El ataque frontal contra la Iglesia católica en Nicaragua no cesa, esta vez la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo secuestró y expulsó a tres sacerdotes pertenecientes a la Fundación Misioneros Consagrados del Santísimo Salvador, confirmó la abogada y autora del informe Nicaragua ¿una Iglesia perseguida?, Martha Patricia Molina a LA PRENSA.
Molina detalló que desde el 14 de enero, los sacerdotes pertenecientes a la orden recibieron amenazas de la Policía cuando regresaban de celebrar una eucaristía en la Parroquia Santo Tomás Apóstol, en Corinto.
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«Desde ese día el padre Ezequiel Buenfil Batún y el sacerdote José Miguel (Erick) Figueroa desaparecieron y luego fueron expulsados. Posterior a la cancelación de la personería jurídica de la Fundación que ellos manejaban, la policía expulsó al padre David Pérez, perteneciente a la misma orden», detalló Molina.
El martes 16 de enero, el régimen a través del Ministerio del Interior (MINT) canceló la personalidad jurídica de 16 organizaciones no gubernamentales entre ellas, la Fundación Misioneros Consagrados del Santísimo Salvador.
Un nicaragüense y dos mexicanos
La dictadura ha utilizado el método represivo de expulsar a los ciudadanos extranjeros y nacionales. De acuerdo con Molina, el padre Figueroa es nicaragüense y nació en Matagalpa; mientras los sacerdotes Buenfil y Pérez son mexicanos.
Buenfil es rector y superior general del Convento San Juan Neumann, en Chinandega y junto al padre Figueroa estaban a cargo de la Parroquia El Calvario – Nuestra Señora de los Desamparados de El Viejo, Chinandega.
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Y el padre Pérez actualmente estaba a cargo de la parroquia Inmaculada Concepción de María del Reparto William Fonseca de la ciudad de León.
La investigadora Molina, recientemente galardonada con el Premio Internacional de Libertad Religiosa, otorgado por la Oficina Internacional de la Libertad Religiosa del Departamento de Estado de Estados Unidos, denunció que «varios religiosos que pertenecían a la congregación están desaparecidos no sé si presos o ya en otro país».
A su vez, Molina indicó que «poco a poco la dictadura está desapareciendo del país a las congregaciones religiosas que únicamente han venido al país a realizar el bien. Los religiosos estaban siendo vigilados por la policía y paramilitares y aun así ellos seguían ejerciendo su misión evangelizadora. La dictadura sigue atacando la libertad religiosa».
Confiscación de bienes
Como ya es habitual, el día de la cancelación el Ministerio del Interior delegó a la Procuraduría General de la República realizar el traspaso de los bienes muebles e inmuebles, lo que para los críticos significa una confiscación.
De hecho Molina advirtió que con la cancelación de la personería jurídica quedan en peligro de confiscación dos casas pertenecientes a la orden de estos religiosos, «una ubicada en el Reparto Los Ángeles y otra ubicada del Supermercado La Colonia 25 varas al sur en la Parroquia Santísimo Redentor Chinandega, en la Diócesis León».
Fundación Misioneros Consagrados presente desde 2018
De acuerdo con el sitio web de la Fundación Misioneros Consagrados, tiene presencia permanente en la Diócesis de Iztapalapa, Ciudad de México; en la Diócesis de Cancún-Chetumal, Quintana Roo, México; y hasta el martes en Nicaragua en la Diócesis de Estelí y en la Diócesis de León-Chinandega. También en países como Estados Unidos, Guatemala y Argentina.
La congregación de misioneros fue regularizada en Nicaragua en 2018, y según destaca el sitio web “nació de un fuerte impulso evangelizador de matrimonios y jóvenes estimulado por el padre Pablo Straub, misionero redentorista, en la isla de Puerto Rico, durante la década de los setenta”.
En 1990 fue cuando se formó la comunidad de varones “alrededor del padre Pablo: Los Consagrados del Santísimo Salvador, quienes serían sacerdotes contemplativos-misioneros con la misma espiritualidad que la rama femenina”.