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Cortesía de Jack Sweeney El estudiante universitario Jack Sweeney se ha convertido en un dolor de cabeza para las celebridades y personas adineradas.

El joven que enfrenta amenazas legales por rastrear los vuelos privados de las celebridades

"Me gusta ser justo. Intento compartir la información de todos, sin importar quién sea", le dijo a la BBC en un correo electrónico.

Un estudiante universitario de Florida (Estados Unidos) se ha acostumbrado a exponer a algunas de las personas más ricas y poderosas del mundo. ¿Cómo? Diciéndonos dónde están sus aviones privados y cuánto carbono emiten.

A Jack Sweeney le gustaría aclarar algunos detalles. Por un lado, cree que Taylor Swift tiene buenas canciones.

Sin embargo, a pesar de la amenaza de acciones legales, cree que cualquiera debería poder ver hacia dónde se dirige el avión privado de la cantante y con qué frecuencia vuela.

“Me gusta ser justo. Intento compartir la información de todos, sin importar quién sea“, le dijo a la BBC en un correo electrónico.

Precisamente la información sobre la ubicación de los aviones privados de los ricos y poderosos, publicada en sus cuentas de redes sociales, ha convertido al joven de 21 años en protagonista de noticias y le ha valido amenazas legales.

Vista del portal TheAirTraffic
Cortesía Jack Sweeney En el sitio web TheAirTraffic se pueden rastrear los vuelos de prácticamente todos los aviones del mundo.
Cortesía Jack Sweeney
En el sitio web TheAirTraffic se pueden rastrear los vuelos de prácticamente todos los aviones del mundo.

Sobre el vigilante

Sweeney es hijo de un controlador de operaciones de mantenimiento de una aerolínea y de una maestra, y creció en los suburbios de Orlando (centro del estado de Florida).

El joven aseguró que siempre ha tenido interés en la aviación y en la tecnología, y particularmente en las empresas SpaceX y Tesla, ambas propiedad de Elon Musk.

Esos intereses lo llevaron gradualmente a desarrollar un sitio web de seguimiento de aviones (TheAirTraffic.com) y cuentas de redes sociales que rastrean las aeronaves de celebridades, políticos, magnates y oligarcas rusos.

El sistema se basa en datos disponibles públicamente, los cuales son recopilados por aficionados.

Durante sus vuelos los aviones envían periódicamente información sobre su ubicación, y estas señales pueden ser captadas por personas que utilizan receptores económicos en tierra.

Esta próspera cohorte de rastreadores de aviones en línea es parte de la comunidad Osint (inteligencia de código abierto) más grande, poblada por personas que indagan en cantidades de datos que están disponibles gratuitamente en línea en busca de información incriminatoria, esclarecedora o simplemente interesante.

Es un equipo variopinto que incluye una variedad de personas, desde curiosos hasta investigadores y periodistas de investigación.

“Al principio lo hacía como un pasatiempo porque lo encontraba interesante”, dijo Sweeney, que actualmente cursa el tercer año de una carrera en tecnología de la información en la Universidad Central de Florida.

No obstante, con el paso del tiempo ha encontrado un propósito más definido. “La defensa de la transparencia y la información pública”, agregó.

Y hay un ángulo ambiental: “Los viajeros están tratando de ocultar las malas relaciones públicas que provocan sus emisiones [de carbono]”.

Taylor Swift subiendo a su avión en Australia
Getty Images El uso que la cantante Taylor Swift hace de su avión particular la ha convertido en un blanco de críticas por parte de ecologistas.

Y el derecho a la privacidad

Los datos recabados por Sweeney se han utilizado en estudios que muestran la enorme huella de carbono que deja Swift y su entorno. La cantante ha asegurado que ha comprado suficientes créditos de carbono para compensar dos veces las emisiones de su última gira.

Pero también están en juego cuestiones de privacidad. Swift, a través de sus abogados, viene sosteniendo que revelar la ubicación de su avión privado la pone en riesgo de ser acosada.

En una carta revelada por primera vez por el Washington Post, los abogados del cantante aseguraron que el seguimiento del avión era un “asunto de vida o muerte” y que “no había ningún interés legítimo o necesidad pública de esta información, aparte de acechar, acosar, y ejercer dominio y control”.

Sweeney rechazó esas afirmaciones y dijo que existe un interés público fundamental en localizar el avión de la estrella del pop. ¿Sus pruebas? Los propios “Swifties”.

“Sus fans, que han hecho crecer las cuentas y el subreddit de TaylorSwiftJets, son los que realmente están interesados”, explicó.

“Estas cuentas de seguimiento tienen consistentemente más seguidores y simpatizantes (que detractores)”, agregó.

Una protesta de ecologistas en un aeropuerto de Países Bajos
Getty Images En los últimos años distintas organizaciones ecologistas han lanzado campañas contra el uso de los aviones privados e incluso han pedido su prohibición.

Y dadas las giras mundiales y las numerosas apariciones públicas, incluidas sus recientes asistencias a destacados juegos de la NFL (fútbol americano), suele ser bastante fácil determinar dónde estará Swift en algún momento en el futuro.

Durante los últimos quince días, por ejemplo, se han publicado numerosas historias que describen cómo ha viajado entre dos compromisos urgentes: su show del sábado por la noche en Tokio (Japón) y el Super Bowl del domingo en Las Vegas (EE.UU.).

Gran parte de esta información pública es más granular que la ubicación de un avión. Los datos de vuelo pueden mostrar quién es el propietario de un avión y dónde se encuentra en el cielo, pero no quién está abordo de él ni adónde van esas personas después de que aterriza el aparato.

No obstante, los representantes de Swift dicen que la información del avión da horas y lugares exactos de sus movimientos y destacan que un presunto acosador fue arrestado recientemente afuera de su casa en Nueva York.

“Sus publicaciones te dicen exactamente cuándo y dónde estará ella”, señaló la publicista de la cantante, Tree Paine, en un comunicado.

Retrato de Elon Musk
Getty Images Desde que Elon Musk compró Twitter el estudiante ha debido modificar su manera de reportar para seguirlo haciendo a través de esta red.

Sin delito a la vista

Sweeney le dio algunos consejos a la estrella y le sugirió que registre su jet privado a través de una entidad corporativa anónima y tal vez elegir un código de identificación que no incluya su fecha de nacimiento ni sus iniciales, para así resguardar su privacidad.

James Slater, el abogado del estudiante, dijo que no espera que Swift emprenda más acciones legales.

La carta fue un intento de intimidar a Jack para que hiciera algo que legalmente no tiene que hacer”, dijo.

“Desafortunadamente, la gente con poder y dinero hace esto a menudo (pero él) no está haciendo nada ilegal”, remató.

Los abogados de Swift no respondieron a una solicitud de comentarios.

Una pregunta es si el fandom de Swift seguirá las cuentas de Sweeney después de las últimas noticias.

Después de que salió a la luz la carta de los abogados contra el joven, hubo una avalancha de reacciones en línea. Los mensajes incluían mensajes en apoyo a Sweeney, pero también en contra.

“Jack Sweeney quiere que Taylor Swift muera como la princesa Diana. No voy a dejar pasar esto. Estoy muy enojado”, declaró un seguidor de la cantante.

Un grupo de aviones privados en un aeropuerto
Getty Images Sweeney niega que quiera poner en riesgo la seguridad de las celebridades, sino las contradicciones en las que incurren en sus discursos a favor del medio ambiente.

Haciendo memoria

Pero no es la primera vez que Sweeney se ve presionado por los ricos y famosos.

Cuando Elon Musk compró Twitter (ahora X) en 2022 prometió, en nombre de la libertad de expresión, no tomar medidas en contra de la cuenta de seguimiento @elonjet que Sweeney había abierto.

Sin embargo, en cuestión de semanas, Musk cambió de rumbo, prohibió la cuenta y amenazó con demandarlo, alegando que @elonjet provocó que un acosador lo rastreara y se subiera sobre su nave cuando su hijo pequeño estaba dentro.

Más tarde, la policía identificó a un miembro del equipo de seguridad de Musk como el sospechoso y concluyó que los datos publicados por Sweeney no tenían nada que ver con el incidente.

Sweeney ahora administra una cuenta que rastrea el avión de Musk con un retraso de 24 horas, para cumplir con una regla del sitio que prohíbe el seguimiento de ubicación en tiempo real.

También administra cuentas en varias redes sociales que rastrean los aviones propiedad de Kim Kardashian, Jeff Bezos (presidente de Amazon), Bill Gates (fundador de Microsoft), Mark Zuckerberg (presidente de Facebook), (del expresidente de EE.UU.) Donald Trump y otros.

Pero expresó su frustración por los caprichos de las redes sociales, señalando que Meta ha suspendido las cuentas de Facebook e Instagram que rastrean el avión de Swift, pero ha dejado varias otras que hacen seguimiento de aviones, incluidas las que monitorean el avión de Zuckerberg.

La BBC se puso en contacto con Meta para solicitar comentarios.

Mientras tanto, los observadores de aviones que chatean con Sweeney en el sitio Discord han defendido su postura, junto con su entusiasmo por su pasatiempo. Y algunos admitieron que ellos también son fanáticos de Swift.

“No tengo ninguna duda de que algunos locos le han enviado amenazas descabelladas, pero un aeropuerto no es un lugar donde ella sea vulnerable”, dijo un comentarista.

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