Arnoldo Muñoz fue un jugador que dejó huella en el beisbol nacional.

La noche en la que Arnoldo Muñoz estremeció el Dodger Stadium con su jonrón

Uno de los batazos más impactantes en la historia del beisbol nacional fue conectado hace casi 40 años en Los Ángeles, California

A través de una prolongada y exitosa carrera que lo llevó al Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense, Arnoldo Muñoz coleccionó 1,285 hits, de ellos 70 jonrones, pero ninguno fue tan impactante como el que disparó un primero de agosto de 1984 durante las Juegos Olímpicos de Los Ángeles, contra Mark Wooden de Canadá.  

Muñoz pasó de villano a héroe con un solo swing. Un error suyo había permitido a Tom Nelson anotar la carrera que le daba ventaja a Canadá 3-2 sobre Nicaragua en el inicio de la duodécima entrada, aparentemente echando por tierra un titánico esfuerzo de Julio Moya, quien en un alarde de consistencia se mantenía lanzado 12 episodios.

Sin embargo, con dos outs en el cierre del inning 12, con cuenta de 2 y 2 y Richard Taylor embasado por un golpe de Wooden, Muñoz ejecutó el swing más importante de toda su trayectoria e hizo girar un adverso 3-2 a un favorable 4-3, al tumbar la pelota por bosque izquierdo del Dodger Stadium, poniendo de pie a más de 25 mil fanáticos.   

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La multitud ovacionó de pie a Muñoz, incluso cuando se introdujo en la caseta del equipo de Nicaragua, los aplausos continuaban y Arnoldo se dejó ver otra vez para agradecer el gesto y se hizo acompañar de todo el equipo pinolero, mientras la magnífica descripción del cuadrangular en la voz de Julio “El Porteño” Jarquín, resonaría para siempre.  

Nicaragua había iniciado con agresividad aquel partido contra Canadá, al extremo de pegar cuatro hits y anotar dos carreras en los primeros dos innings, en lo que parecía ser un triunfo cómodo. Julio Medina abrió el juego con un doble y Ariel Delgado lo empujó con sencillo, mientras Apolinar Cruz conectaba jonrón en la segunda entrada.

Pero después del trancazo de “Polín”, una violenta conexión por el jardín central a más de 395 pies, el zurdo Rod Heisler, quien parecía a punto de explotar, reaccionó con ocho ceros en línea y fue hasta que Cayetano García le disparó sencillo en el cierre del undécimo que se lo llevaron y Wooden en su lugar y logró conjurar el peligro en el momento.   

Moya, por su lado, llegó al inicio de la décima segunda entrada con el empate 2-2, luego de que los canadienses, habían conseguido una carrera sucia en el segundo inning luego de hits de Scott Maxwell y Henry Andrulis, pero cuando todo parecía concluir mediante un doble play, Julio Medina tiró mal a primera y Maxwell pisó el home para el 2-1.

Un doble del mismo Maxwell y sencillo de Tom Nelson, provocaron el empate 2-2 en el séptimo episodio. Y así se mantuvo la pizarra hasta llegar al inicio del inning 12, cuando el error de Muñoz les permitió la carrera de la ventaja 3-2 a los canadienses, sin embargo, el mismo Arnoldo se tomaría revancha con un jonrón que aún hoy día impacta.

Muñoz sacó una línea que no se tomó mucho tiempo en cruzar por encima del leftfield del Dodger Stadium y le dio a Nicaragua su única victoria en aquellos Juegos Olímpicos en los que el beisbol se jugó a modo de exhibición. No obstante, por el drama y lo decisivo que resultó, el jonrón de Arnoldo sigue intacto en la memoria colectiva nacional.

Nelson inició el duodécimo con sencillo y toque de bola de Doug McPhail lo puso en la segunda base. Y en rola cómoda de Larry Downs, Muñoz cometió el error que permitió a Nelson pisar el home para el 3-2, que luego el mismo Arnoldo se encargó de borrar de la forma más dramática posible, con un jonrón que estremeció el Dodger Stadium.

Deportes Arnoldo Muñoz archivo

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