La mañana del pasado domingo 21 de enero, Braulio Pineda Sánchez, de 28 años, salió de su hogar en Pital de San Carlos, Costa Rica, con la ilusión de regresar con dinero para mitigar las múltiples necesidades de su familia flagelada por el desempleo.
Ese día, el obrero nicaragüense, quien tenía varios meses de estar desempleado, tomó el riego de subir a poner el techo en una construcción con el afán de llevar efectivo a su hogar, donde era esperado por su esposa y sus hijos de 3, 6 y 11 años de edad.
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Pero en plena jornada laboral, de manera accidental Pineda tocó una extensión eléctrica que rozó con una lámina de zinc que llevaba cargando.
El fatal roce provocó una descarga eléctrica, haciendo que Braulio Pineda resbalara de una escalera y cayera de manera mortal de una altura de unos tres metros.
Colecta para funeral
Martha Rosa Sánchez, prima del obrero nicaragüense, dijo que la ayuda solicitada a la población costarricense fue para cubrir gastos fúnebres y apoyar a la viuda de Braulio Pineda, quien ha quedado en el desamparo por la tragedia.
Braulio Pineda tenía aproximadamente 12 años de radicar en Costa Rica. El joven recibió cristiana sepultura el pasado martes en ese país centroamericano, donde nacieron sus tres hijos.
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