Un día antes de su secuestro, el joven poeta Carlos Bojorge cumplió 21 años, actualmente lleva más de 20 días secuestrado por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, después de haber participado el 1 de enero de 2024 en la procesión de Jesús Sacramentado, conocida tradicionalmente como “procesión de los varones”, en la Catedral Metropolitana de Managua.
Una denuncia de la abogada e investigadora de temas de violaciones a la libertad religiosa, Martha Patricia Molina, expuso en redes sociales que la familia del joven poeta no tiene información de su paradero.
“Su familia no sabe nada. La policía sandinista ha orientado que lo busquen en la morgue”, escribió Molina.
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A Carlos se le conoce por su arte literario, su activa participación y compromiso en obras de caridad y trabajos pastorales en diversas parroquias.
Según detalles expuestos por Molina, durante la procesión que se realizó a lo interno de Catedral “gritó viva la Iglesia católica y llevaba en sus manos una imagen de San Óscar Arnulfo Romero y una Bandera de Nicaragua. Amigos de Carlos dicen que vieron cuando la Policía lo secuestro”, denuncia.
“Yo no reniego de lo que me toca”
En su última publicación de su perfil en la red social, Facebook, el mismo día de su secuestro citaba las palabras del escritor y cantautor cubano Silvio Rodríguez.
“Yo no reniego de lo que me toca, yo no me arrepiento pues no tengo culpa”, cita la publicación.
En esa última publicación dijo sentirse contento por haber cumplido un año más, escuchaba trova “mientras las llamadas y mensajes llegaban manifestado el cariño y cercanía (…) agradezco a los que se tomaron el tiempo y les pido que oren por mí y la juventud nicaragüense”.

A su corta edad, manifestaba que había logrado “cultivar buenas amistades en mi jardín social; seres sorprendentemente humanos, luchadores y esforzados, vivos ejemplos a seguir”.
Poesía como denuncia
Bojorge destacaba en sus publicaciones el secuestro del ahora obispo desterrado por el régimen, monseñor Rolando Álvarez, los premios que recibía Gioconda Belli y otros escenarios de la crisis sociopolítica de Nicaragua.
El poeta destacaba su vida en dos aspectos, “la poesía como signo denuncia y el cristianismo como medio para actuar”.
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“Hasta la fecha no he logrado nada de lo quiero, pero lo poco que hago gracias a ustedes también aporta, hay más tiempo que vida así que a seguir en el peregrinar. Que este año nuevo aprendamos a ser agradecidos y generosos con los demás y que nunca olvidemos la gracia de Dios en lo simplicidad de lo cotidiano, abrazos fuertes amistades queridas, vivamos este y todos los días como si fuera el último de nuestras vidas”, subraya el escrito.