pero las autoridades panameñas presididas por Laurentino Cortizo, no otorgaron este y más bien señalaron al régimen orteguista de intromisión en asuntos internos de su país.
La noticia del asilo otorgado por Nicaragua causó impacto entre los panameños. “A mí me llamó la atención porque fue algo totalmente inesperado. Él viene de un sector empresarial y toda la política que implementó en su gobierno ha sido de derecha”, comenta Caballero, quien todavía no se explica cómo un régimen de izquierda como el de Daniel Ortega ha dado asilo a un empresario abiertamente de derecha.
Por su parte, Camacho defiende la decisión del régimen orteguista. “Ricardo Martinelli tiene arraigo con Nicaragua. Es un país donde vivió dos años y si el gobierno es de izquierda o de derecha, eso le toca decidirlo a los nicaragüenses, no a Ricardo Martinelli ni a mí”, aduce.
Según el vocero, la idea de Martinelli es irse a Nicaragua. “El tiempo que esté (en la embajada) depende del Estado panameño que no ha otorgado el salvoconducto”.
Recientemente, en una entrevista concedida a la agencia EFE, la exfiscal general de Panamá, Ana Matilde Gómez, señaló que Martinelli es “un delincuente condenado en firme por un delito penal común y no político”.
Según explicó Gómez, Martinelli no puede salir de la embajada nicaragüense y tampoco hacer declaraciones políticas. “Si lo hace perdería su condición de refugiado en dicha embajada”, señaló la exfiscal, quien calificó a Martinelli como “valiente para violar la ley, pero cobarde para acatarla”.
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